Las programaciones bajo Oído Electrónico
Las programaciones bajo Oído Electrónico — Los diferentes tipos de cintas y su utilización — Sra. Espinat, Centre du Langage de Paris (IIᵉ Congreso APP, París, 1972)
Comunicación presentada por la Sra. Espinat, del Centre du Langage de Paris, al IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología (París, 14 de mayo de 1972). Bajo la presidencia de la Sra. Tomatis, la Sra. Espinat —profesora agregada de matemáticas que ha entrado recientemente al Centre du Langage— retoma la cuestión de la programación bajo Oído Electrónico esbozada el año anterior en el Congreso de la SECRAP. Describe el encadenamiento de las cuatro grandes fases que recrean, bajo el aparato, la evolución auditiva del ser humano: sonidos filtrados (V.H.F.) que reproducen la comunicación intrauterina, parto sónico que hace pasar de la escucha acuática a la escucha aérea, período prelingüístico (música filtrada, cantos gregorianos, sibilantes filtradas) y luego período lingüístico con introducción de la voz paterna y de los entrenamientos de texto. La discusión que sigue, animada por la Sra. Tomatis con el Sr. Dubard, la Sra. Zimmerman, la Dra Sidlauskas, el Dr Sarkissoff y el Pr Tomatis, prolonga la exposición sobre la calidad técnica de las cintas, el caso de los zurdos, la voz del padre, los cantos gregorianos y tibetanos, y las impedancias acústicas propias de cada lugar.
Las programaciones bajo Oído Electrónico — Los diferentes tipos de cintas y su utilización
por la Señora Espinat — Centre du Langage de Paris
Presidencia: Sra. Tomatis
Introducción
Antes de comenzar esta exposición, quisiera ante todo agradecer a la Sra. Tomatis por haberme permitido profundizar mejor el problema de la distribución de las diferentes clases de cintas magnéticas grabadas que hay que utilizar bajo Oído Electrónico. Por otra parte, pediré al Pr Tomatis que tenga la bondad de rectificar los errores que pueda cometer en el curso de esta comunicación. Sus ideas son tan ricas y tan numerosas que se necesita mucho tiempo para integrarlas y, como estoy en mis balbuceos, hay muchas posibilidades de que existan profundas lagunas en el trabajo que me propongo presentarles aquí. Cuento, pues, con la indulgencia del Pr Tomatis y con la suya también, por supuesto, y se las agradezco de antemano.
Vamos a retomar hoy la cuestión de la programación que la Sra. Tomatis ya evocó ampliamente el año pasado en el Congreso de la SECRAP 1971. Se trata, en efecto, de un problema de gran importancia, habida cuenta de la evolución de las técnicas audio-vocales que tenemos que utilizar unos y otros con la ayuda del Oído Electrónico. Este aparato —lo sabemos todos ahora por haberlo experimentado a menudo— es en sí mismo un conjunto de una excepcional eficacia; pero, cuando se le adjunta una programación muy elaborada, los resultados son más sensibles y más rápidos.
Esta programación tendrá en cuenta las diferentes etapas auditivas que el ser está llamado a franquear desde su vida fetal hasta su edad real, en un recorrido dinámico que le permitirá ir más lejos, siempre más lejos, hasta el momento en que estará en posesión de un lenguaje bien elaborado, perfectamente estructurado, sólidamente autocontrolado, con el cual podrá fácilmente expresar el pensamiento que lo atraviesa.
Abordaremos pues sucesivamente, en este orden, las fases que recorre el niño: desde la vida intrauterina, cuya importancia conoceremos toda; después seremos llevados a hablar de los partos sónicos destinados a hacer pasar la audición de la impedancia líquida a la impedancia aérea. Atravesada esta etapa, nos proponemos la puesta en marcha de estructuras lingüísticas ricas en armónicos elevados —será el período de las sibilantes filtradas, al que asociaremos cantos gregorianos. Seremos llevados a aumentar la percepción de los agudos con ayuda de la música filtrada e instalar el código sónico, por medio de los entrenamientos de canto gregoriano. La fase siguiente será la del lenguaje propiamente dicho con, en algunos casos, una intervención dinámica de la voz paterna filtrada, representante simbólica del Verbo. La voz paterna será, alternativamente con sesiones de música filtrada, de textos diversos, etc. Finalmente, el recorrido puede terminar, en algunos casos, con un entrenamiento en inglés, cuando es particularmente útil por las frecuencias elevadas y cuya audición inconsciente en el plano de la comunicación en los sujetos de nuestra nación.
El esquema general cuyas grandes líneas acabo de evocar, y que se aplica tanto a los niños como a los adolescentes y adultos, no debe ser sino una propuesta de trabajo que puede modificarse en función de los diferentes casos a tratar con ayuda del Oído Electrónico. Es decir, que habrá que hacer intervenir sucesivamente y diferir de lo que vamos ahora a hablar más extensamente, y que nos determinará las diversas clases de cintas categorizadas que deben utilizarse en una programación. A fin de simplificar la exposición, nos situaremos en el caso en que el sujeto a educar sea un niño.
I. Primera fase: los sonidos filtrados
Comenzaremos pues por el período de los «sonidos filtrados» que corresponde a la escucha intrauterina, a las primeras etapas sonoras en la vida humana, en un medio acuático que es el de la vida fetal. Este entrenamiento se hace de lleno a partir de la voz materna grabada y filtrada. Es necesario hacer estas grabaciones en bajas cargas. Es deseable efectuar estas grabaciones en silencio bajo Oído Electrónico. Eso evita que estas voces maternas sean parasitadas por frecuencias elevadas del orden de los 3.000 Hz, que llegan hasta los 5.000 Hz. Además, para las buenas voces, las filtramos a ocho mil Hz, como hemos precisado: es así como tendremos cintas filtradas de ternura, de amor, en las que habrá retomado lo que es importante para el niño: el mensaje de tono de la audición.
Filtramos a continuación esta voz «materna» a 8.000 Hz, lo que representa, por regla general, el efecto de reminiscencia de esa escucha, exclusivamente utilizada en la primera etapa (la gran palabra prosigue en realidad de la frecuencia devuelta) en el nacimiento, son llamadas las VHF («Voz Alta Frecuencia Materna» o, de manera abreviada, V.H.F.), que hacemos pasar durante una veintena de sesiones, en general.
La escucha de esta V.H.F. permite al niño revivir su vida intrauterina y recobrar las primeras impresiones sonoras. Se ha arrancado, y ahora se admite que el feto oye en el vientre de su madre y se ha demostrado que el nervio coclear está activo a partir del 5º mes del embarazo y que, por consiguiente, los mensajes sonoros le llegan al feto, en particular la voz de su madre. Le llegan tras haber atravesado capas de agua, las del líquido amniótico. Por eso el filtrado del agua se opera a un alto nivel para no reproducir la escucha de predominio acústico del agua, eliminar las frecuencias propias de un filtrado acuático.
Cuando no podemos grabar la voz materna, comenzamos la educación audio-vocal con sesiones de música filtrada a 8.000 Hz que llamamos VHF2 (series A) a partir de una música muy estudiada ella misma, por regla general, en obras de Mozart sobre todo, como base de V.HF, obras de Bach (conciertos en particular), música de gran compositor muy completa, en efecto, de todos los ritmos neurónicos; de todos los sistemas universales con los que nuestro ritmo nervioso debe entrar en resonancia.
La reminiscencia de la vida intrauterina engendrada por la escucha de los «sonidos filtrados», o V.HF, pero sobre todo V.HFP, da al ser la posibilidad de recobrar, a través de los auriculares de los altavoces, los sonidos sónicos propios de la vida fetal. Se trata de una conmutación muy importante que permite restablecer el sentido de la relación, la verdadera relación, de la relación profunda y que, las más de las veces, suprime los traumatismos, los bloqueos, los rechazos que pueden sobrevenir, y que impide al individuo evolucionar normalmente en el plano de la comunicación con el mundo exterior.
Durante este período de «sonidos filtrados» va a despertarse, en cambio, el deseo de comunicar, de vivir, más intenso. Es poco conocido, el que lo escucha por la fase durante el embarazo. Se establece insolentemente niños difíciles tales como esquizofrénicos, en el mundo sonoro de la vida fetal. Se trata de un proceso muy importante que permite restablecer el sentido de la relación, la verdadera relación, de la relación profunda y que, las más de las veces, suprime los traumatismos, los bloqueos, los rechazos que pueden sobrevenir, y que impide al individuo evolucionar normalmente en el plano de la comunicación con el mundo exterior.
Además de la reminiscencia de la vida intrauterina, los sonidos filtrados, ricos en frecuencias elevadas, aportan al cerebro una carga eléctrica importante, ya que, en el órgano de Corti, las células estimuladas por los agudos son mucho más numerosas que las impresionadas por los graves. Los sonidos filtrados constituyen, pues, una suerte de recarga particular.
Por último, conviene señalar que el tímpano se tensa por sí mismo para percibir las frecuencias agudas, es decir, los sonidos acomodados que se acercan en la onda e intervienen intrínsecamente más que los graves. Es así como las VHFP, y el Pr Tomatis ha puesto varias veces el acento en ello, hacen intervenir una verdadera gimnasia del tímpano y permiten al oído tomar conciencia de su postura. Conviene subrayar igualmente que la voz materna filtrada, por su propia reminiscencia sub-escucha fetal, va a borrar o apaciguar el nervio vagal.
Naturalmente, estos «sonidos filtrados» solo dan los resultados indicados si son escuchados a través del Oído Electrónico, que, gracias al juego de sus filtros y de su conmutación, permite al tímpano aprender a tensarse por intermedio del oído medio, que entra entonces en una verdadera gimnasia. El oído toma entonces conciencia de su postura de escucha ideal, gracias a la cual el ser puede oír la voz de su madre como la oía in utero, beneficiándose al mismo tiempo de la recarga de las frecuencias tan plebiscitadas y del apaciguamiento del nervio vagal.
Este primer período de la educación audio-vocal constituye, pues, una verdadera sesión de escucha de los sonidos filtrados, preferentemente a partir de la voz de la madre del sujeto a educar. Hemos observado que los resultados eran más rápidos y mejores cuando la educación comenzada por la VHF, que es muy particularmente eficaz, va más lejos, va el trastorno del ritmo, un trastorno de la escucha y una dificultad de comportamiento. En todos los casos, el trastorno de la comunicación así residente se borra más rápidamente cuando se comienza por sonidos filtrados.
Cabe hacer aquí varias observaciones:
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Para algunos niños difíciles, cuando la relación madre-hijo es muy tensa, en particular en el caso de autismo y de esquizofrenia, el número de sesiones de V.HF puede ser de 30, 50 u 80;
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Es aconsejable intercalar algunas sesiones de LCF en la serie VHF cuando el sujeto, sobre todo el adulto, manifiesta mucha intervención;
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Cuando la educación audio-vocal debe ser interrumpida momentáneamente (por razones de viaje o de vacaciones, por ejemplo) mientras el período de las V.HF no ha terminado, es deseable hacer hacer las dos últimas sesiones en LCF.
II. Segunda fase: el parto sónico
El parto sónico constituye la segunda fase de la programación, fase de muy gran importancia igualmente, pues, si es deseable que el niño reviva su vida intrauterina, aún hace falta a continuación que nazca a la vida aérea, que salga de su estado fetal para prepararse a su existencia de adulto.
La Sra. Tomatis nos ha pedido este año estudiar muy particularmente esta fase de parto sónico, que constituye uno de los grandes momentos del proceso emprendido y que contiene una etapa de desinclinación excepcional, susceptible de borrar gran parte de las asperezas que han hecho el camino difícil y a veces infranqueable.
Procedemos pues, en el curso de este segundo período de la programación, a una modificación de impedancias acústicas que va a hacer pasar al sujeto de una audición acuática a una audición aérea. Este cambio de universo sonoro que marca el acontecimiento del nacimiento, que acompaña la puesta al mundo, se efectúa en una o varias sesiones. Se trata pues de efectuar este verdadero «descenso a los infiernos» de manera progresiva. Tendremos así cuatro clases, o más bien cinco clases de AS:
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el AS1 que corresponde a la voz materna filtrada a 5.000 Hz;
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el AS2 que corresponde a la voz materna filtrada a 4.000 Hz;
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el AS3 que corresponde a la voz materna filtrada a 2.000 Hz;
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el AS4 que corresponde a la voz materna filtrada a 1.000 Hz.
El AS propiamente dicho será el parto sónico efectuado en una sola sesión de la manera siguiente:
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Durante los 4 primeros minutos, la voz materna será filtrada a 8.000 Hz;
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Durante los 6 minutos siguientes, será filtrada a 5.000 Hz, luego a 4.000, 2.000, 1.000, 500, 250 Hz, de 4 en 4 minutos;
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Durante los últimos minutos, ya no estará filtrada.
Por regla general, procedemos a hacer pasar sucesivamente AS1, AS2, AS3 y AS4, luego AS1, AS2, AS3 en el curso de las 2 o 3 sesiones siguientes, hacer pasar el AS, y el AS, luego reescucha en VHFP, porque la voz materna no filtrada (V.HFP) es la que el niño se asegura y recobra: a la escucha durante la comunicación, la voz que él oía en lo más profundo de su noche fetal.
Solo cuando el niño ha recobrado la voz de su madre se puede pasar al estadio siguiente. No es raro constatar que, conocida o desconocida la VHFP, el sujeto ya no reconoce la voz materna. Aconsejamos entonces continuar, el tiempo que haga falta, esta fase de reminiscencia y constatar al hacer oír al individuo a través de sus células de angustia con una inteligencia a través de sus células de angustia.
Mientras esta relación siguiente no se establece, se debe proseguir los AS1 y también hacer pasar entonces la serie VHF3, AS (se necesitará entonces VHF1 y AS1 varias veces hasta que aparezca el angustiado: la escucha comienza a despejarse. Es el instante y tú estarás allí, es decir, el niño el momento, la angustia ya no está, es la voz de mamá». La prueba habla entonces ampliamente con el linealmente. Hay que esperar, evidentemente, para los niños aparentemente agresivos, ciertos signos que marcan el reconocimiento de la voz materna.
Esta fase de parto sónico puede ser más o menos aceptada por el sujeto colocado bajo Oído Electrónico. Algunos niños rechazan este cambio de universo sonoro, rechazan esta puesta al mundo, desean permanecer en el ciclo uterino securizador. Hay entonces que retomar pacientemente los AS (AS1, AS2…) que podrán pasarse alternativamente con las VHFP, después con la VHF.
Durante este período delicado, y en el caso en que el niño no pueda beneficiarse de la cura de sesiones de música filtrada, se puede, liberándolo de su angustia de lo que padece a partes de su hijo, obtener una nueva grabación de su voz que, por supuesto, va a reflejar la modificación profunda de la psiquiatría materna. Y las sesiones de VHFP marcarán entonces verdaderos reencuentros entre la madre y el niño.
Y mientras la relación prosigue así sobre un modo de securización y de amor, podemos entonces abordar otra fase, la de la invitación a la escucha que va a permitir al niño abrir su diafragma auditivo al lenguaje de su entorno.
III. Tercera fase: el período prelingüístico
Esta preparación destinada a poner en condición los circuitos neurónicos que servirán de base al codificado de los mensajes lingüísticos, puede hacerse con tantas cintas como se utilizará, según los casos, ya de manera alternativa, ya en serie.
En el marco general de una «programación tipo», comenzaremos esta fase hacia la 80ª sesión, tras los sonidos filtrados y las sesiones de parto sónico y de VHFP. Las cintas a utilizar serán entonces las de la música filtrada (LCF), de los cantos gregorianos (de la serie LCG) y de las sibilantes filtradas.
Es de notar, de paso, que a partir de este período debe emprenderse la lateralización auditiva. Mientras que hasta ahora, es decir, durante las sesiones de VHFP excelente en el parto sónico, el botón «Equilibrado» estaba ajustado a 7, nos ha resultado necesario descubrir progresivamente hasta 0 para volver el oído derecho cada vez más dominante en el plano del autocontrol. Se debe pensar entonces, por regla general, 5 sesiones a 5 y luego 5 sesiones a 3, debiendo realizarse el resto de la educación audio-vocal con un ajuste del botón «Equilibrado» a 1.
La música filtrada (LCF) va a ser, pues, distribuida, durante este período prelingüístico, en alternancia con sesiones de cantos infantiles, de cantos gregorianos de la serie LCG. Está destinada a relajar, a desenganchar al sujeto a la vez que lo confía. Mediante el juego de los entrenamientos dinámicos de esta música, suspende la acción securizadora del nervio vagal en la 7ª. El sujeto nos ha llevado extensamente entonces. Se vuelve así un elemento de apaciguamiento que puede ser utilizado en cualquier momento de la educación.
Tenemos la posibilidad, en el Centre du Langage, de hacer hacer a los adultos las sesiones de música filtrada en una posición tendida que permita una mejor relajación. Velamos por que el sujeto permanezca consciente, siendo el sueño en general un signo de fuga hacia el inconsciente, pero hay que poder abordar estas sesiones, sobre todo cuando el individuo se hace retroceder en él un trabajo en profundidad sobre el hecho inconsciente.
Observemos aún que es importante para el sujeto —y también a menudo para el padre— beneficiarse de sesiones de música filtrada mientras el niño sigue su programa, de modo que los padres comprendan el proceso realizado entonces. Para la madre, estas sesiones de música filtrada la distienden al mismo tiempo que la dinamizan y le devuelven las ganas de vivir. Así podrá, a su vez, transmitir a su hijo la presencia de vida y de amor que necesita para comunicarse con su entorno.
Esto es, pues, esencial para el niño, que tendrá entonces muchas más ganas de dialogar con su madre. No se pierde a un medio que aplaudir. Además, estas sesiones de LCF apaciguan a la madre y le permiten reaccionar con calma a las dificultades y a los escollos de agresividad que manifiesta el niño, en particular al inicio de la educación. Ciclos de vídeo bajo madre que no tiene su existencia muy a menudo, y es necesario que, por su sana reacción, los padres eviten que se culpabilice.
La música filtrada se distribuye, durante este período, alternativamente con otras grabaciones que difieren según la edad del sujeto. Cuando se trata de un niño pequeño o de un adolescente que está en el lenguaje (o defecto de lenguaje), se utiliza alternativamente con la LCF entrenamientos de cantos infantiles o de cantos gregorianos. Estas elecciones se han preparado también cintas lingüísticas. Todos los juegos de pequeñas pre-musicales del contexto lingüístico, las sesiones de cantos infantiles basados en ritmos simples y modificaciones impuestas al sistema, tienen por papel preparar al niño en la pre-música de los movimientos sonoros más característicos, son a menudo muy eficaces para arrastrar al niño hacia el deseo de comunicarse con el mundo exterior.
Los cantos gregorianos, que pertenecen a la categoría de los sonidos llamados «sagrados» porque juegan en la banda frecuencial de recarga cortical, tienen la doble acción de animar esta modulación y la que apaciguan ciertas partes del nervio vagal. Son muy importantes para la elaboración del apaciguamiento por la angustia. El canto gregoriano deja, en efecto, ese tocado las zonas corporales sensibles a las secuencias de fonemánica, pero todos sabemos ahora, el nervio de la angustia.
Las cintas de gregorianos de las que disponemos (la serie de las LCG) son cintas sonoras que permiten al sujeto, con ayuda de una huella de fondo esperada, repetir la frase gregoriana propuesta. Es deseable ayudar a la persona que comienza a percibir la frase gregoriana así filtrada para así grabar y concretar así al niño. Una decena puede bastar, el individuo está aún muy poco visto justo. Utilizamos cintas cada vez más extensamente y conducidas a un sentimiento de reminiscencia de los cantos gregorianos verdaderos que nos damos. El plano de la caída del plano de la angustia. Además, cuando tenemos en curso de educación a una persona muy atacada o aturdida o incapaz de regular ciertos entrenamientos lingüísticos (en particular durante los períodos de exámenes en los escolares y los estudiantes), instilamos en su programa, durante esta fase crítica, exclusivamente sesiones de gregoriano, alternadas de cuando en cuando con sesiones de música filtrada.
Las sibilantes filtradas que forman parte de esta serie se utilizan en general tras algunas sesiones (2 a 6) de música filtrada de las que se beneficia el sujeto durante el período de los sonidos filtrados, parto sónico y VHFP. Estas cintas están constituidas a partir de voces ricas en armónicos elevados (como las sibilantes o las soplantes) cuyas frecuencias graves se han suprimido progresivamente, a fin de obligar a la audición, y en particular a la audición derecha, a dirigirse hacia el sentido de las frecuencias agudas.
El filtrado de estas sibilantes se hace actualmente, en los laboratorios del Centre du Langage de Paris, de 500 a 6.000 Hz en el niño; de 500 a 6.000 Hz en el adulto; entre 500 y 6.000 Hz para el niño, el adolescente, la adolescente. Existen tres cintas cada vez más filtradas. La primera de cada serie comporta bastante ciertas frecuencias más allá de 1.000 Hz; la segunda, más allá de 2.000 Hz, y así sucesivamente hasta 6 o 7.000 Hz. Así el tímpano aprende a tensarse cada vez más a medida que se pasa de una cinta a otra, así a descargarse gradualmente, permitiendo la percepción de las frecuencias agudas (que son, me permito recordarlo, las de mayor recarga cortical).
En las dificultades de escucha en el curso de una sesión de sibilantes filtradas, es posible volver a pasar en serie la cinta menos siguiente antes de abordar la cinta siguiente, es decir, la cinta considerada más filtrada.
El interés de estos entrenamientos sonoros es mejorar considerablemente el análisis auditivo en la zona de recarga cortical y aprehender el tímpano de tal manera que retenga más al sujeto echado hacia atrás de las resonancias de angustia.
Este período prelingüístico que constituye la tercera fase de la programación y que prepara al individuo para dialogar con el otro lo ayuda a securizarse. Podrá poder entonces abordar la fase siguiente, la del lenguaje propiamente dicho.
IV. Cuarta fase: el período lingüístico
Es pues hacia la 80/90ª sesión cuando cabe contemplar hacer pasar textos y frases, cuando se puede pasar a inscribir el verbo en el corazón del lenguaje, en ciertas tendencias, a través de las representaciones simbólicas: el padre.
La voz paterna (VP) debe ser, como ustedes todos saben, utilizada con mucha precaución. Tanta más precaución cuanto que la voz adquiere el carácter del padre del niño y el padre. El encuentro con la voz del padre no es otra cosa que la escucha de un simple mensaje sonoro. Por eso, a fin de evitar esta divergencia provocadora, reservamos sonidos sonoros a los nombres y a las vocales que evocan las grandes líneas, sonidos esquemáticos ligados de cantos, de música, de sílabas, de juntas, de fonemas, sonidos filtrados así como a lo largo del programa de la música. A la escucha de los sonidos esquemáticos ligados al niño acepta en forma de juego. A la escucha de esta voz, para así sea que pueda repetir ciertos fonemas y el fonema en cuestión hacia Oído Electrónico, si tiene lenguaje, su entrada en su mundo de los mayores, sea que se aperciba, su iniciación al lenguaje, su entrada en el mundo de los mayores, lo que no se tenía que pudiera repetir el fonema hace su encuentro, bajo Oído Electrónico.
Los sonidos, las sílabas llegan así, por intermedio de los auriculares, a los oídos y más particularmente al oído derecho, por fenómenos de lateralización auditiva que son suertes de incitar progresivamente los circuitos de control de la voz y del lenguaje. El desenganche derecha/izquierda en la voz puede mantenerse a nivel del oído izquierdo. El botón «Equilibrado» estando a 1, es decir, un poco de energía sobre el oído izquierdo, se distribuye de la manera siguiente: 80 % para el oído derecho y 10 % para el oído izquierdo (cuando el córtex está a la derecha eso se entiende).
La percepción de los sonidos, su análisis, su integración van pues a hacerse por el oído derecho de manera cada vez más fina, más sutil. Sin tratar de comprender, el niño explora los sentidos ricos en resonancias y en frecuencias agudas que le serán transmitidas por los auriculares. Ante el micrófono, podrá recordar esas voces que acaba de invitar, con riesgos episodios que se benefician de un resorte sonoro-celular. Es así como el deseo de comunicarse con los demás y tal vez también de dialogar con papá, comienzan a manifestarse de manera sensible.
El momento es y desde ese punto de vista evidente, podremos contemplar hacer pasar la cinta de los «textos», con sus reacciones a veces violentas, rechazos, gestos de suertes que pueden parecer incomprensibles o no lo bastante preparados por la confrontación. Por eso hace cintas de niveles más filtradas cada vez menos hasta retirar la escucha fetal, bajo tubos y cintas a la escucha no demasiado preparada no es demasiado brutal. Teniendo en cuenta los diferentes estadios múltiples del niño durante el período en que normalmente debería haber comenzado a dialogar con su padre, hacemos pasar el paso progresivo en una cinta sonora que va de 300 a 500 Hz (VP), lo que corresponde a 5 sesiones más, a menudo atestiguadas en la VP. Lo que resulta también pasando de 300 a 2.000 Hz (VP) luego a 2.000 a 4.000 Hz (VP) y por último, para las últimas sesiones de VP, en una verdadera banda pasante que deja intervenir la escala de frecuencias a dar a percibir la audición de un ser humano.
Para la grabación de la voz paterna, se recomienda como para la VM proponer textos que dejen intervenir sentimientos nobles, generosos, elevados, pensamientos agradables y llenos de esperanza, que el niño oirá con placer. Cabe también proponer a algunos padres preparar verdaderos entrenamientos donde se observen blancos sonoros en el curso de los cuales el niño podrá reaccionar a lo que su padre haya grabado. La relación se hará más estrecha y el encuentro se verá facilitado.
Estos entrenamientos en voz paterna se recomiendan sobre todo en los casos en que el niño rehúsa el encuentro con el padre, casos la comunicación directa con él, como la zurdería, la tartamudez, ciertos trastornos del comportamiento y ciertas dificultades de inscribir y se abren ampliamente por este aporte sónico.
No es, pues, sino a partir de este esfuerzo educativo que cabrá contemplar hacer pasar cintas de «textos» que deberán ser adaptadas a la edad mental, a su edad real y a su nivel cultural. En estos estadios de audición, en estas etapas de audición, las sesiones podrán ser atentas con sesiones de LCF, de canto gregoriano, de sibilantes filtradas a partir de 4 a 6.000 Hz, de lectura y de enseñanza, sibilantes filtradas a partir de 4 a 6.000 Hz, con entrenamientos en lenguas extranjeras.
Notemos, de paso, que al abordar la lectura no hay que emplear poco entrenamiento de textos bajo Oído Electrónico, es bueno observar algunas reglas de base, ya circuitos de control. Antes de poder integrar perfectamente lo que lee, el sujeto deberá habituarse a leer en voz alta sin tratar de comprender el texto leído. Un período —a menudo largo— será necesario para preparar los reguladores audio-vocales haciendo intervenir los diferentes parámetros: intensidad de la voz, timbre, sílabas, códigos verbales, entonación, etc. Cuando al final del curso la semántica aparezca, no es sino a partir de este hecho, mucha semántica aparece en voz alta, el sujeto podrá volverse virtuoso de la lectura. Para esto deberá performance, deberá ejercitarse diariamente en leer en voz alta durante cierto tiempo, a fin de consolidar su adquisición y conservar un perfecto autocontrol.
El periplo así se termina. El sujeto ha por fin aceptado la relación con otro, llegando a un autocontrol perfectamente estructurado. Está listo para dialogar con el universo. Su lenguaje está interiorizado, modulado; es él, y libre, y canta y habla justo; sabe expresar su pensamiento. El niño, él, está calmado; está feliz de vivir y de sentirse vivir a través de su lenguaje.
Nuestra misión parece cumplida.
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Conclusión
He aquí, pues, de hecho, lo que podemos presentarles actualmente en el plano de la programación, a lo largo del periplo que va de la comunicación intrauterina al lenguaje humano. Es cierto que cuando se respeta este recorrido restableciendo bajo el aparato las relaciones vividas por el feto, el lactante, el niño, el adolescente y luego el adulto, los resultados obtenidos son mucho más sensibles y van mucho más lejos en el ámbito de la realización del ser. Por eso hemos insistido hoy en las diferentes clases de cintas magnéticas que hay que utilizar para alcanzar rápidamente el fin buscado.
Queda, ciertamente, mucho aún por hacer en el plano de las grabaciones y de la alimentación sónica que se debe distribuir a todos aquellos que vienen a vernos para que les ayudemos. Numerosos estudios están en curso en el Centre du Langage de Paris y formulamos el voto de que ocurra lo mismo en todos los institutos de Francia y de Ultramar equipados con Oídos Electrónicos.
Pensamos que, en los años venideros, los esfuerzos deben centrarse en la programación con el fin de aumentar la eficacia de nuestras técnicas y de suprimir cada vez más rápidamente los bloqueos, los traumatismos, las fijaciones que comprometen la progresión del ser en el recorrido que debe realizar para alcanzar las altas esferas de la humanización.
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Discusión a propósito de la ponencia de la Sra. Espinat (París)
Debate presidido por la Señora Tomatis
Sra. Tomatis
Pienso que podemos agradecer calurosamente a la Sra. Espinat por la exposición que acaba de hacernos, tanto más cuanto que trabaja con nosotros desde hace poco tiempo y que ha hecho gala de mucho coraje al presentar esta comunicación. La Sra. Espinat es ante todo una pedagoga; es profesora agregada de matemáticas y, no hace mucho aún, enseñaba en una clase de Bachillerato. Ha dejado su actividad pedagógica, pensando que en el Centre du Langage podría ayudar más a los demás. Creo verdaderamente que ha hecho un trabajo muy, muy bueno.
Tendremos ciertamente que retomar este problema de las cintas, que es un problema esencial. Algunas personas nos dicen: «He intentado tratar este caso bajo Oído Electrónico»; «hemos hecho Oído Electrónico y no ha funcionado». Pues bien, si no ha funcionado es porque no se ha sabido utilizar correctamente el aparato ni hacer intervenir una programación valedera. Porque hacer Oído Electrónico no quiere decir nada, si no se sabe servirse de él.
Cuando se le añade una programación que tiene en cuenta las diferentes etapas auditivas y los estadios de comunicación que debe atravesar el ser desde su vida intrauterina hasta su estado de adulto provisto de un lenguaje perfectamente estructurado, se obtienen muy buenos resultados. No hay razón para que en el Centre du Langage se tengan resultados satisfactorios y en otro sitio se obtengan menos buenos. Es sencillamente porque el Oído Electrónico no se utiliza completa y perfectamente en algunos Centros.
Es un aparato, lo sabemos ahora, que es muy precioso, es un hermoso instrumento; pero hay que saber ajustarlo y, además, acoplarlo con magnetófonos de muy gran calidad, utilizando excelentes cintas magnéticas. He ido, no hace mucho, a un Centro donde me hicieron oír una cinta de sibilantes truncadas a 3.000 Hz. El sonido me parecía defectuoso; pedí oír la cinta original proveniente del Centre du Langage; esta cinta era muy buena. Era pues la copia que se había hecho la que era defectuosa. No vale la pena hacer pasar sibilantes filtradas si, en el repicado, se suprime la ventaja de esta cinta.
Creo que hay que, no solamente insistir en el ajuste del aparato, que es esencial, sino también en la calidad del magnetófono, de la cinta magnética y, por último, en el valor de la programación que debe marcar el recorrido de la cura educativa.
Creo que podemos ahora pedir a aquellos que tengan una experiencia muy importante a propósito de esta programación que nos hagan partícipes de sus observaciones. Tenemos en el Centre du Langage la posibilidad de aplicar a gran escala nuevas investigaciones y de lanzar ciertas estadísticas. Experimentaremos con mucho gusto lo que nos sea propuesto por los demás Centros.
Hablábamos ayer con la Sra. Zimmerman de las sesiones de música filtrada; la Sra. Zimmerman nos señalaba que el equipo de Lyon hacía hacer, bajo música filtrada, ejercicios de expresión libre, de textos libres, y que, por ello, el niño se desbloqueaba a nivel de su lenguaje escrito de manera notable. No habíamos jamás hecho eso en el Centre du Langage, pero estamos dispuestos a aplicarlo, ya que es con la finalidad de ayudar más a los niños que nos son confiados. Cabe incluso aplicar estos ejercicios a los adultos, pues tenemos muchos adultos que tienen también un problema de expresión escrita. Tenemos actualmente disléxicos adultos que vienen a seguir en nuestros servicios sesiones de Oído Electrónico. Estas personas saben ciertamente leer el periódico, pero, a los 40 o 50 años, se percatan de que no pueden entrar verdaderamente en la lectura de los textos que les interesarían. Tienen ganas de cultivarse, pero no les gusta leer, no pueden decodificar realmente el lenguaje escrito.
Dra Sidlauskas
Esta nueva experiencia que nos trae la Sra. Zimmerman, ¿está muy elaborada?
Sra. Tomatis
Se desarrolla bajo música filtrada; los niños escriben lo que quieren; hacen una suerte de redacción de manera totalmente libre, mientras que hasta ahora solamente los hacíamos dibujar. No habíamos contemplado hacerles escribir.
Sr. Dubard
Creo que hay que insistir en el valor de los cordones, que deben estar blindados y de buena calidad, en la limpieza de los cabezales magnéticos, que debe ser muy frecuente y bien hecha, y por último en la desmagnetización de los cabezales. Lo hago ahora de manera regular porque me he dado cuenta de que había partes de cintas que se borraban o se volvían casi inaudibles, sencillamente porque el cabezal del magnetófono llegaba a magnetizarse, a cargarse. Se venden actualmente pequeños aparatos que desmagnetizan muy bien los cabezales.
Sra. Tomatis
Es perfecto; creo que debemos unos y otros detectar todo lo que pueda impedir que la cura educativa sea totalmente eficaz.
Sra. Zimmerman
Probamos este método especialmente para los niños que tienen dificultades de ortografía y que no presentan trastornos psicológicos particulares. Bajo música filtrada, les pedimos escribir lo que quieran. Aquellos que son incapaces ordinariamente de escribir bajo dictado llegan a escribir sin faltas de ortografía cuando están bajo Oído Electrónico, y siempre en música filtrada. Se les pide a continuación dibujar su texto. Quienes no querían hacerlo antes de estas sesiones, dibujan ahora con mucho gusto.
Sra. Tomatis
Es muy interesante; creo que cada uno de nosotros debería prestar atención a estas experiencias.
Sra. Zimmerman
Hemos tenido a un niño que hacía de partida 32 faltas de ortografía; tras 56 sesiones de Oído Electrónico, ya no hacía sino 5.
Sra. Tomatis
Creo que sería bueno insistir en el problema de los zurdos en lo que concierne al número de sesiones a contemplar. Hay ciertamente que prever más sesiones para un zurdo que para un diestro. Un disléxico zurdo exige más tiempo que un diestro en el plano de la cura educativa. Para un zurdo hay que hacer al menos 100 sesiones; es el número medio para contemplar una lateralización a la derecha. Para una dislexia clásica, un trimestre, a razón de 4 sesiones por semana (es decir, 2 veces 2 sesiones), es una buena media, es decir, 50 sesiones. Pero, para el zurdo, hay que prever al menos 2 a 3 trimestres, es decir, 100 a 150 sesiones. Si han hecho 150 sesiones, y el niño sigue siendo zurdo, hay que ir más lejos, pero eso es muy, muy raro.
Pr Tomatis
Hay que hacer que la madre suelte al niño; es la madre la que lo retiene a la izquierda; se halla la simbólica a este nivel. A las madres les gustan sus zurdos; es raro que una madre nos traiga a su hijo zurdo, mientras que el padre no puede tolerar que el niño sea zurdo porque, simbólica e implícitamente, es un rechazo del niño a dialogar con el padre. Es un rechazo de la derecha y de su representante simbólico: el padre.
Dr Sarkissoff
Tengo un niño zurdo cuyo padre falleció cuando tenía 10 años; tiene ahora 15; está muy fijado a su madre, y la madre, que está en psicoterapia conmigo, me trae a su hijo, pero no he visto que la madre pueda desempeñar un papel como el que usted parece reconocerle.
Pr Tomatis
¡Sí! Ella ciertamente ha captado al niño antes de los 7 años, y es la ausencia de la imagen del padre lo que el niño retraduce en su ausencia de imagen de la derecha.
Sra. Tomatis
Por lo demás, para los zurdos, hacemos intervenir siempre la voz del padre, hacia la 60ª sesión aproximadamente. Pueden surgir grandes reacciones, rechazos, reticencias. El niño es zurdo justamente porque no quiere encontrar a su padre. Por eso el filtrado de la voz del padre de cierta manera es a menudo necesario. Solo se hacen intervenir de partida ciertas bandas pasantes, a fin de que el encuentro sea menos brutal, la confrontación menos importante.
Pr Tomatis
Las reacciones de las que se hablaba hace un momento son a veces extraordinariamente violentas: el niño rompe todo, manda todo a paseo, intenta demoler la habitación en la que se encuentra, cuando se pasa la voz del padre, es verdaderamente una violación insoportable; ahí ocurre un acontecimiento importante. En cambio, hemos tenido a un niño en el que lo temíamos todo, tan increíble era su virulencia. Esperábamos que lo rompiera todo. Todo el mundo se había preparado para ver lo que iba a ocurrir; ahora bien, cuando se le puso el casco y se hizo pasar la voz del padre, el niño se puso a berrear «Papá, Papá, Papá».
Sra. Tomatis
Quisiera retomar este problema de parto sónico, porque hemos trabajado este año sobre el paso de la escucha intrauterina a la escucha aérea. Hemos obtenido resultados muy interesantes. Creo que tenemos algunas asistentes que tienen preguntas que plantear, sobre todo con el Dr Sarkissoff, y que presentan justamente un rechazo de salida, rechazo a entrar en el mundo de los mayores; cabe insistir en el parto sónico, es decir, que, si no se realiza en una sola sesión, cabe hacerlo pasar 5 o 6 e incluso 20 veces. Se obliga así al niño a abandonar esa cáscara intrauterina en la que estaba tan confortablemente instalado, a fin de hacerle convertirse en un ser humano.
Pienso que unos y otros tendríamos interés en trabajar sobre el problema del parto sónico.
Pr Tomatis
Y tal vez en mostrar al niño que no hay tanta diferencia entre uno y otro, sino simplemente una diferencia de impedancia. Se está siempre en el mismo universo; como les decía ayer, no creo que se abandone jamás a la madre; se está siempre en su vientre, pero el vientre se ensancha poco a poco, y se debe realizar revivirlo. Pienso que el hecho de pasar regularmente cintas de parto sónico muestra al niño y al adulto que no es tan dramático parir; es simplemente una continuación.
Sra. Tomatis
Quisiera retomar la cuestión de las sibilantes truncadas. La palabra «truncadas» parece, por lo demás, un muy mal término. Creo que deberemos denominarlas las «sibilantes filtradas». Ese «truncadas» es verdaderamente frustrante, ¿verdad, Dr Sarkissoff? Vamos a modificar nuestro lenguaje cambiando, sin embargo, en los entrenamientos, esos términos agresivos sucios como «divorcio», «fallecimiento», «cementerio», etc. ¡Hay tantas palabras que son más gratificantes unas que otras y también armónicos elevados! Cabe, no obstante, arreglárselas para encontrar sibilantes que nos den al mismo tiempo ganas de vivir y un poco de coraje.
El Centro de Lisieux debería justamente proporcionarnos listas en función de la edad del niño, para tener en cuenta el vocabulario, que no es seguramente el mismo que el del adulto. Si unos y otros pueden hacernos listas, estaríamos dispuestos a acogerlas. Este problema de las «sibilantes filtradas» es muy importante en el plano de la recarga cortical, del análisis de los sonidos elevados, de la lateralización a la derecha y del control del lenguaje.
Sr. Dubard
Hemos hecho pasar gregoriano en disco continuo y algunas personas lo han apreciado enormemente. Me pregunto, sin embargo, si no podríamos contemplar, cuando tengamos filtros suficientemente perfeccionados, filtrar hasta 8.000 Hz estos cantos gregorianos. Hemos realizado eso por error, y mucha gente nos ha dicho que era particularmente apaciguador.
Pr Tomatis
El corte de filtrado depende de la voz del monje que está cantando. Si tuviéramos monjes ideales, podríamos aún llegar a los 8.000 Hz a obtener algo, como en el lenguaje; pero es difícil; a partir de los 7.000 Hz, la voz comienza a estar truncada.
Sr. Dubard
Tienen, no obstante, voces muy agudas.
Pr Tomatis
Que una voz sea muy aguda no quiere decir que sea muy rica en armónicos; puede ser muy tenue y darles la impresión de ser aguda, como es el caso del contratenor. Eso puede hacerles creer que es aguda, porque no podrían hacer otro tanto, pero no por ello deja de ser cierto que, cuando se analiza la voz en tubo catódico, se obtiene algo monoarmónico.
En cambio, un tibetano que parece emitir un sonido muy grave puede, con un «OM» impresionante, dar en el tubo catódico un haz de armónicos que sube hasta los 15.000 Hz. Conviene revisar este problema de los sonidos llamados «sagrados». Por supuesto, es un mito pensar que un sonido es sagrado en sí. Es sagrado porque pone al individuo en un estado de riqueza cortical tal que le permite entrar en fases de meditación, esas fases que exigen al córtex una carga eléctrica muy importante. Hace falta ciertamente más que para barrer el suelo; hay, en un momento dado, una carga enorme, y estos sonidos, que son fruto de milenios experimentales, dan efectivamente cargas excepcionales. ¿Cómo lo lograron los Antiguos? No lo sé; no disponían de tubos catódicos a su disposición, pero pienso que, por vía de tradición, estas personas han podido aportarnos elementos importantes.
Los tibetanos tienen esta característica de que, si no hubieran encontrado el modo de tener elementos de recarga, mediante el sonido y mediante el canto que practican permanentemente, no habría habido, a 4.000 metros de altitud, un solo ser que se pusiera verdaderamente a pensar; habrían sido todos destruidos, o bien habrían cantado el Tirolés. Existe, en un momento dado, un nivel al que no se puede acceder sin recarga sónica. Si oyen un día una grabación tibetana —me ha pasado a menudo oír alguna— constatarán que hay siempre ruido, ya sea en la calle o en otra parte; hacen ruido con cacerolas, o hablan, o cantan, o ríen para poder vivir; si no, es la muerte.
Actualmente, se están haciendo pasar a monjes cistercienses sonidos tibetanos, lo cual es absolutamente aberrante; si se tomara a un tibetano y se le pusiera durante mucho tiempo en una abadía benedictina, al cabo de cierto tiempo, ajustándose a las impedancias del lugar, cantaría gregoriano. Asimismo, si se pusiera durante mucho tiempo a un benedictino en el Himalaya, se constataría un cambio sensible de su voz, marcando una adaptación de su oído y de su fonación en función de las nuevas impedancias acústicas del lugar. Cuando se está muy ejercitado en este fenómeno, se cambia de voz en función de la habitación y en función de la altitud. Verán cuán fácil es hablar español en España, hablar inglés en Inglaterra, mientras que es muy difícil hablar inglés en España. Hay diferencias de impedancias acústicas, de impedancias de modificación de la información del lugar.
Lo que hay que retener, entre otras cosas, en la comunicación de la Sra. Espinat es la flexibilidad con la que se debe dirigir la cura educativa. Si bien esta reposa sobre un esquema de conjunto, debe, sin embargo, ser objeto de un estudio particular para cada caso. No es una panacea universal. No basta con poner al sujeto sobre el rail y encerrarlo en un armario. El desarrollo de las sesiones debe ser adaptado a cada individuo.
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Fuente: Espinat (Sra.), «Les programmations sous Oreille Électronique — Les différents types de bandes et leur utilisation» (seguida de la discusión presidida por la Sra. Tomatis), en Actes du IIe Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, p. 188-205. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis.