La resonancia en las escalas musicales
La resonancia en las escalas musicales — El punto de vista de los fisiólogos (1960)
Comunicación trilingüe (resúmenes en inglés y en alemán, texto principal en francés) del Doctor Alfred Tomatis, entonces director del Laboratorio de Psicofisiología Acústica del Centre d’Études des Propulseurs de Saclay, profesor en la École des Psychologues Praticiens y encargado de curso en la École d’Anthropologie. Separata de tres páginas (paginada 210-212 en el volumen de origen) dedicada a la naturaleza física, fisiológica y psicológica de la resonancia musical.
LA RESONANCIA EN LAS ESCALAS MUSICALES
EL PUNTO DE VISTA DE LOS FISIÓLOGOS
por el Doctor Alfred TOMATIS
Director del Laboratorio de Psicofisiología Acústica del Centre d’Études des Propulseurs de Saclay
Profesor en la École des Psychologues Praticiens
Encargado de curso en la École d’Anthropologie
THE PHYSIOLOGICAL VIEWPOINT
Music as defined by its physical substratum, appears essentially in its acoustical architecture as the exploitation of the resonance of a medium.
Therefore its possibilities are infinite. They are nevertheless limited if not subordinate to our psycho-physiological reactions.
The pool of sound surrounding us, and in which we move, determines, — in accordance with our permeability, our affinities, tendencies, desires —, reactions which testify to an analysis and an appreciation of all its acoustical components.
The exterior resonantial mode finds an echo in our own physiological resonance. From this accord springs the adaptation of the senses which motivates so much of our physio-acoustical conditioning.
From this encounter, from this elaborated conjuration, from this astonishing association, emerge the most extravagant sonic combinations offering the whole range from the most primitive rhythms to the most masterly musical languages.
STANDPUNKT DER PHYSIOLOGEN
Die Musik, so wie sie nach ihrem physischen Substrat definiert ist, erscheint hauptsächlich in ihrer akustischen Architektur als die Ausnutzung der Resonanz eines Mediums.
Daher sind ihre Möglichkeiten unbegrenzt. Jedoch bleiben sie begrenzt, und sogar unseren psycho-physiologischen Reaktionen untergeordnet.
Das umgebende Tonbad in dem wir uns fortbewegen, bestimmt, — in Einklang mit unserer Permeabilität, unseren Affinitäten, unseren Tendenzen, unseren Trieben —, Reaktionen, welche die Analyse, die Bewertung jeder ihrer akustischen Komponenten besorgt.
Dieser äussere Modus der Resonanz findet ein Echo in unserer physiologischen Resonanz. Aus diesem Einklang entsteht diese Gefühlsanpassung, welche so vielen von unseren physio-akustischen Beschaffenheit begründet.
Aus dieser Begegnung, aus dieser meisterhaften Verbindung, aus dieser erstaunlichen Vereinigung, entstehen die aussergewöhnlichsten Klangerzeugungen, die ein Gebiet darstellen, das von den primitivsten Rhythmen bis zu den meisterhaftesten Musiksprachen gelangt.
El punto de vista de los fisiólogos
¿Qué se entiende por resonancia? ¿Se apela únicamente al fenómeno acústico que explota una propiedad física de la materia, o cabe entrever, bajo esta denominación, una resonancia fisiológica, verdadera adaptación a un complejo acústico?
Las opiniones divergentes han nacido, según parece, de las dificultades encontradas para definir con exactitud el objeto de la discusión. Por lo demás, hay que reconocerlo, no es asunto menor ponerse de acuerdo en los pareceres. Y si la resonancia explota una propiedad física de la materia, se establece sobre un encuentro con una resonancia fisiológica cuya interpretación es función de nuestros últimos estadios de la integración que determina toda su complejidad. Por ello es una necesidad fundamental distinguir los tres estadios de la progresión del fenómeno antes de apreciar su valor práctico.
No hay música sin resonancia. He aquí la afirmación que podemos considerar como fundamental, y ello es cierto en los estadios contemplados: físico, fisiológico y psicológico. Si aparecen divergencias de apreciación, nacerán del reparto de los distintos factores que constituyen el resultado de integración definitivo, puesto que estos tres acontecimientos se suman y se condicionan indispensablemente.
No cabe duda de que, en el plano físico, la resonancia responde a reacciones bien conocidas de la materia. Responde a una posibilidad extraordinaria de explotar a poco costo fenómenos vibratorios, que oscilan en condiciones preferenciales que escapan a las resistencias de toda índole que puedan surgir. En el plano físico, la resonancia es un modo de utilización de la energía con el menor regazo del medio. Pero evoluciona en un ambiente especial, el de la impedancia mínima.
¿Tiene este fenómeno físico su eco con la música y la percepción de esta? Con la música, sin duda alguna. La resonancia se explota en la mayor parte de los instrumentos, y también en materia vocal. Es decir, que con un impulso a menudo minúsculo, como la excitación de una cuerda de violín, o el tacto delicado de una nota de piano, se oyen sonidos amplios, gracias a resonancias asociadas, a menudo sin relación con el impulso de partida.
Pero esta resonancia, si es explotable en el plano material, e incluso vocal, no es el fenómeno esencial que el músico designa al hablar de resonancia. Se trata en su lenguaje de traducir un conjunto complejo, más delicado, que asocia la escala armónica al timbre, a la cualidad de la audición que se eleva.
La música solo tiene resonancia, en sentido fisiológico, si es oída, y su cualidad resonancial solo es función de la percepción de otro, es decir, de la resonancia fisiológica. Parece, pues, que un fenómeno sonoro que ha podido nacer de un conjunto instrumental sin cualidad resonancial en el sentido físico del término pueda encontrar una resonancia sensorial extraordinaria, una afinidad auditiva excepcional, y viceversa.
Tampoco es únicamente una cuestión de gusto la que determina esta resonancia, sino una percepción posible de los fenómenos acústicos armónicos. Es, pues, hacia el poder de análisis hacia donde hay que orientar nuestra definición de la resonancia musical.
De todas estas percepciones, sigue ciertamente reglas generales, pero ofrece casos particulares tan numerosos como sujetos diferentes hay, y se entrevé de entrada que la resonancia musical no se ciñe únicamente a un fenómeno físico puro y simple. Supera incluso a la fisiología, puesto que depende, en su interpretación última, de factores psicológicos.
Poner en marcha una resonancia no es nada. Oírla es una operación ya más delicada; integrarla, apreciarla, interpretarla es de la mayor sutileza individual y exige, para ser entrevista, un aspecto más desarrollado del estudio de la percepción.
Pero su estructura puede aparecer como un simple analizador capaz de provocar la descomposición de los sonidos a la manera de un prisma respecto de un haz luminoso. Mas si es cierto que percibe sonidos, si es cierto que los aprecia en intensidad, si es cierto que los reparte sobre la membrana de Corti y los distribuye armónicamente, practica sin embargo esta última operación de modo sistemático e idéntico en todo individuo, pero bien específicamente especializado para el otro. En el último piso, mediante algunos reflejos de regulación, el reparto armónico depende del piso medio del oído, que puede a voluntad o inconscientemente suprimir tal o cual haz o hacerlo más o menos rico, más o menos apagado, más o menos predominante. Así, este último piso, puramente psicomotor, puede oír claros sonidos graves, u oscuros sonidos agudos.
Experimentalmente, nos es posible modificar a voluntad esta manera de oír. Inmediatamente, se asiste a una modificación de todo el comportamiento psicomotor del sujeto. Se pueden incluso, por otra parte, determinar reflejos específicos, conferir a la audición de un sujeto el clima de una audición de un cantante escogido o de un instrumentista conocido. Aparece una pérdida de cierto reflejo, haciendo del sujeto sometido a la experiencia, bien un cantante de emisión idéntica a la del cantante modelo, bien un instrumentista apto para reproducir las particularidades posturales del modelo.
La resonancia musical, partida de un fenómeno físico conocido, se revela pues tributaria de una interpretación esencialmente individual.
Fuente: separata trilingüe, paginada 210-212 en el volumen de origen, 1960. Documento digitalizado procedente de los archivos personales de Alfred Tomatis.