Para información sobre la sordera profesional
Conferencia pronunciada por el Doctor Alfred Tomatis el 8 de junio de 1954 ante la Fédération Française des Travailleurs sociaux, y publicada en el Bulletin S.F.E.C.M.A.S. de julio de 1954 (páginas 119-127). Tomatis, entonces Director Adjunto del laboratorio de investigaciones médicas de la S.F.E.C.M.A.S., expone en términos accesibles el problema de la sordera profesional: descripción del ruido industrial y de sus intensidades (de la conversación normal a 30 dB hasta los bancos de pruebas de motores de reacción a 140 dB), método audiométrico y descripción esquemática de los cuatro períodos a lo largo de los cuales se desarrolla la sordera inducida por el ruido. Aboga en conclusión por una lucha contra el ruido articulada sobre dos ejes complementarios: la supresión en la fuente y la detección sistemática mediante el audiómetro de fábrica que ha puesto a punto.
Para información sobre la sordera profesional
Conferencia del 8 de Junio de 1954
ante la Fédération Française des Travailleurs sociaux
por el Doctor TOMATIS,
Director Adjunto del laboratorio de investigaciones de la S.F.E.C.M.A.S.
Planteamiento del problema en Francia
La sordera profesional se halla en lo sucesivo reconocida en su existencia; no se admite, sin embargo, a día de hoy, como enfermedad profesional que dé derecho a reparación en la legislación francesa, mientras que sí lo está en otros países. Esto da idea del interés que reviste informar más ampliamente, en los medios del trabajo social, sobre la naturaleza misma de esta afección, sobre sus causas y sobre los medios de que disponemos a la vez para medirla y para prevenirla.
Medida del ruido y medida de la audición
Para estudiar el ruido, disponemos hoy de dos instrumentos: el sonómetro, que mide su intensidad global, y el analizador de frecuencias, que descompone su espectro. El decibelio — abreviado dB — es la unidad internacionalmente adoptada para expresar esta intensidad sonora. Se trata de una unidad logarítmica referida a un umbral de referencia fijado convencionalmente en 10-16 vatios por centímetro cuadrado, valor que corresponde aproximadamente al umbral medio de la audición humana sobre las frecuencias medianas.
Para medir la audición de un sujeto disponemos de un aparato denominado audiómetro, que permite establecer una curva indicativa de las posibilidades del oído. Esta curva, bautizada con el nombre de audiograma, define para cada frecuencia sonora el umbral de agudeza auditiva en decibelios.
[Fig. I — Audiograma virgen: eje de abscisas graduado en frecuencias musicales (128, 256, 512, 1024, 2048, 2896, 4096, 5792, 8192, 11584 c/s), eje de ordenadas graduado en pérdidas auditivas de 0 a 100 decibelios.]
El audiograma ideal se presenta bajo la forma de una recta horizontal — caso, por lo demás, nunca encontrado en la práctica. Por el contrario, y de modo muy característico, la sordera profesional imprime al trazado una firma perfectamente reconocible: una trinchera vertical, centrada en la frecuencia 4096 c/s.
[Fig. II — Audiograma inicial de sordera profesional: trazado sensiblemente horizontal en los graves y los medios, bruscamente excavado en V estrecha en torno a 4096 c/s, con la cima del déficit inscribiéndose a unos 30 decibelios.]
Las intensidades sonoras encontradas en la industria
Para fijar los órdenes de magnitud, he aquí algunas intensidades sonoras corrientes, expresadas en decibelios:
| Ruidos | Intensidad (dB) |
|---|---|
| Conversación normal | 30 a 40 |
| Calle | 50 a 70 |
| Metro entrando en la estación | 85 a 95 |
| Taller de calderería | 100 a 110 |
| Taller de remachado | 110 a 120 |
| Bancos de pruebas de motores de reacción | hasta 140 |
Siendo la escala logarítmica, las razones energéticas son vertiginosas. Si tomamos como referencia el ruido de 100 dB de un taller de calderería:
-
un ruido de 110 dB corresponde a una energía sonora 10 veces mayor;
-
un ruido de 120 dB corresponde a una energía sonora 100 veces mayor;
-
un ruido de 130 dB corresponde a una energía sonora 1.000 veces mayor;
-
un ruido de 140 dB corresponde a una energía sonora 10.000 veces mayor.
Ciertos reactores producen intensidades que alcanzan los 160 dB; los norteamericanos han señalado que, en proximidad inmediata, han podido observar 180 dB, lo que representa una energía sonora 100.000.000 de veces mayor que la que se encuentra en el interior de un taller de calderería.
Resulta evidente que ruidos de tal intensidad traumatizan fuertemente el oído del trabajador que se halla cotidianamente expuesto a ellos, y la audiometría nos permite, en la hora actual, seguir con precisión sus estragos sobre el oído, lo que nos lleva a hablar de la propia sordera profesional.
Los cuatro períodos de la sordera profesional
La sordera profesional evoluciona esquemáticamente en cuatro períodos, que vamos a estudiar uno tras otro.
1) Período de instalación de un déficit permanente
Este estadio, que no parece exceder un mes, traduce la adaptación progresiva del oído a la agresión cotidiana y prolongada por un ruido de una intensidad inusitada.
Es cierto que los primeros contactos del trabajador con el ruido ensordecedor de su taller son de los más penosos, y se concibe muy bien que le cueste habituarse a ellos al principio.
Desde la primera exposición al ruido, el audiograma revela, en cuanto el trabajo termina, la existencia de un déficit de unos 40 dB en la frecuencia 4096 c/s (fig. 2). Este déficit no se encuentra en quienes ya trabajan desde hace cierto tiempo en el mismo taller, pero aparecerá una fatiga auditiva considerable, más o menos pronta a ceder en el reposo.
La segunda jornada de trabajo renovará este déficit con el mismo carácter transitorio; al reproducirse cada día, desembocará en el desarrollo de lesiones cocleares irreversibles y en el déficit definitivo, así como en una adaptación gracias a la cual este déficit medio será menos elevado que la pérdida determinada al principio por la fatiga auditiva, en promedio 40 dB.
No parece que los umbrales señalados al déficit permanente se alcancen desde el final de la primera semana; no por ello deja de instalarse pronto en los sujetos predispuestos.
2) Período de latencia total
El oído se ha adaptado en lo sucesivo, con mayor o menor eficacia, por lo demás, según los individuos.
El déficit permanente acaba de instalarse: no le ha hecho falta un mes para elevar el umbral de la audición de la frecuencia 4096 c/s en unos 40 dB de media (fig. 3). La progresión será lenta en llegar: 60 dB de media en el trazado, en este punto del audiograma, durante un tiempo más o menos prolongado sin latencia completa, hasta el punto de que la propia voz susurrada será, durante mucho tiempo aún, percibida normalmente.
Pero existe a la altura de la frecuencia 4096 c/s un escotoma que afecta de 1 octava y media a 2 octavas. Interrumpe bruscamente el trazado horizontal, por lo demás normal, del audiograma para excavar entre las frecuencias 2896 y 5792 c/s una trinchera más o menos abrupta en forma de «V» de tanta profundidad como se quiera, cuya cima se inscribe en la frecuencia 4096 c/s.
El déficit, en esta frecuencia, es por término medio de 40 dB. Se reduce, en ciertos casos, a 20 o 30 dB. En otros, por el contrario, puede elevarse hasta 70 dB.
[Fig. III — Audiograma: línea horizontal en todos los medios, trinchera vertical estrecha en 4096 c/s, hundiéndose a 30 dB.]
[Fig. IV — Audiograma: oblicua en pendiente suave que se inicia hacia los 1024 c/s, descenso continuo hasta unos 55 dB en 4096 c/s, déficit que se ensancha a 2 o 3 octavas.]
3) Período de latencia subtotal
La sordera es todavía latente: el sujeto continúa percibiendo normalmente la voz de conversación; pero ha dejado de percibir normalmente la voz susurrada, que solo oye ya a 3 m, o más cerca aún.
El audiograma revela un agravamiento del déficit auditivo: se ha excavado y ensanchado (fig. 4).
A la altura de la frecuencia 4096 c/s, la pérdida alcanza ahora al menos los 45 dB y puede, en ciertos casos, elevarse hasta los 85 dB. En anchura, abarca de 2 a 3 octavas: hacia los agudos, ha alcanzado o sobrepasado la frecuencia 8192 c/s; hacia los graves, progresa hacia la frecuencia 1024 c/s.
La duración de este período depende del grado de resistencia o de fragilidad individual de los oídos; es, por tanto, muy variable de un sujeto a otro. Puede ser relativamente breve y no sobrepasar los 2 o 3 años. Por lo general, es bastante prolongada y puede proseguir durante 10, 12 e incluso 15 años.
Muchos sujetos, por lo demás, se fijan en este estadio permaneciendo expuestos al ruido durante años aún. Parece detener la sordera en su progresión, lo que subraya verosímilmente la perfección de la adaptación de los oídos al ruido que continúa asaltándolos cotidianamente pero no logra dañarlos más.
4) Período terminal de sordera manifiesta
El sujeto comienza ahora a experimentar dificultad para seguir una conversación: un interlocutor debe acercarse a él o forzar la voz para ser oído.
Se da cuenta de que se vuelve sordo y de que su sordera progresa regularmente. Podría, sin embargo, todavía estabilizarla poniendo sus oídos al abrigo del ruido o renunciando definitivamente a audiciones demasiado fuertes para un oído ya muy delicado para su audición.
El audiograma (fig. 5) muestra la existencia de un vasto déficit auditivo que afecta a todas las frecuencias agudas y alcanza o sobrepasa, hacia los graves, la frecuencia 512 c/s. Es interesante hacer notar, de pasada, que los primeros fallos en la inteligibilidad del habla parecen coincidir con una elevación de más de 10 dB del umbral de la audición en la frecuencia 2896.
El déficit ya no se presenta, en el audiograma, bajo el aspecto de una trinchera, sino que se inscribe en lo sucesivo bajo la forma de una oblicua que, a partir de la frecuencia 1024 o 512 c/s se inclina progresivamente en pendiente suave hacia la frecuencia 4096 c/s, cuya vulnerabilidad electiva subraya todavía elevándose a menudo algo hacia la frecuencia 8192 c/s, y donde la pérdida auditiva alcanza o sobrepasa los 80 dB.
El enfermo se queja a menudo, en este período, de zumbidos o silbidos de oído permanentes que agravan su sordera.
[Fig. V — Audiograma de sordera manifiesta: trazado en tres curvas superpuestas, partiendo horizontalmente hacia 0-15 dB en los graves (128, 256, 512), después cayendo en pendiente continua a través de 1024, 2048 y 2896 c/s para alcanzar 60 a 70 dB de pérdida en 4096 c/s, y manteniéndose en ese nivel hasta 11584 c/s.]
He aquí, pues, a grandes rasgos, las 4 fases de la sordera profesional. Como pueden ver, se trata de un problema importante, puesto que el último período desemboca en una sordera manifiesta.
Conclusión: luchar contra el ruido, detectar las sorderas
Tal constatación justifica los esfuerzos que se hacen actualmente en el ámbito de la audiología para luchar contra el ruido y buscar todos los medios posibles de protegerse de él.
Para que esta lucha sea eficaz, debemos recurrir simultáneamente a dos métodos:
-
Suprimir las causas del mal o al menos atenuarlas insonorizando, en amplia medida, los locales ruidosos. Para ello, el análisis espectral del ruido será una guía valiosa.
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Detectar sistemáticamente las sorderas profesionales declaradas o incipientes y aportarles la terapéutica necesaria.
En lo que concierne a este último punto — la detección —, hemos intentado paliar un inconveniente de primer orden: el tiempo que exige el establecimiento de un audiograma (20 minutos aproximadamente). Es evidente que su excesiva duración frena considerablemente las investigaciones de detección.
Por eso hemos imaginado un audiómetro de tipo distinto, cuyo funcionamiento sigue siendo válido en presencia de un ruido ambiente, aun bastante fuerte, y que permite reducir sensiblemente el tiempo del examen audiométrico.
Hemos bautizado este aparato AUDIÓMETRO DE FÁBRICA, pues su destino es ante todo detectar rápidamente las sorderas profesionales. Y estamos convencidos de que, por su simplicidad, prestará grandes servicios en la lucha contra los estragos del ruido en las circunstancias de la vida actual, que la han hecho indispensable.
Esperemos que la legislación social comprenda que hay aquí un problema de primera importancia y que actúe en consecuencia.
Fuente: Tomatis A., «Pour information sur la surdité professionnelle», conferencia del 8 de junio de 1954 ante la Fédération Française des Travailleurs sociaux, Bulletin S.F.E.C.M.A.S., julio de 1954, p. 119-127. La S.F.E.C.M.A.S. (Société Française d’Étude et de Construction de Matériel Aéronautique Spécial) editaba entonces un boletín médico-técnico bajo la dirección del Dr J.-R. Rounon. Documento digitalizado procedente de los archivos personales de Alfred Tomatis.
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