Investigación sobre el Efecto Tomatis
Investigación sobre el Efecto Tomatis — Discusión de la ponencia de la Dra. A. E. Sidlauskas (Ottawa) — IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología, París (1972)
Cuarta comunicación de las Actas del IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología (París, 11-14 de mayo de 1972), celebrada el viernes 11 de mayo bajo la presidencia del Profesor Tomatis. Las Actas no reproducen la ponencia propiamente dicha de la Dra. A. E. Sidlauskas (Universidad de Ottawa), sino el debate que la siguió. En él intervienen sucesivamente: una asistente, la Dra. Sidlauskas, el Pr. Tomatis, el Sr. Dubard (Centro de Niza), la Sra. Joanny (Centro de Nancy) y el Dr. Spirig (Centro de Nieuwpoort, Bélgica). Los temas abordados son la prueba llamada de cifras dicóticas y su correlación con la audio-laterometría según Tomatis, la dominancia hemisférica derecha, los psicotipos hiper-diestros e hiper-zurdos, el peligro de un destronamiento del oído director derecho, la metodología comparativa (grupo testigo «no-Tomatis»), los límites del control estadístico en materia clínica, la necesidad de adjuntar al Oído Electrónico otros métodos (logopedia, psicomotricidad, psicoanálisis, grafología), por último la aplicación a los aprendizajes bilingües —inglés canadiense, flamenco belga— y la cuestión de la lengua paterna como lengua de dirección al niño.
Discusión a propósito de la ponencia de la Dra A. E. Sidlauskas (Ottawa) sobre «Investigación sobre el Efecto Tomatis»
Debate presidido por el Profesor Tomatis
IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología — París, 11-14 de mayo de 1972 — Actas pp. 62-72.
Sobre la medida: cifras dicóticas y audio-laterometría
Una asistente. — ¿Cómo se obtienen las cifras dicóticas?
Dra Sidlauskas. — Para obtener las cifras dicóticas, hay que poder disponer del material necesario y de las cintas grabadas.
¿Hay una correlación entre la prueba dicótica y la audio-laterometría a la Tomatis? Digo que sí. En cambio, quisiera precisar que es mucho más fácil realizar una experimentación a partir de las cifras dicóticas que con la laterometría según Tomatis. Esta es muy compleja, como, por lo demás, todos los datos clínicos que con ella se relacionan. Hemos intentado verificar la presunción de que el oído preferencial determinado por las cifras dicóticas era un indicio de la dominancia hemisférica derecha, pero era una deducción demasiado tosca para que pudiéramos retenerla.
Pr. Tomatis. — Las pruebas dicóticas consisten en enviar simultáneamente al uno y al otro oído informaciones no idénticas. El test se realiza con números cada vez más complejos, hechos de una sola cifra al principio, luego de dos, luego de tres, es decir, cada vez más difíciles de percibir y de memorizar. El sujeto oye, pues, estas informaciones diferentes a nivel de cada uno de los oídos y debe repetir las cifras que ha oído. Se mide a continuación el porcentaje de errores a la derecha y a la izquierda y se estudia el balance entre las dos categorías de resultados, es decir, la derecha y la izquierda. No pienso, contrariamente a lo que nos ha dicho la Dra Sidlauskas, que esta prueba sea más fácil de interpretar que la de la audio-laterometría. No es fácil de realizar y los datos clínicos que con ella se relacionan son complejos; lo que es aún más importante, cuando se sabe hacer funcionar la audio-laterometría convenientemente, la fijación de la tasa de dominancia auditiva es fácil de realizar.
Hiper-diestros e hiper-zurdos
Pr. Tomatis. — Quisiera ahora retomar lo que la Dra Sidlauskas nos ha indicado acerca del caso de los «hiper-diestros» y de los «hiper-zurdos». Se trata aquí de una observación muy importante que plantea el problema esencial de la lateralidad, es decir, de la armonía que debe existir entre la derecha y la izquierda del ser humano. Es totalmente exacto que, cuando se es hiper-diestro, se corre el riesgo de ser psicótico; se ve que ese rostro es muy frígido y está extremadamente clivado, hiperagudo; a veces lanza gritos estridentes. Puede decirse que ha rechazado totalmente su izquierda con lo que esta representa: lo tierno, las frecuencias graves, la redondez. Es verdaderamente la impresión de que no se le ve penetrar en su cuerpo con el que rechaza dialogar. Estos psicóticos hiper-diestros tienen una banda pasante del lenguaje habitual, un lenguaje sin cuerpo, sin estructura, un lenguaje «descarnado», y no tendrían ninguna resonancia corporal ni en ellos ni en aquellos a quienes deben dirigirse. No hay posibilidad de transmisión física, acústica, a través del cuerpo.
Y esa otra tendencia de los «hiper-zurdos», que se encuentra en los grandes depresivos y en los neuróticos que han decidido no entrar en relación con el otro. En este caso, voz agravada, pronunciada, incluso media; carece de armónicos elevados, carece de tonicidad; recurre a sonidos de descarga que obligan a gastarse a quien escucha esa voz «hiper-zurda», pero la voz, en lugar de actuar fuera de la zona habitual del diálogo, y ese desfase caracteriza el estado de contra-rotación.
Es muy importante saber mirar un rostro para conocer los circuitos de control de un individuo. Si se habla a la derecha, cabe deducir que utiliza su oído derecho para autocontrolarse; si habla a la izquierda, es a la inversa, y se comprende que se necesite la posibilidad de hacer cambiar la expresión de un sujeto en el curso de un diálogo que va a hacer intervenir las representaciones simbólicas de la derecha y de la izquierda, el hecho de hablar a la voz tierna. Pueden, por ejemplo, ver a un niño hablando de su madre, se le verá reorientarse hacia la voz tierna, a la izquierda; pero entonces con una voz agravada. Si le hablan después de su padre, lo verán pasar a la derecha (y en ese momento, su voz se endurece, la voz se dinamiza, la expresión se vuelve más precisa). Cada uno de nosotros puede, por lo demás, jugar a su antojo con las distancias correspondientes a la voz derecha y a la voz izquierda.
Peligro de un destronamiento del oído director
Pr. Tomatis. — Es muy interesante ver al ser lateralizarse bajo Oído Electrónico y volverse, como me gusta a menudo decir, diestro hasta la izquierda. Esta expresión es significativa porque expresa bien mi pensamiento. En efecto, volverse diestro no quiere decir abandonar la izquierda, quiere decir volverse diestro hasta la izquierda. Por eso, por lo demás, aconsejo siempre regular, en el Oído Electrónico, el botón «equilibrio» a 1°, es decir, 90 % de la energía sonora yendo hacia el oído derecho y 10 % hacia el oído izquierdo, y jamás a cero (lo cual es excepcional). Debe haber, como recordaba la Dra Sidlauskas, armonización entre ambos lados y no dominación de un lado sobre el otro. La derecha y la izquierda tienen funciones diferentes, dos papeles diferentes que desempeñar. La derecha es el factor dinámico y la izquierda es el factor instrumental. Uno y otro son indispensables. Hace falta un instrumento bien afinado para que el virtuoso pueda tocarlo. Así, la derecha —es decir, el lado dinámico— va a tocar la izquierda —es decir, el lado instrumental— y es la armonización de ese juego lo que se debe perseguir. Al lateralizar a la derecha, vamos a dar derecho a un resumen y de manera un poco lapidaria: hiper-diestro, hiper-zurdo, son psicóticos del ser de su cuerpo. Ahí radica el peligro. En cuanto hay clivaje de un lado del cuerpo, hay trastorno. Cabría decir así, en un resumen y de manera un poco lapidaria: hiper-diestro, seguramente psicótico; hiper-zurdo, seguramente neurótico.
He visto a ciertas personas desviarse en un momento dado, estallar, abandonar su cuerpo y volverse hiper-diestras. Me ha ocurrido, no hace mucho, constatarlo en un hombre joven que conozco que ha sufrido agresiones muy fuertes y muy traumatizantes durante sesiones de psicodrama. Ha sido literalmente arrancado de su cuerpo y ha estallado.
Dra Sidlauskas. — Hemos observado que los hiper-diestros son mucho más difíciles de reeducar que los demás. Son individuos que gozan de su papel, es decir, de su hiper-diestría, en el mundo de los negocios y de los objetos. Tienen goce y no se dan cuenta en absoluto de que están desequilibrados. No sienten ningún malestar.
El Centro de Ottawa: otras técnicas y lugar del Oído Electrónico
Sr. Dubard (Niza). — ¿Qué utilizan ustedes como otra técnica en su Centro?
Dra Sidlauskas. — Tenemos en nuestro Centro instalaciones que permiten aplicar terapias de todo género, es decir, terapias individuales de tipo analítico, pero también terapias de grupo. Además, hacemos una reeducación escolar con ayuda de métodos pedagógicos específicos de nuestro establecimiento. El niño es, por tanto, introducido en un medio escolar y confiado a personal especializado. En consecuencia, no está expuesto solamente al Oído Electrónico, sino también a terapias de medio.
Pr. Tomatis. — Quisiera añadir algo: no existe en Francia el equivalente de lo que cabe ver en América, en Estados Unidos o en Canadá, en lo que concierne a los centros experimentales. El de Ottawa, que dirige la Dra Sidlauskas, era uno de ellos y tenía todo lo necesario para procurar resultados cifrables en el plano de la enseñanza y de la investigación. Es esencialmente un centro de investigación y de enseñanza en el que todo está en estado experimental, en el que se ensayan todas las técnicas para verificar los resultados y sacar conclusiones. Es cierto que los datos de las experimentaciones no siempre están suficientemente precisados, pues una sola persona no puede en el curso de algunos años llegar a conocer en profundidad lo que requiere, de hecho, tiempo y técnicas que son bastante a la prueba y que se han vuelto muy numerosas en nuestros años de trabajo. Así, cuando la experimentación realizada en Ottawa con un grupo testigo «no Tomatis» y un grupo de niños sometidos al Oído Electrónico, se ha deslizado un error por el hecho de que se ha puesto bajo casco al grupo testigo. Aunque no se hacía intervenir la conmutación, poniendo todo a cero, de todos modos se ha despertado una contrarreacción. Es decir, que al querer suprimir un parámetro en la experimentación (el casco, poniendo bajo casco al grupo testigo y al grupo experimental) se ha introducido otro parámetro que seguramente ha falseado los resultados.
A mi juicio, la experimentación habría sido más valedera y se habría podido comparar el primer grupo (sin ninguna intervención de aparato) con el segundo grupo sometido al Oído Electrónico. Ciertos parámetros habrían podido ponerse de manifiesto de manera mucho más sensible.
Dra Sidlauskas. — Sí, pero ¿sabe usted que los americanos, cuando hacen las experimentaciones, exigen la homogeneidad de sus sujetos?
Pr. Tomatis. — Sí, por supuesto, comprendo perfectamente. Cabe establecer estadísticas con datos bien determinados. Pero el hecho de que ustedes se dirijan, con estos niños, a sujetos intelectualmente muy poco dotados, que se han situado en 130 y por debajo, introduce fenómenos importantes de compensación. Todo el mundo sabe que tenemos trece mil millones de células corticales a nuestra disposición y que aquella que está a cero servirá para corregir las distorsiones traídas por la función de falsear los resultados de una experimentación. Sea como fuere, no pienso que haya que polarizarse de manera tan intensa sobre la estadística, sobre todo porque los resultados no siempre son el espejo de la realidad. A mí me parece indispensable buscar más ayudar al niño a salir de la impasse en la que se halla que dejarlo en el pasillo por donde desciende el «computer» y sale verde o rojo. Está claro que me encuentro ante un gran número de niños americanos y que me encuentro ante un grupo de investigadores que se devanan los sesos durante años para determinar una estadística, para devolver algunos parámetros que permitan un estudio hiperespecializado, sin preocuparse de todos los niños que podrían beneficiarse de los aparatos a partir de los cuales se harían a continuación estadísticas.
Investigación, Centro clínico y métodos complementarios
Pr. Tomatis. — Soy ante todo, por supuesto, un terapeuta, pero esta actitud no excluye la investigación, sino al contrario. Sigo, por lo demás, convencido de que se hace mucha más investigación tratando casos que en experiencias abstractas en las que uno se acomoda en su posición de retroceso y de profundidad objetiva en un razonamiento, con detalles o datos terapéuticos. Es lo que, a mi juicio, es lo más útil cuando se encuentra. Por eso tengo mucha dificultad para adaptarme a esta psicología científica de los laboratorios, prestando atención al hecho respecto del hombre. Se ha buscado sacar conclusiones de orden matemático y estadístico. La Dra Sidlauskas tiene una formación latina, viviendo en el medio americano. Debe, naturalmente, responder a imperativos de medidas estadísticas. Debe refrenar sus impulsos terapéuticos (que conozco muy bien en ella, y comprendo perfectamente) para dejar lugar a los estudios objetivos que rompen el corazón mediante la búsqueda de los métodos empleados.
Puesto que tenemos la suerte de tener en la sala a nuestra simpática amiga Janette, joven y brillante psicóloga de fuerza de base, sé la ocasión para precisar que hay que ceñirse a esta ley de la estadística. Y solo elegida por esta, por los imperativos de la experimentación, hay que no saber ya dónde se está. Si no tiene a su disposición el último «computer» que va a salir de la Universidad de Ottawa, estará completamente desesperada. Detiene su investigación y toma otra dirección. Lo subrayo a menudo a este propósito. Dicho esto, no estoy a priori en contra de la estadística. Digo que preconizo un control adecuado y aportado, pero que forme parte de la investigación, datos muy objetivos de los que a menudo se tiene necesidad.
Debo recordar aquí que también intenté, hace varios años, intentar en el seno de varias técnicas aumentar la eficacia de la ayuda que aportar al niño en dificultad. Intentamos entonces adjuntar a nuestros métodos de educación audio-vocal, psicomotricidad, psicoanálisis, reeducación, ortofonía, grafología, etc. Estos son complementarios, que habíamos creído complementarios, el desdoblamiento significa a mi juicio, para darles una idea de ataque o de aproximación, si redobló la evolución de los niños. Eso quiere decir, en definitiva, que ciertas técnicas actúan en sentido contrario de algunas otras y neutralizan esta experimentación global, se habrían obtenido ciertamente cifras más significativas. Cuando se mezclan varias técnicas entre sí, se acaba por no saber ya quién ha hecho qué, quién ha hecho qué, que se señala por el Oído Electrónico en atmósfera descortizante del Centro de Ottawa que siempre ha estado en la imposibilidad de acostar y de sacar una enseñanza de los casos que pueden aportar realmente nuestras técnicas, y ello tropieza en la investigación, lo sospechan ustedes. Sería preferible, a mi juicio, saber con precisión lo que se hace, con la esperanza de añadir los efectos para un mejor rendimiento. Estoy seguro de que sería tal vez necesario, en efecto, que utilicemos técnicas «bausienne» que conciernen a todos esos millones de parámetros y a esos 13 mil millones de células corticales. Las experimentaciones son, pues, muy difíciles de llevar. Desde hace varios años, no son de hacer una experiencia con a partir del oído y de hacer un espectacular para eso hacer enteramente, a partir de los resultados interesantes que he podido obtener con el Oído Electrónico, no ha sido posible hacer avanzar considerablemente la investigación sobre la fisiología auditiva y sobre muchos otros planos. Pienso incluso, en estas condiciones, puedo proponer que verdaderas estadísticas sean interpretadas con algunos parámetros solamente.
Esto no quiere decir que otras técnicas no sean valederas. Tienen ciertamente su utilidad, pero deben aplicarse en ciertas condiciones bien definidas y en función de los casos. ¿De qué sirve, a mi juicio, añadirlas unas a otras? Lo que es cierto es que las primeras oportunidades que se tienen es realizar la relación del niño con su madre, su padre, su entorno, es devolverle el deseo de comunicar, el deseo de vivir. A continuación cabe aplicar todos los métodos de integración, todas las técnicas corporales, de coordinación motora, etc. Todo pasará, incluida y sobre todo la escolaridad.
Pregunta de la Sra. Joanny — curvas espaciales y porcentajes
Sra. Joanny (de Nancy). — ¿Cuáles son las curvas espaciales que se observan?
Pr. Tomatis. — No hay curvas en las pruebas dicóticas; son cifras lo que se obtiene. Se dirá así, por ejemplo, que el sujeto tiene 20 % de errores a la derecha, 30 % de errores a la izquierda.
Con la audio-laterometría, también son cifras lo que se obtiene. Pero estas cifras miden la dinámica de un oído respecto del otro. Es más habitual buscar esa dinámica, que es en algún sitio bastante difícil de hacer un destello que vela, por el auricular. La audio-laterometría permite visualizar y volver natural lo que sabemos ya detectar por la simple observación del rostro, de la escucha de la voz, de las risas. Conocemos, gracias a esta prueba, a qué nivel, a qué porcentaje está fijada la lateralidad en la función dinámica sobre el uno y el otro oído.
Audiometría tonal y reacciones psicoanalíticas bajo OE
Dra Sidlauskas. — Si la curva audiométrica es demasiado elevada en las frecuencias graves, también nosotros nos hemos encontrado con frecuencias en las que las pruebas dicóticas no se el sujeto está más angustiado. Se dice también que la selectividad está bloqueada en la más audiométrica, el reporte de las cifras en dicótico está también bloqueado, de modo que se ve el problema de la selectividad de establecer preferencial de estas cifras dicóticas. Generalmente y tenemos una selectividad muy bloqueada sobre un oído, el otro oído también lo constata entonces de la misma manera en dicótico. El sujeto queda atrapado en el preceptor, como acabo de decir, que la escucha de las frecuencias bajas es preponderante en relación con los pequeños números obtenidos en las pruebas dicóticas. Por lo demás, no es importante para nosotros conocer el número de cifras que un niño nos ha aportado. Lo que es esencial es saber cuál es la relación entre la izquierda y la derecha, es conocer el porcentaje.
Pr. Tomatis. — Recuerden que el sujeto siempre tiene reacciones subyacentes psicoanalíticas y, cuando queda atrapado en el Oído Electrónico, reacciona a veces cerrando su selectividad. En cambio, si abren ustedes esa fuerte selectividad, puede reaccionar de otra manera, bajando el umbral de la agudeza auditiva. Verán entonces un descenso de 10, 20, 30 dB, a veces más, de manera por lo demás desigual de un oído al otro. Pueden constatar también, a modo de rechazo, un paso a la izquierda en el plano de la lateralidad auditiva. Se obtiene, pues, estos resultados se hallan en dicótico. Se obtienen, pues, las mismas cosas.
Bilingüismo: Canadá y Bélgica
Dr Spirig (de Nieuwpoort). — Ustedes viven en Canadá, en un país bilingüe, como nosotros en Bélgica. Quisiera saber si han podido observar a constatar diferencias en cuanto a la velocidad de reacción de los niños frente a la reeducación. Constato, por mi parte, que el Flamenco reacciona menos rápido que un Francófono; constato también que el Flamenco reacciona menos rápido que un Francófono: la selectividad se abre bastante rápido; en segundo lugar, reacciona menos rápidamente a la voz materna. Hay que hacer muchas más sesiones de voz materna que a un niño que hable francés. La necesidad de que nos hemos pedido, durante el período de las sibilantes francesas, no había pasado bastante voz materna, y no había sido demasiado pronto para entrar en el lenguaje. ¿Qué piensa usted?
Dra Sidlauskas. — Mi expresión personal, al visitar el Centro del Dr Spirig, fue: «¡Dios mío, cómo hablan español estos Flamencos!». Pienso que el problema es muy diferente en Estados Unidos y en Canadá. No creo que haya una gran diferencia de frecuencias en las dos lenguas canadienses; el francés canadiense y el inglés canadiense son comparables al francés de Francia, no más por lo demás que el inglés canadiense es comparable al inglés de Gran Bretaña.
En lo que concierne a nuestra población, debo admitir que nuestra muestra no es representativa de la población general. Sin embargo, fundando nuestro juicio en nuestra experiencia, nos parece que las diferencias lingüísticas se deben sobre todo a las características afectivas y a los papeles sociales debidos a estos grupos. El niño canadiense francés, asimismo en lo que concierne a nuestra experiencia, se ve marcado socialmente; se siente inferiorizado a nosotros sin ser hostil. Es notorio para aprender el inglés porque conoce la necesidad imperiosa de adquirir esta lengua. En cambio, el anglocanadiense tiene confianza; es dueño de la situación; aprender el francés no le interesa.
Pr. Tomatis. — Quisiera añadir una palabra a lo que acaba de decir la Dra Sidlauskas, ya que he tenido la suerte de estudiar estos grupos bilingües —francés-inglés en Ottawa y flamenco-francés en Nieuwpoort.
En lo que concierne al bilingüismo canadiense, es fácil constatar que el aporte de las altas frecuencias de la lengua inglesa vuelve al inglés canadiense mucho más tónico, mucho más prudente, mucho más dueño del lenguaje. Es por lo demás interesante notar que, por una y otra lengua, hay convergencia hacia la frecuencia 1.500 Hz, que es la frecuencia a la que el aire canadiense vibra muy eficazmente. Cada una de las dos lenguas se modifica sensiblemente por ese aporte de la resonancia del aire. Recuerden que se ha llamado al aire el medio de transmisión, es el aire del entorno, con todas sus características físicas, resonancias, acústicas, etc. Y pienso que el error de los Canadienses es querer hablar sus lenguas: inglesa pura como en Oxford, y su francés como en París. Es imposible que el suelo canadiense les haga hablar de cierta manera que se halla en los Canadienses que vibran de otra lengua materna, en un lenguaje específico. Tarde o temprano se llegará a una lengua canadiense, a una lengua nacional, a una lengua real frecuencial hablante.
En lo que concierne al Centro del Dr Spirig, no he podido hacer ciertas observaciones relativas a la lengua flamenca y a los Flamencos vistos desde el conocimiento que de ellos tenía. La primera vez que fui en consulta donde el Dr Spirig, pensaba hacer una consulta como en mi casa en París. En este trabajo, no me he dado cuenta sino de que las reacciones de los niños flamencos no me escapaban en absoluto (en la medida en que las de los niños que hablan francés en París). Me parecía imposible con los Flamencos; y entre Flamencos —tan iguales parecían en su lengua. Su voz es agravada; carece de armónicos elevados, tanto más cuanto que la respuesta de los Flamencos es mucho más larga que la de los Franceses, y tienen también al que pertenece el de los Ingleses. Hemos convenido, el Dr Spirig y yo, en poner a los niños en audición inglesa a fin de intentar despertarlos. La imposición de la pendiente -5 +5 al canal de arriba (característica de la lengua inglesa) bajo Oído Electrónico les ha ayudado mucho y los ha tonificado, lo que les ha permitido regular más rápidamente sus problemas de aprendizaje y de integración de su propia lengua.
Metodología: grabación de la voz materna, sibilantes flamencas
Dr Spirig. — En Bélgica, los padres son a menudo bilingües e incluso a veces, durante su embarazo, la madre habla el francés y el flamenco. ¿Qué debe hacerse en estas condiciones?
Pr. Tomatis. — Lo mejor es ante todo grabar su voz pidiéndole leer un texto en la lengua que habla más fácilmente, es decir, su lengua materna, en la que se está seguro de encontrar las mejores entonaciones, la mejor carga afectiva. A continuación, se filtra la cinta a 8.000 Hz para realizar la escucha intrauterina y se pasa la V.M. durante cierto tiempo. Después se puede hacer oír Música Filtrada e introducir al niño en el lenguaje haciendo pasar sibilantes flamencas (filtradas preferentemente) y textos flamencos, pero siempre con el ajuste de pendiente máximo de análisis, es decir, con el canal de arriba ajustado a -5 +5.
Dr Spirig. — Para un niño que habla francés en casa y que va a una escuela flamenca, ¿qué solución adoptar en el plano lingüístico?
Pr. Tomatis. — Pienso que hay que ser muy estricto a este respecto. Es un problema lingüístico importante que debe ser objeto de una atención muy particular.
Si uno de los padres o los dos tienen lengua paterna francesa, deben hablar francés al niño y no expresarse en flamenco con obligatoriamente un mal acento y una postura lingüística falsa. En la escuela, el niño hablará en flamenco con un maestro flamenco y compañeritos flamencos. No habrá, pues, ninguna distorsión en el plano de la entonación, de la sintaxis gramatical, del vocabulario, etc., y, de hecho, el niño podrá evolucionar con facilidad en cada una de las lenguas: el francés en casa y el flamenco en la escuela. Así no confundirá los dos canales y estará en condiciones de hacer el dispatching. No habrá esa confusión desastrosa que existe en ciertas familias extranjeras que quieren a toda costa expresarse en la lengua del país en el que viven y que desean dirigirse a sus hijos en esa lengua so pretexto de hacérsela integrar más fácilmente. Es un error gigantesco. No les hacen integrar en realidad sino distorsiones que estorbarán considerablemente al niño en la adquisición de dicha lengua.
Me ocupo actualmente de muchos niños provenientes de un liceo internacional de la región parisina. Numerosas dificultades provienen del hecho de que los padres quieren hablar francés en casa para ayudar al niño a aprender esta lengua. De ahí una brocheta de disléxicos que estamos obligados a reeducar seriamente, incitando a los padres a hablarles en su propia lengua paterna. Hay incluso para algunos de estos niños un problema de trilingüismo, siendo el padre por ejemplo holandés, la madre alemana y el medio escolar francés.
Encontramos las mismas dificultades en París con la población española capaz de mal integrarse en París a causa de un hecho francés. Estamos obligados a invitar a estos padres españoles en familias, en las que se responde automáticamente: «Pero en ese caso, ¿cuándo aprenderá nunca el francés?». Los padres deben evidentemente alentar en francés, pero cuando se trata del deseo, mas cuando se trata de niños de impregnar jóvenes redes neurónicas, y de codificar sistemas de integración, no se debe admitir ninguna distorsión lingüística.
Aprendizaje de las lenguas y organización de la personalidad
Una asistente. — A propósito del aprendizaje de las lenguas, hemos constatado que los niños que no progresaban eran siempre los que tenían problemas psicológicos importantes.
Dra Sidlauskas. — Pienso que es exacto. Hay que pensar en estudiar, en estos niños, lo que se llama la organización de la personalidad. Una personalidad podría ciertamente ser más cultivada y permitir así una mejor integración lingüística. Sé a menudo curiosa del hecho de que no encuentro siempre bien niños dotados y que sea lo que son los buenos. No lo que puedo pensar, como esto posible, cultiva en ellos, o ¿se puede diría que se posee, se sufre de una naturaleza de personas de otra clase? El aprendizaje es importante a favor de la curiosidad; es la búsqueda, el enriquecimiento; para el aprendizaje de las lenguas, es el deseo; el yo es el medio, pero los Americanos entre experiencia poco de chantaje que no se detiene jamás; entonces, hay aprendiz poco de chantaje tampoco; es un continente que jamás cesa.
Pr. Tomatis. — Para retomar lo que decía la Dra Sidlauskas a propósito de la disponibilidad al aprendizaje de una lengua, es cierto que el factor afectividad desempeña un papel importante, sobre todo en el niño joven, al que se le puede enseñar directamente en la lengua paterna. El niño de 3 a 5 años que no puede aprender una segunda lengua a su lado muy a menudo tiene bloqueos afectivos respecto de la lengua paterna. Más tarde, esta dificultad puede ser debida a un condicionamiento lingüístico que excluye al oyente en una banda pasante estrecha determinante y que impide a la escucha ir a la zona frecuencial de la lengua a adquirir. El francés, por ejemplo, está fijado en una zona frecuencial tan estrecha que permanece cerrado al aprendizaje de las demás lenguas y, sobre todo, a la integración de la lengua inglesa, que comienza allí donde el francés termina. Se sabe que el Francés está bastante desprovisto por ese lado, que está poco dotado para las lenguas.
Se trata, pues, en el adulto, no de un problema psicológico, afectivo, sino más bien de un problema de cultura, psicolingüístico. El oído étnico, estando fijado en una banda pasante determinada, no puede acceder a la percepción de los sonidos contenidos en una lengua extranjera. Por eso la educación audio-vocal hecha bajo Oído Electrónico puede ser de gran utilidad, al permitir a la escucha pasearse en otras zonas étnicas.
Conclusión
Pr. Tomatis. — Antes de terminar, quisiera precisar que la Dra Sidlauskas, que confesaba hace un momento, en el curso de una conversación, poseer un oído muy imperfecto, parece estar bastante dotada por ese lado. Viene de un país de Europa donde se oye bien y, sobre todo, posee una inteligencia que supera los límites. Creo que la inteligencia, la voluntad, el dinamismo, el querer devenir, la fe, son bien la misma cosa.
He aquí lo que tenía que añadir. No me queda sino felicitar a la Dra Sidlauskas y agradecerle por lo que nos ha aportado en el plano de la investigación.
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Fuente: Actes du IIe Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, pp. 62-72 — «Discussion à propos de l’exposé du Dr A. E. Sidlauskas (Ottawa) sur Recherche sur l’effet Tomatis», debate presidido por el Profesor A. Tomatis. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis. La transcripción se ha establecido lo más cerca posible del texto fuente; ciertas construcciones llevan los defectos de pulsación y de OCR de la tirada de origen, que voluntariamente no han sido pulidos.