Comunicación inaugural del IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología (París, 11-14 de mayo de 1972), pronunciada por Bertrand Dubard, kinesiterapeuta del Centro de Audio-Psico-Fonología de Niza. Tras doce años consagrados a la reeducación de niños con parálisis cerebral infantil según los métodos clásicos (Tardieu, Kabat, Phelps, Bobath), el autor testimonia el aporte decisivo del Oído Electrónico en estos pacientes a quienes había acabado por ver «estancarse». Restituye sus efectos en el plano físico (distensión, equilibrio, esquema corporal, lateralidad, trastornos asociados visuales y auditivos) como en el plano psíquico (desangustia mediante la voz materna, parto sónico, salida de un posible estado psicótico enmascarado por los trastornos motores). A continuación, la discusión presidida por el Profesor Tomatis, en la que intervienen sucesivamente el Sr. Maeyaert (Amberes), el Dr Sarkissoff (Ginebra), la Sra. Chambéry (Amiens), el Dr Spirig (Nieuwpoort) y la Sra. Sarkissoff (Ginebra) —cada uno aclarando un aspecto del trabajo descrito, antes de que el Pr. Tomatis insista sobre la dimensión de humanización contenida en esa «nueva vida fetal, esta vez apacible» que Dubard propone a estos niños.

Las parálisis cerebrales infantiles y el oído electrónico

por el Señor Bertrand Dubard
Centro de Audio-Psico-Fonología de Niza

Estas parálisis motoras, cuyo origen proviene de una afectación cerebral, sobrevienen las más de las veces en ocasión de un accidente de parto.

Estas parálisis tienen predominio motor, es decir, excluyen, en principio, una afectación de las facultades intelectuales, y nunca son evolutivas.

El Profesor Guy Tardieu las clasifica así:

Espásticas: cuyas rigideces predominan las más de las veces en los miembros inferiores, lo que da el esquema de Little que hace imposible toda marcha.

Atáxicas: cuya afectación del cerebelo perturba el equilibrio y, por ello, compromete la deambulación.

Los Atetósicos y los Coreicos, cuyos movimientos lentos, espasmódicos en la atetosis, y bruscos e incoordinados en la corea, son el signo de una dramática falta de control.

Por último, la Hemiplejía del niño o del adulto, que parece ser consecuencia de un accidente vascular, y que es las más de las veces, en sus causas profundas, de origen psicológico.

Hasta el presente

Estos niños eran reeducados según diversos métodos:

La reeducación clásica, que consiste en la repetición sin fin de los mismos gestos con la esperanza de que estas repeticiones imprimirán hábitos en las neuronas no específicas, supliendo así las conducciones deficientes o totalmente inoperantes.

El método americano de Kabat, que, mediante estimulaciones propioceptivas hechas según los recorridos neuromusculares más fisiológicos, facilita y regenera las conducciones nerviosas.

El americano Phelps, muy centrado en la espasticidad, con ayuda de aparatos ortopédicos combate las retracciones, bestia negra de quienes se ocupan de estos niños. Pues el músculo embridado por las contracciones de origen cerebral no sigue el alargamiento del hueso en su crecimiento, lo cual acarrea, por regla general, un agravamiento de las deformidades con la edad.

El método inglés del Sr. y la Sra. Bobath consiste en inhibir los reflejos arcaicos a fin de promover patterns más evolucionados, partiendo de los gestos globales del bebé y remontando toda la evolución motora del niño hasta su autonomía completa en este plano. Los Bobath sustituyen los reflejos arcaicos por «patterns» cada vez más complejos mediante un método de movimiento.

El Profesor Tardieu ha tenido el mérito de consagrarse a estos niños inválidos hasta entonces desatendidos, de clasificarlos, de poner a punto un examen preciso de sus trastornos, de reunir, por último, en centros de reeducación los diferentes métodos precedentemente citados, de mejorarlos añadiéndoles otras técnicas, como la ergoterapia. Por otra parte, su investigación sobre la fibra nerviosa, emprendida desde hace mucho, permitirá ciertamente progresar en este ámbito.

Estos niños, de invalideces tan diversas, tienen, no obstante, puntos que les son comunes y constantes:

  • Falta de equilibrio.

  • Imagen del cuerpo perturbada.

  • Trastornos asociados visuales, auditivos, sensoriales.

  • Trastornos de la lateralidad y trastornos del lenguaje.

  • Trastornos psicológicos debidos por una parte a lo vivido en un parto dramático, por otra a una relación muy particular del niño con su madre, que reaccionará respecto de su hijo discapacitado ya con una actitud de sobreprotección, ya con un rechazo.

A este propósito, me viene a la memoria la consulta de un niño atetósico de 9 años y de una inteligencia superior. El Dr Tomatis, precisamente para hacernos percibir esta relación muy particular, había hecho sentarse a este niño en un sillón y, preguntándole su nombre, entabla el diálogo con él. Todo va bien. Después el Doctor hace entrar a la madre, que toma a su hijo sobre las rodillas; el diálogo prosigue, y en la conversación el Doctor vuelve a preguntar al niño su nombre, y esta vez su cabeza se gira hacia su madre como atraída por un imán con el que hace cuerpo, en el que se funde; perdiendo toda identidad, se vuelve incapaz de nombrarse.

Es muy importante tomar conciencia de que si ya es difícil para un niño normal aceptar en un momento dado crecer, lo es mucho más para el I.M.C., que no puede entrever su devenir sino a través de un universo doloroso y que, por ello, deseará a menudo seguir siendo bebé. Este rechazo a vivir va a menudo hasta la psicosis no detectada.

Lo que puede aportar el Oído Electrónico al I.M.C.

Estos enfermos siendo desde hace doce años el objeto principal de mi actividad de kinesiterapeuta, me ha cautivado el aporte considerable que para ellos podía constituir el Oído Electrónico.

En efecto, tenía la impresión de dar vueltas en redondo, tropezándome por una parte con esos errores de mando provenientes del dispositivo electrónico que constituye el cerebro en continuo cortocircuito, por otra con esa visión muy mecanicista cuya perspectiva entera se limitaba a una focalización excesiva en la obtención de la marcha a toda costa.

Los enormes progresos realizados por las curas de Oído Electrónico tras años de reeducación en niños que habían llegado a estancarse me han permitido cuestionar, por una parte, el funcionamiento del cerebro y, por otra, las orientaciones que convenía dar al proceso de reeducación y de readaptación de los I.M.C.

En el plano cerebral, si el accidente de nacimiento provoca la anoxia de las células nerviosas y su muerte tras 3 minutos de no irrigación, déficit irreversible pero de hecho limitado, existe una masa considerable de células que se hallan paralizadas, como en estado de choque, y a las que hay que despertar, un poco como si se tratara de tranquilizar y hacer abrir de nuevo sus puertas a los ocupantes de un edificio en el que se hubiera gritado «¡al ladrón, al ladrón!» y que se hubieran atrincherado en sus casas.

Ahora bien, si en efecto hubo algunas puertas fracturadas y, llegado el caso, algunos inquilinos derribados, todos los demás deben ser tranquilizados, invitados a aflojar sus cerrojos y a reanudar sus actividades.

El Oído Electrónico, mediante la distensión y la euforización que procura, mediante las estimulaciones que da, va a despertar una parte de estas células permanecidas en estado de choque. En particular, en el espástico, las contracturas van a disminuir. En el coreo-atetósico, la coordinación será mejor gracias a la estimulación cerebral que va a permitir un control acrecentado del córtex sobre el resto del sistema nervioso.

El atáxico verá su equilibrio precario mejorado por el hecho de que se actúa sobre el oído interno, centro del equilibrio.

Junto a esta ayuda que el Oído Electrónico aporta en el plano puramente físico, se constata una neta mejora en los diferentes trastornos de los que acabamos de hablar. Vemos al niño entrar en su cuerpo, habitarlo, sus gestos son más armoniosos, la percepción de su esquema corporal se precisa; su espacialización se vuelve más segura.

Los trastornos asociados se enmiendan: la audición, evidentemente, la visión también, ya que ustedes saben que el nervio ocular es una rama del propio nervio auditivo; por tanto, el hecho de actuar sobre el nervio auditivo hace trabajar al nervio ocular. Se llega incluso a corregir así estrabismos leves.

La lateralidad se esboza y luego se afianza, orientando la elaboración de un lenguaje que se instala y, por la dinámica que instaura, le permite estructurarse.

En el plano psicológico, el Oído Electrónico desempeña aquí un papel esencial, primordial, irreemplazable, del cual solamente se retendrán las grandes líneas.

La voz materna desangustia al niño, el parto sónico le permite revivir sin tropiezos un nacimiento que no pudo ser sino traumatizante, ya que es la causa de su invalidez actual.

La música filtrada le permite sentir su cuerpo, que le era hasta entonces, en gran parte, extraño: sus sensaciones eran difusas, su mando torpe, a menudo traidor, a veces imposible.

Volverá a entrar en su cuerpo, en su piel, hará conocimiento consigo mismo y se volverá cooperante con toda suerte de ayudas que hasta entonces se le aportaban en vano, por tropezar con un desinterés consecuente a una falta de dinamismo interno.

El despertar dado al nervio auditivo traerá la palabra, después el enderezamiento, la verticalidad: postura que prepara directamente para la verbalización, última etapa de su humanización.

Los entrenamientos, las sibilantes y la lectura en voz alta lo incitarán a expresarse y lo conducirán así a una mayor aceptación de sí mismo, y es solo en esta aceptación donde podrá dinamizarse.

Una nueva vida fetal, esta vez apacible, un parto sin tropiezos, una apertura a la vida por la percepción de los sonidos que constituyen su trama más esencial, le llevarán a realizarse al máximo de sus posibilidades.

Bertrand Dubard


Discusión a propósito de la ponencia del Sr. Dubard (Niza)

sobre
«Las parálisis cerebrales infantiles y el Oído Electrónico»

Debate presidido por el Profesor Tomatis

Sr. Maeyaert (Amberes)

Desearía saber si, junto a la reeducación por Oído Electrónico, ustedes practican otras formas de reeducación.

Sr. Dubard

Sí, ciertamente. Es, por lo demás, tras haber practicado durante numerosos años los métodos de reeducación de los que les acabo de hablar como he sido llevado a utilizar el Oído Electrónico en los niños que, además de sus dificultades motoras, presentaban trastornos del lenguaje. Lo que para mí ha sido muy interesante es constatar que estos niños que habían progresado mediante las diferentes formas habituales de reeducación habían llegado, en cierto momento, a estancarse. Puse entonces a algunos bajo Oído Electrónico, y aún tuve que esperar largos meses antes de verlos remontar. Pero he advertido posteriormente que al realizar una gimnasia auditiva bajo Oído Electrónico estos niños habían hecho progresos muy, muy netos en el plano de la psicomotricidad. He podido constatar cosas tan sorprendentes como una pérdida de rigidez del miembro inferior o un enderezamiento de la columna vertebral, es decir, elementos que tocan ámbitos puramente físicos (al menos aparentemente).

Ante estos resultados, tomé la decisión de poner de entrada y sistemáticamente bajo Oído Electrónico a los niños cuya reeducación psicomotora emprendía. En adelante, jamás hago el uno sin el otro.

En el plano psicológico, los resultados han sido también muy sensibles. Tal vez no haya insistido lo suficiente en las modificaciones, las transformaciones que han tenido lugar, tras las sesiones bajo Oído, en estos niños que son todos, sin duda alguna, psicóticos. Estoy ahora plenamente convencido. Son ante todo psicóticos y accesoriamente y, podría decir, consecuentemente, inválidos motores.

Dr Sarkissoff (Ginebra)

Cuando hablaba usted antes de modificaciones a nivel talámico, eso me ha recordado que durante mucho tiempo se pensó que el ser humano era el único animal que llegaba al mundo llorando.

Sr. Dubard

Tenemos ahora la posibilidad de impregnar de sonidos el cuerpo en su totalidad, es decir, a través de todos los poros de la piel. Trabajo personalmente en este momento sobre problemas de vibraciones sonoras y creo que estamos a punto de encontrar algo interesante.

Un Asistente

¿Ve usted una diferencia entre los niños atetósicos y los niños espásticos?

Sr. Dubard

Quisiera que me precisara lo que me pregunta para no responder de soslayo. ¿Qué llama usted una diferencia?

El Asistente

¿Existe solamente una atetosis, por tanto con muchos signos cinestésicos, o una hemiplejía? ¿Se ven más progresos en un hemipléjico que en un atetósico, o no ve usted diferencia?

Sr. Dubard

Los niños tienen afectaciones tan personales que es difícil responderle con exactitud. Depende de los casos. Todos progresan, pero no puedo realmente decir en qué proporción. Lo que es cierto es que los atetósicos son, en general, gente muy inteligente.

Dr Sarkissoff

Debo decir que aún estoy bajo el efecto de lo que aprendo hoy. Todo esto es muy nuevo para mí. Quisiera simplemente preguntarle cuál es la duración del tratamiento que ustedes aplican.

Sr. Dubard

Es casi una pregunta-trampa para mí, porque es tan variable. ¿Tiene usted costumbre de atender a este tipo de niños?

Dr Sarkissoff

No.

Sr. Dubard

Es tan variable según su afectación que no puedo responderle. Dudé en hacer esta comunicación sin ayuda de proyecciones porque me he dado cuenta de que quien no conoce este tipo de niños corre el riesgo de hallarse completamente desconcertado. Es un poco como si desembarcara en el planeta Marte, pues son niños que están muy, muy afectados en su cuerpo. Están ciertamente entre los más tocados que pueden encontrarse en el plano motor. En el plano intelectual, no parecen afectados de la misma manera, y me pregunto cada vez más si los trastornos intelectuales que encontramos no son, de hecho, una suerte de máscara de una enorme psicosis.

Hay que decir que, finalmente, muchos de ellos presentan, a causa de complicaciones de parto o de primera infancia o de vida fetal, trastornos en su escolaridad o en su comportamiento. Imaginen, además de eso, que han sido afectados en su cuerpo y en su carne hasta el punto de quedar inválidos; es cierto que son niños que tienen traumatismos psicológicos; lo contrario sería imposible. Y a menudo se tiene la impresión, cuando se hacen regresar estos trastornos psicológicos, de que los trastornos físicos se reducen a una proporción mucho más débil respecto de lo que eran de partida.

Desde el punto de vista del tiempo que hay que consagrarles, hay que decir, no obstante, que ello dura al menos 2 o 3 años más; solo que la única diferencia es que son niños que a veces se conservan en Centros de Reeducación sin progresar, mientras que, si los tomamos a nuestro cargo en psicomotricidad y bajo Oído Electrónico —lo cual no siempre ocurre— hacen progresos sensibles. Hay, pues, no obstante, una diferencia notable.

Sra. Chambéry (de Amiens)

¿Es lo mismo para los polios?

Sr. Dubard

No, para una polio es de todos modos diferente, pues en su caso no existe a priori afectación psicológica, a menos, naturalmente, que se trate de los trastornos psicológicos que le sean personales. La polio, a menos que se haya sido afectado desde el nacimiento, supone un menor traumatismo nervioso. Es, por lo demás, lo que esto representa con más frecuencia, ya en el origen de los trastornos de los niños inválidos motores que nos envían. Son niños que, desde el nacimiento, han sido afectados por un traumatismo enorme.

Dr Spirig (Nieuwpoort)

¿Los trastornos espásticos disminuyen de manera muy sensible con estas técnicas respecto de los otros sistemas de reeducación? Creo que lo piensa para tener una evolución.

Sr. Dubard

Es decir, queda el problema de distinguir retracción y espasticidad. Para una cuestión de tríceps crural, por ejemplo, no es muy nítido; se constata, sin embargo, un ligero ablandamiento. Es cierto también que algún tiempo después del parto, se puede que estos niños alcancen algo que se asemeja directamente al músculo para inhibir sonoro a través de los poros de la piel. Sin embargo, lo que es cierto es que estos niños que se enderezan cuando están en curso de sesiones de Oído Electrónico, resultado de gran importancia a mi juicio.

Pero existe también el problema de otros ámbitos: independientemente de los progresos que estos niños pueden hacer en el plano físico gracias a estos nuevos métodos, progresos que son considerables respecto de todos los demás sistemas de reeducación, es útil señalar que estos niños se desapegan y se despliegan. Esto es muy importante en mi opinión. No hay que olvidar que las técnicas clásicas de reeducación psicomotora se hallan localizadas en extremo sobre la marcha, de cierta manera, a cierto precio igual; he seguido a un sujeto, en uno solo de esos tiempos, de poder atravesarlo, sin desarrollarse a través de su cosmos. Cuando un sujeto ya no tiene ganas de vivir, de devenir, la máquina corporal subyacente, sea cual sea, incluso si es buena, no es utilizada en las buenas direcciones, con mayor razón si es rechazada por el propio individuo. ¿Vivirían ustedes todos aquí en la piel de un paralítico? Ese es el problema.

Quisiera precisar aquí algo relativo a la reeducación de estas malformaciones cerebrales-motoras y que se cifra en lo que ha dicho el Sr. Dubard, es decir, la ocasión de examinar y de tratar en varias ocasiones a atetósicos. Pensaba de partida que había que decir muy rápido para ayudarles más. Ahora bien, es en parte verdad, pero hay que saber que estas modificaciones sensibles en todos los ámbitos, he hecho dos veces a los resultados de los siguientes nuestras audiciones sensoriales por día. Ahora bien, he tenido uno de mis dos veces a los resultados de los siguientes que querían así hablar no tratan su cuerpo. Tienen lo suficiente quizá. Ahora bien, es hablando demasiado de dinamismo a ser, yo dinamizo todas sus miserias y he visto a uno que intentó por dos veces suicidarse, una vez muy seriamente ya que terminó en el hospital; pero, detalle interesante, ello le sanó. Hizo su toma de conciencia, ha aceptado por fin ser lo que era, visto el día que lo aceptó, este hombre que estaba sobre mi ambulancia, ha comenzado a desacontracturarse y ahora camina sin muletas. No se ha vuelto, naturalmente, un gran corredor pero, ha podido pasar de todos modos sus exámenes. Como era brillante, terminó una parte de sus estudios jurídicos (actualmente tiene un doctorado en derecho), hizo una licenciatura de psicología y preparó Ciencias Políticas. Ahora es un empleado muy bien valorado de la Magistratura. Este proceso de rehabilitación ha requerido varios años de trabajo bajo Oído Electrónico, a fin de que este hombre pueda asumir su invalidez y proyectarse en el porvenir. Lo que se lee, por ejemplo, en él, es su agresividad y aún tiene en el rostro la huella del golpe de bisturí que se dio al cirujano cuando abrió el útero; abrió el rostro; el sable es aún algún tiempo después del parto. Todo su rechazo es cosa; es a lo que ella ha estado obligada veces de intentar distinguir esta vez bien que estoy estoy infectada. Viene a verme de cuando en cuando para saber si no tengo nada nuevo que proponerle para ir más lejos.

Doy de nuevo las gracias al Sr. Dubard por haber insistido en varias ocasiones sobre el universo psíquico de estos niños inválidos motores y por haber abierto una vía terapéutica llena de esperanza. No se aplica lo bastante a humanizar a estos niños que aburre, que tienen tanta necesidad de vivir, queremos decuplicar la acción que tenemos sobre ellos. Si tienen la suerte de poder dar a un niño, a través de una actividad física, el derecho a creer que existe, deben considerarse satisfechos, pues si, además, le dan el verdadero sentido de la vida a través de una armonización de su ser (que no es su cuerpo), hacen una tarea aún más bella, más cumplida.

Gracias de nuevo al Sr. Dubard por su muy interesante comunicación.

Sr. Dubard

Quisiera añadir algo. Cuando los padres están muy afectados psíquicamente por la invalidez de su niño, los ponemos automáticamente bajo Oído Electrónico en Música Filtrada, de duración estupefaciente que se y ponerlos en la misma longitud de onda que su hijo; retomando así, llevarlo a la cosa. Se les pone una vez, dos veces, tres veces; aunque vienen más gustosamente.

Hemos hecho una constatación en los padres que vienen llorando por primera vez y se dicen: «Todo ha quebrado, nada funciona; si pueden hacer la menor cosa, háganla y trabajaremos con ustedes mismos». Pero en cuanto ven a su niño mañana demasiado, lo retiran, pues ellos mismos están desconectados. Lo cual hace que ahora los pongamos lo más posible bajo Oído Electrónico a fin de que evolucionen al mismo tiempo que su hijo.


Fuente: Actes du IIe Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, pp. 6-19. Comunicación del Sr. Bertrand Dubard (Centro de Niza) pronunciada el viernes 11 de mayo de 1972, seguida de la discusión presidida por el Profesor Alfred Tomatis. Texto transcrito lo más cerca posible de la dactilografía original; algunos pasajes técnicos de la discusión final presentan defectos manifiestos de OCR o de pulsación (en particular en las páginas 16-19) que se han conservado tal cual por fidelidad al documento fuente. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis.