El método verbo-tonal se aplica también al aprendizaje de lenguas extranjeras. ¿Cómo funciona?

El aprendizaje de lenguas extranjeras

¿Qué habla pueden adquirir, cuando la única comunicación que conocen es la de la violencia y el sufrimiento? Sabemos hoy que la vía de salida es la más difícil para estos niños. De ello se sigue que las condiciones óptimas para el habla, o más bien las precondiciones, no se encuentran en el órgano de la audición, el oído, sino en el medio afectivo. Esta discapacidad que afecta a un número muy elevado de niños se presenta como una discapacidad de la sociedad. Los derechos humanos ampliados a los derechos del niño tendrán un contenido humano y social a la altura de los derechos humanos más elevados.

Para alcanzar una comunicación armoniosa, hace falta en primer lugar que las personas se comprendan no solo dentro de la familia; es preciso también que exista comprensión entre quienes hablan lenguas distintas. En el ámbito del aprendizaje de las lenguas extranjeras, el Método Verbo-tonal se centra ante todo en esta comunicación de hombre a hombre, a través del lenguaje hablado. Por esa razón el Método SGAV, elaborado con el Profesor Rivenc, pone el acento en situaciones de la vida cotidiana y en la comprensión a través del contexto propuesto.

Para responder al problema de una mala pronunciación, me formulé la pregunta fundamental: ¿cómo percibimos los sonidos de nuestra lengua materna y, en general, los sonidos del lenguaje? ¿Puede cualquier hombre aprender cualquier lengua? Un experimento capital en nuestra teoría ha demostrado que cada vocal, si se filtra a través de las distintas zonas bien definidas de bandas frecuenciales, se transforma en distintas vocales. Por tanto, cada vocal contiene todas las vocales. Del mismo modo, cada consonante, en principio, contiene todas las consonantes. Para cada sonido existe una octava que es esencial para su percepción.

Existe una idea errónea muy extendida, a saber, que hay pueblos que están incapacitados para aprender una lengua extranjera. Hemos formulado la hipótesis de que el adulto pronuncia mal porque escucha mal. El cerebro no utiliza todas las frecuencias de los sonidos enviados a través del oído, sino que hace una selección de ellos. Parece que, con el paso de los años, cada individuo utiliza su lengua materna como un filtro natural cuando percibe los sonidos. Por eso todos los franceses cometen los mismos tipos de errores cuando hablan inglés, y los japoneses tienen sus propios tipos de errores, distintos de los de los franceses.

Basta con darse cuenta de que los niños de cualquier nación nacidos en el extranjero aprenden cualquier lengua extranjera como los niños del país. Lo mismo sucede con los alumnos de cualquier país que comienzan a aprender con un buen profesor una lengua extranjera en un jardín de infancia. Los resultados son excelentes y rápidos. Incluso más tarde, a partir de los nueve años y hasta la pubertad, los alumnos tienen la posibilidad de adquirir correctamente una lengua extranjera. Después de la edad de la pubertad, la adquisición de una lengua extranjera es mucho más difícil, pues el cerebro ha llegado al estadio en el que la lengua materna dirige la percepción.

En realidad, cuando un adolescente oye mal y pronuncia mal los sonidos de una lengua extranjera, está defendiendo el sistema de escucha de su lengua materna. Ya hemos subrayado que, en cada vocal, están todas las vocales, y que, en cada consonante, están todas las consonantes. Evidentemente, un cerebro llegado a la madurez elige, dentro de esta riqueza de sonidos, el fonema de su lengua materna. En el ámbito del aprendizaje de lenguas extranjeras, también hay que partir de lo óptimo. Lo óptimo por excelencia es la corta edad, hasta los nueve años, después hasta la pubertad.

Cuando se ha superado la pubertad, son necesarios no solo profesores que hablen bien una lengua extranjera, sino que sepan corregir los errores del alumno mediante el óptimo acústico, en el que entran en juego, en particular, el ritmo, la entonación y la situación. No es por el gran número de palabras aisladas como se aprende, ni por la masa de reglas gramaticales sin situaciones, como se llega a un buen conocimiento de la lengua extranjera. Pues, por tal vía, entramos en contradicción con

los procedimientos de adquisición no solo de la lengua materna, sino de una buena adquisición de cualquier lengua extranjera. Las investigaciones realizadas en la École Normale Supérieure de Saint-Cloud sobre el francés fundamental han transmitido su mensaje importante a los lingüistas del mundo entero; las investigaciones realizadas para otras lenguas en otros países han probado, por su parte, que no nos comunicamos mediante un número elevado de palabras, sino mediante estructuras situacionales, entonativas y corporales que enriquecen el sentido de cada palabra.

Aplicando estas ideas a las necesidades de la época actual, en la que se está creando la Comunidad Europea, que pronto, eso esperamos, se ampliará considerablemente, es preciso ser más que bilingüe; hay que ser multilingüe. ¿Cómo lograrlo? Mediante los óptimos. Por una parte, mediante los óptimos de la edad; por otra, cuando ya se han superado los 9, los 10 o los 14 años, mediante los procedimientos que afectan al óptimo de los sonidos y al óptimo de la comunicación: a saber, la situación, el ritmo, la entonación y el cuerpo entero. Es evidente que hay que comenzar por la lengua hablada, a la que seguirá luego la escritura y la lengua escrita.

Pero hay también otros problemas cuando se quiere hacer aprender una lengua extranjera, sobre todo cuando uno se dirige a poblaciones más numerosas. Consideremos el uso del francés y su difusión en los países francófonos. ¿Cómo se presenta el criollo, que incluye a la vez elementos del francés y elementos del terruño? Es una lengua estructurada que sirve a la comunicación, aunque su uso esté limitado a una parte del archipiélago. Dado que la población de tal región la vive como su lengua materna, no sería justo ni lingüísticamente aceptable querer eliminarla artificialmente o por la fuerza.

Pero para permitir la comunicación más amplia de estas poblaciones, hay que hacer todo lo posible para que el francés sea su segunda lengua. Sería injusto privar a las poblaciones que se comunican en criollo de la práctica de la lengua francesa, que es una lengua mundial. Pero hay otro problema que surge cuando, junto al criollo,