Resultados del examen de la audición en 180 niños hospitalizados en el Centro de Psicoterapia infantil de Armentières
Resultados del examen de la audición en 180 niños hospitalizados en el Centro de Psicoterapia infantil de Armentières (1962)
Comunicación cofirmada por Bruno Castets, R. Lefort, A. Tomatis y M. Reyns, presentada a la Société médico-psychologique y publicada en los Annales médico-psychologiques (n.º 1, junio de 1962, pp. 109-112). Los autores dan cuenta del examen audiométrico sistemático de 180 niños internados en medio psiquiátrico abierto en Armentières, y establecen un vínculo constante entre trastornos mentales del niño —en particular trastornos del lenguaje y del desarrollo psicomotor— y trastornos audiométricos objetivables. Este estudio marca la entrada del dispositivo Tomatis en el campo de la psiquiatría infantil e inaugura una reflexión sobre el papel de la inversión afectiva de la audición en la génesis de los trastornos psíquicos del niño.
Resultados del examen de la audición en 180 niños hospitalizados en el Centro de Psicoterapia infantil de Armentières
por los Sres. Bruno Castets, R. Lefort, A. Tomatis y M. Reyns
Extracto de los Annales médico-psychologiques, n.º 1, junio de 1962, pp. 109-112.
Este trabajo da cuenta del examen audiométrico instrumental sistemático de 180 niños de un total de 230 internados en medio psiquiátrico abierto bajo un régimen de servicio libre.
I. — Población examinada
Esta población está formada por niños cuyas edades se escalonan de los 7 a los 13 años, siendo la mayor parte de entre 10 y 12 años. Todos estos niños son originarios de la región del Norte y especialmente de los departamentos del Nord y del Pas-de-Calais. Han sido admitidos en el servicio por presentar trastornos mentales. En 128 de ellos predominan los trastornos del lenguaje y el retraso del desarrollo psicomotor; en otros 41, los trastornos del carácter y del comportamiento, especialmente notables además en medio familiar, se hallan en primer plano; finalmente, 11 deben su entrada en el servicio a que han sido admitidos según los criterios nosológicos de la psiquiatría clásica, sin que los trastornos del carácter estén ligados a su estado.
Aunque tentador en ciertos aspectos, hemos renunciado en este trabajo a una clasificación que se refiera a los criterios nosológicos de la psiquiatría clásica, porque los elementos clínicos con los que tenemos que ver, en muchos casos, no se nos han presentado como susceptibles de ser interpretados como desórdenes afectivos no etiquetados secundarios a dificultades de orden familiar. En fin, toda nosología clásica no puede sino concernir a los trastornos psíquicos mentales del niño como a los del adulto; es desatender el hecho de que el niño desemboca, no pudiéndose nunca clasificarlo definitivamente sobre el aspecto clínico, en el retraso mental.
Nos hemos extendido en los detalles técnicos, pues importa anotar que sobre 180 niños examinados se han recogido todos los niños del servicio que han parecido capaces de captar y aplicar la consigna, en suma muy simple, propuesta al paciente durante un examen audiométrico.
II. — Resultados del examen audiométrico
Sobre 180 niños examinados, solo 103 han dado resultados interpretables. Entre los 103 niños:
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12 presentan una hipoacusia bilateral de transmisión;
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1 presenta una hipoacusia unilateral de transmisión;
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1 presenta una hipoacusia bilateral de tipo mixto;
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1 presenta una hipoacusia unilateral de tipo mixto;
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15 presentan una hipoacusia bilateral de tipo indeterminado;
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5 presentan una hipoacusia unilateral de tipo indeterminado;
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5 presentan una sordera bilateral de transmisión;
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5 presentan una sordera unilateral de tipo indeterminado;
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5 presentan una sordera bilateral retrolateral, una de ellas con hipoacusia de tipo indeterminado;
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2 presentan un audiograma sensiblemente normal.
Sin extendernos sobre los detalles técnicos, importa subrayar:
1.º — que la mayoría de los niños examinados presentan un defecto de selectividad auditiva, es decir, se muestran incapaces de reconocer una variación tonal. Este tipo de trastorno, actualmente en estudio, no puede medirse de forma lo bastante rigurosa como para que se haga aquí mención de él, pero conviene señalar sin embargo el papel que puede jugar en los trastornos de la percepción del habla.
2.º — un cierto número de las hipoacusias observadas, ya sean de tipo mixto o se trate de hipoacusias de transmisión, presentan una curva muy irregular con predominio del déficit en determinadas bandas de frecuencia.
3.º — puede anotarse que sobre el conjunto de los 103 niños examinados, solo se observan alteraciones otíticas en una treintena de casos. En ningún caso se observa desorden neurológico o antecedente neurológico que pueda explicar la existencia de los trastornos de la audición.
En cuanto a los 71 niños cuyo audiograma no ha podido ser interpretado, su existencia atestigua las reservas que hay que aportar a la interpretación audiométrica en casos clínicos como los de la audiometría. El comportamiento de estos niños muestra un defecto de adaptación a las condiciones del examen tal como se practicaba. Limitadas por consideraciones de tiempo rígidas, las operadoras no han podido adaptar su técnica a la inestabilidad motora y a las fallas de atención de estos niños, a quienes habría sido necesario poder tomar largamente, en condiciones de las que lamentablemente no disponíamos.
III. — Observaciones y conclusiones
Lejos de resolver algunas de las cuestiones que pueden plantearse en torno a los trastornos de la inteligencia y los trastornos del carácter en el niño, los datos recogidos en esta investigación audiométrica sistemática no pueden sino añadirse a ellas.
Cabe interrogar, en primer lugar, qué lugar pueden ocupar los trastornos de la audición en la génesis de los trastornos mentales observados. Lo que se entiende mal no se comprende mal o nada. Es difícil sorprenderse de que un niño que no capta una orden o una indicación sea incapaz de obedecerla. Pero se concibe también, ignorada la causa por la familia del niño, sus fracasos, es decir, el defecto de inversión, como interpretados como hechos de mala voluntad y sancionados como tales. Pero se concibe del mismo modo la repercusión de tal encadenamiento sobre la relación del niño con su entorno, el papel —y de forma igualmente determinante— que pueda jugar en el restablecimiento de ese encadenamiento, aun cuando para este niño que no se le sea incapaz de aprenderlo y pueda hacer, pronto, figura de retrasado y luego de atrasado, que no se le califique de perezoso, de quedarse, que no ignora el sentimiento de aislamiento, de rechazo, de alienación, que viene del hecho de no oír. Esto, que se tenga por verdadero del adulto, lo sería infinitamente más del niño.
El niño constituye la vía primera de acceso a ese conjunto de estructura sociocultural preexistente a cada uno, de la que el lenguaje es el modelo y en el que todo pensamiento debe integrarse para ser, y para ser comunicable.
Quedan por precisar el momento y la causa del trastorno de la audición. De los niños observados, ninguno es sordomudo, pero casi todos presentan trastornos de la expresión verbal y trastornos psicomotores en el sentido que les da Ajuriaguerra, es decir, trastornos de la integración tonicomotora. No puede rechazarse a priori una etiología orgánica en el origen de estos trastornos de la audición. Cabe sin embargo subrayar que, en los casos presentes, esta etiología no aparece, no conteniendo el concepto de otitis en sí el de hipoacusia o sordera. Por lo demás, los antecedentes de otitis solo se observan en una treintena de los niños que son objeto de este trabajo y en los que se ha podido llevar a buen término el examen audiométrico. Por otra parte, la adquisición de una percepción sensorial diferenciada, tal como la de una palabra, como la adquisición de un movimiento o de una actitud, está ligada a la inversión afectiva de lo que se adquiere. Cabe preguntarse en qué medida los trastornos de la audición observados en los niños aquejados de trastornos mentales estudiados en este trabajo no podrían deberse conjuntamente a una causa orgánica que quedaría por elucidar y a un defecto de inversión o a una desinversión de la audición, estando la parte de una y otra etiología por determinar en cada caso.
Resumen
Los autores dan cuenta de los resultados del examen audiométrico de 180 niños de 7 a 13 años, que presentan trastornos mentales. En la casi totalidad de los casos (103) en los que el examen ha podido llevarse a buen término, se han puesto en evidencia trastornos importantes de la audición. A partir de estos resultados, los autores plantean la cuestión del lugar de los trastornos de la audición en la génesis de los trastornos psíquicos del niño y la del significado de esos trastornos de la audición.
Trabajo del Centro de Psicoterapia Infantil del H.P.A. de Armentières.
Médico Jefe: Dr B. Castets.
Fuente: Castets B., Lefort R., Tomatis A., Reyns M., «Résultats de l’examen de l’audition chez 180 enfants hospitalisés au Centre de Psychothérapie infantile d’Armentières», Annales médico-psychologiques, n.º 1, junio de 1962, pp. 109-112. Separata impresa por A. Coueslant en Cahors (n.º de orden 98.585). Documento digitalizado procedente de los archivos personales de Alfred Tomatis.