El audiómetro de fábrica
Artículo de Alfred Tomatis aparecido en octubre de 1953 en el Bulletin du Centre d’Études et de Recherches Médicales de la S.F.E.C.M.A.S., donde describe un audiómetro simplificado — siete generadores de frecuencias fijas escalonadas en octavas — concebido para la detección rápida de las sorderas profesionales en los medios industriales ruidosos. Aplicación directa de la medicina del trabajo a la audiología: detectar desde la contratación las predisposiciones, vigilar regularmente el sistema auditivo de los operarios expuestos a ruidos intensos (130 a 140 dB en los bancos de pruebas de motores de reacción) y actuar antes de que la sordera se instale.
BOLETÍN DEL CENTRE D’ÉTUDES & DE RECHERCHES MÉDICALES DE LA S.F.E.C.M.A.S. — Octubre de 1953
EL AUDIÓMETRO DE FÁBRICA
SERVICIO OTORRINOLARINGOLÓGICO
Doctor TOMATIS
Vinculado a los Hospitales
Director-Adjunto del Centre de Consultation et de Recherches Médicales de la S.F.E.C.M.A.S.
Durante estos últimos años, la audiometría y sus técnicas han hecho enormes progresos. En la actualidad, la audiometría es inseparable de la otología, de la que se ha convertido en uno de los medios de investigación más valiosos.
Por otra parte, los organismos de higiene y de salud social se inclinan cada vez más sobre el problema de la lucha contra el ruido en la vida social y sobre los medios que existen para prevenir y curar sus consecuencias.
Los progresos técnicos de nuestra época, la mecanización de la mayoría de los órganos de la producción y las circunstancias mismas de la vida en el siglo XX han hecho indispensable esta lucha.
Grandes empresas han aceptado correr el riesgo de hacer ensayos en este sentido. Han podido constatar que el rendimiento de sus empleados aumentaba en proporciones que superaban con creces las previsiones más optimistas cuando se adoptaban medidas apropiadas para restituir a los lugares de trabajo un ambiente sonoro tal que el sistema auditivo dejara de hallarse en un estado permanente de defensa.
Este estado provoca, como fácilmente se concibe, un gran gasto nervioso y, en consecuencia, fatigas suplementarias.
Pero en muchos casos, la eliminación de las causas del mal no es posible, o al menos no lo es de modo suficiente.
Por ejemplo: en un banco de pruebas de motores de reacción donde el ruido puede alcanzar una intensidad de 130 o 140 dB, resulta prácticamente imposible reducir el nivel sonoro a una intensidad aceptable sin daño para el oído.
Desde ese momento, es necesario seguir de cerca la evolución de las facultades auditivas de los individuos que trabajan en tal ambiente.
Ciertos individuos cuyo audiograma muestre una predisposición a la sordera profesional podrán ser orientados hacia un trabajo que respete más su sistema auditivo.
Y estos informes, solo la audiometría podrá proporcionarlos. Su papel en la lucha contra la sordera profesional será doble:
-
Detección de las sorderas nacientes;
-
Situación precisa del estado auditivo de un individuo ya afectado, e indicación para el especialista del tratamiento que cabe considerar.
Se ve inmediatamente el interés que la audiometría presenta en este ámbito de la salud social.
Pero hasta el presente, el establecimiento de un audiograma sigue siendo una operación bastante larga (20 a 30 minutos). Es además indispensable operar en condiciones de silencio que no son realizables en todas partes.
El audiómetro clásico comprende una serie de sonidos escalonados de 125 c/s a 12.000 c/s para la conducción aérea y de 125 c/s a 4.000 c/s para la conducción ósea.
Cada uno de los sonidos puede obtenerse con una intensidad sonora que varía por 5 dB.
de –10 a +100 dB para la conducción aérea;
de –10 a +60 dB para la conducción ósea.
El examen se efectuará con ayuda de un casco de escucha y de un vibrador. Se procede operando sucesivamente sobre cada frecuencia y anotando para cada una de ellas el umbral de agudeza auditiva. Se obtienen así 4 curvas, 2 para cada oído.
Este aparato, indispensable en el gabinete de un especialista, no nos parece en absoluto adaptado a las necesidades de un centro social de detección.
Esto nos ha llevado a estudiar un aparato de otro tipo que hemos bautizado, precisando así su campo de utilización: «audiómetro de fábrica». Este aparato permite la obtención rápida del audiograma, y su funcionamiento no exige condiciones de silencio y de insonorización tan rigurosas como para el audiómetro clásico.
Comprende generadores de frecuencia que producen frecuencias acústicas escalonadas de octava en octava y un mezclador que permite la emisión simultánea de estas diversas frecuencias. Un dispositivo atenuador permite dosificar la corriente de ataque.
Así, es posible determinar el valor global de la audición mediante la emisión de todas las octavas producidas por los generadores.
También puede determinarse la curva audiométrica de cada oído.
Para ello, se conectan todas las frecuencias a un nivel determinado = 30 dB, por ejemplo.
A continuación, sucesivamente, se elimina cada una de las frecuencias comenzando por los agudos.
Cada vez que se corta una frecuencia, el individuo examinado indica si ha sentido o no una modificación. Supongamos que haya reconocido una modificación en el paso de 8.000 c/s a 4.000 c/s; pasamos entonces a 4.000 c/s y reanudamos la misma operación. El individuo nos dice no percibir modificación cuando se cortan las frecuencias 4.000 y 500. La conclusión inmediata que extraemos es que para estas frecuencias el umbral de agudeza auditiva se sitúa entre 25 y 30 dB. Anotaremos 30 dB en un audiograma, y así sucesivamente hasta que para el individuo se extinga completamente. En ese momento el audiograma estará completamente trazado.
El aparato vierte sobre un altavoz situado en el interior de una pequeña caja perforada con un orificio en la parte delantera, contra el cual se aplica el oído del sujeto examinado. De ese modo, el otro oído quedará en mano. Cabe, por lo demás, prever un dispositivo que obtura las frecuencias para detenerse en el otro oído. Con este aparato se puede registrar el audiograma de un individuo en menos de cinco minutos, y los resultados obtenidos son muy sensiblemente los mismos que con un audiómetro más completo.
Por lo demás, este aparato no se ha previsto para reemplazar al audiómetro clásico.
Su finalidad es ante todo permitir la detección de sorderas profesionales, seleccionar rápidamente, dentro de un grupo de individuos, aquellos cuyo comportamiento auditivo es normal y aquellos para los que han de adoptarse precauciones, o cuyo estado justifica un examen más completo.
Debe figurar entre los instrumentos del médico del trabajo al mismo título que la tabla optométrica, por ejemplo.
De los resultados obtenidos a partir de esta tabla, el médico podrá deducir el estado exacto de la visión de su cliente, pero tendrá una idea global y podrá entonces juzgar objetivamente si una visita a un especialista resulta necesaria. El audiómetro de fábrica desempeña el mismo papel en el ámbito de la audición.
Descripción detallada
Examinemos ahora con más detalle la estructura de este aparato.
Comprende siete generadores de señales de baja frecuencia G1, G2, G3, G4, G5, G6, G7. Estos siete generadores funcionan con frecuencias que se escalonan de octava en octava. Así tenemos la correspondencia:
| G1 | 125 c/s |
| G2 | 250 c/s |
| G3 | 500 c/s |
| G4 | 1.000 c/s |
| G5 | 2.000 c/s |
| G6 | 4.000 c/s |
| G7 | 8.000 c/s |
Estos generadores pueden conectarse a la salida a elección mediante conmutadores C1, C2, C3, C4, C5, C6, C7, que les corresponden respectivamente. Esta salida está constituida por una etapa mezcladora que permite sumar a voluntad las frecuencias producidas por los generadores G1 a G7.
La salida del mezclador produce, pues, una tensión B.F. que corresponde a la audición de las frecuencias en circuito.
Esta tensión se aplica a un atenuador calibrado que permite hacer variar la intensidad de la señal de entrada.
Esta señal, amplificada finalmente, alimenta el altavoz.
La alimentación eléctrica del conjunto está prevista para poder funcionar en las redes a frecuencias industriales (25 y 50 períodos). Un transformador clásico permite ajustar las tensiones.
En resumen, este aparato debe poder prestar grandes servicios como auxiliar del médico del trabajo.
Su propósito es establecer una selección entre los individuos sometidos al ruido y, por ello, justificables de la medicina social, entre quienes no ofrecen trastornos y aquellos cuyo estado reclama un examen más completo, que será efectuado, este, por un especialista de la otología.
[Fig. 1 — Esquema del audiómetro de fábrica: siete generadores G1–G7 (125 a 8.000 c/s) conectados a un mezclador M por los conmutadores C1–C7, salida hacia atenuador (Att.), amplificador (Ampli.) y altavoz (H.P.); S = entrada de red].
Fuente: Tomatis A., «L’audiomètre d’usine», Bulletin du Centre d’Études et de Recherches Médicales de la S.F.E.C.M.A.S., octubre de 1953, p. 87-91. Documento digitalizado procedente de los archivos personales de Alfred Tomatis.
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