Algunas observaciones relativas a las modificaciones de la presentación del esquema corporal en los dibujos de niños que presentan trastornos del lenguaje y de la lateralidad
Algunas observaciones relativas a las modificaciones de la presentación del esquema corporal en los dibujos de niños que presentan trastornos del lenguaje y de la lateralidad — Sra. Joanny, Centro de Nancy (IIᵉ Congreso APP, París, 1972)
Comunicación clínica presentada por la Señora Joanny (Centro de Nancy) durante el IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología celebrado en París del 11 al 14 de mayo de 1972. La Sra. Joanny, que se presenta a sí misma no como teórica sino como reeducadora, contradice de entrada el título inscrito en el programa: lo que propone ilustrar no concierne al esquema corporal como tal —que merecería por sí solo una exposición entera— sino a la presentación que de él hacen los niños a través de sus dibujos. Tras un recordatorio de los principios generales de interpretación (utilización del espacio pictórico, grafismo, materia y simbólica de los colores), comenta siete casos extraídos de su práctica reeducativa bajo Oído Electrónico. El material es sobrecogedor: un disléxico que dibuja primero un monigote sin boca, una niña afásica vocal tras operación de las amígdalas, un niño de burguesía acomodada bridado por las prohibiciones parentales, una fratría de lateralidades confusas, y un escorzado «horrible de ver» que se convierte, al cabo de la reeducación, en un monigote de aire marcial que marcha con paso seguro «hacia la derecha, hacia el porvenir». La iconografía —catorce láminas en anexo— se reproduce aquí en blanco y negro, al no poder restituirse los colores de los originales, como lo precisan los editores de las Actas.
Algunas observaciones relativas a las modificaciones de la presentación del esquema corporal en los dibujos de niños que presentan trastornos del lenguaje y de la lateralidad
por la Señora Joanny — Centro de Nancy
Comunicación presentada el domingo 14 de mayo de 1972 durante el IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología (París, 11-14 de mayo de 1972).
Advertencia de la oradora
Quisiera ante todo decir que me siento un poco incómoda al tomar la palabra tras personas tan eminentes que conocen mucho más que yo el tema que me propongo tratar.
Pienso, sin embargo, que esto podrá ilustrar útilmente ciertas hipótesis y observaciones que se han hecho aquí durante las tres jornadas muy interesantes que acabamos de vivir juntos.
No tengo intención de hacer una exposición sabia. No soy teórica —pero tengo una experiencia reeducativa que me ha llevado a hacer cierto número de observaciones que me ha parecido interesante comunicarles a través de una serie de dibujos que jalonan las reeducaciones que he hecho.
A este propósito, debo decir que ya no estoy totalmente de acuerdo con el título dado, sin reflexionar bien, a esta comunicación: conviene añadirle una palabra, volviéndose el título así:
«Algunas observaciones relativas a las modificaciones de la presentación del esquema corporal en los dibujos de niños que presentan trastornos del lenguaje y de la lateralidad.»
El esquema corporal — algunas definiciones
Se ha hablado brevemente hace un momento del esquema corporal; no retomaremos este tema que sería demasiado largo de tratar, pero hemos, a pesar de todo, de ponernos de acuerdo sobre algunas definiciones.
El esquema corporal, todos saben lo que es: cabe definirlo como la conciencia del propio cuerpo, de los movimientos corporales, de las posturas, de los gestos, etc. —que se constituyen lentamente, en función de la maduración del sistema nervioso. La definición no es mía pero me parece excelente.
Efectivamente, el bebé en el nacimiento apenas se diferencia de su madre; solo poco a poco el niño pequeño efectuará esa diferenciación, tomar conciencia de sí mismo y de lo que es. La adquisición de esta imagen corporal supone que se instalen al mismo tiempo otras nociones, como las de espacio y tiempo, que la permitirán, pero también la de tener conciencia del propio cuerpo, mas también de situar las cosas y de situar las cosas respecto de sí mismo: lo que está delante de él, en su espalda, lo que está arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, lo que está a la derecha respecto de otra cosa, etc. Es una orientación en el espacio, a la que se añadirá, mas un poco más tarde, la orientación en el tiempo, es decir, cómo situar el presente, lo que es anterior al presente, a saber, el pasado, y lo que vendrá después y constituirá el futuro.
A estos tres factores: conciencia del esquema corporal, nociones de espacio y de tiempo, ayudando al niño a habitar cada vez más íntimamente su espacio vivido, convendría añadir otro que sería, en cierto modo, el valor afectivo; se trata, para el niño, de establecer referentes afectivos seguros y estables que se dirigen a un atractivo y a estabilidad esas relaciones con el universo de sus fantasmas. Estos referentes se situarán por ejemplo a nivel de lo que está permitido, prohibido, obligatorio, etc., así como la permanencia en la distribución de los papeles del padre, de la madre y de las diferentes personas que gravitan en torno suyo.
Las tres maneras de proyectar el esquema corporal en el dibujo
Cuando se consideran los dibujos infantiles, uno se percata de que son una proyección auténtica del universo personal consciente, pero también inconsciente, del niño. Como en el sueño, hay un contenido manifiesto, que es lo que es anecdótico y en relación con una historia que el niño quiere contar, pero hay también el contenido latente, que es las más de las veces simbólico. A través de estas proyecciones, el sujeto va a entregar cierta imagen de sí mismo; esta imagen puede ser de tres órdenes:
-
O bien cabe hacer una imagen de él tal como se siente realmente y que es muy exactamente la proyección de su esquema corporal.
-
O bien cabe hacer una imagen que estará en relación con lo que quisiera ser, una suerte de proyección operativa de la imagen ideal.
-
O bien puede proyectar lo que rehúsa, lo que repudia, lo que le incomoda —es lo que veremos por lo demás dentro de un momento a través de los dibujos que voy a mostrarles.
Principios generales de interpretación de los dibujos
Cuando se consideran los dibujos infantiles, hay que tener en mente algunos principios generales de interpretación que conciernen al uso del espacio pictórico, al análisis del gesto gráfico y al significado de los colores.
La utilización del espacio pictórico
Se considera la densidad del espacio rellenado, es decir, la importancia del dibujo en la hoja. ¿Es minúsculo y todo perdido, o, por el contrario, ocupa un amplio espacio en todo el espacio? ¿Está bien centrado, bien equilibrado, da una impresión de armonía, de ritmo?
Cabe considerar el dibujo en función de una simbólica espaciotemporal. He partido de la cruz como estructura fundamental, arquetipo universal. Es respecto de esta estructura como cabe analizar un dibujo, dividirlo en varias partes según sus ejes cruciformes: hay arriba, abajo, por encima de la cruz, es en cierto modo una serie celeste, espiritual; la parte inferior de la cruz representa el espacio terrestre, es la parte transversal de la cruz, el piso vegetal, el redondeo en una esfera de la tierra nutricia. Esta simbólica espaciotemporal se une a una perspectiva analítica fundamental en la que hay también una componente antiguamente vivida, que se halla en numerosas representaciones plásticas evocadas (árbol, vela, mástil de barco, bandera, etc.); una componente descendente que simboliza los elementos vegetativos y que evocan la oralidad, la tierra, el hogar del que el niño se arranca, y por último las componentes verticales que concretizan las relaciones con el otro. Se encuentra este mismo concepto cruciforme en grafología, donde se consideran las partes altas de las letras, las partes transversales y descendentes.
El grafismo
El grafismo concierne al carácter del trazado, la presión, la ligereza del trazo o, por el contrario, la manera en que está acentuado, empastado, rayado, etc. Los valores de las tintas, según sean al lápiz, los caracteres, los matices excesivos y generalizados están a menudo en relación con la avidez o la agresividad.
El color — materia utilizada
El color depende en primer lugar de la materia utilizada: lápices de color, crayolor, pintura, rotuladores.
Hay que considerar a la vez la elección de las tintas y la manera en que se manipulan: tintas bien lisas, intensidad o palidez por dilución excesiva, lavado, degradado.
Los lápices de color y la pintura permiten una muy gran variedad de tintas, y se tiene en cuenta el hecho de que se les puede superponer, mezclar. Se hallan aquí las teorías relativas a la simbólica de los colores. Sin embargo, el uso cada vez más frecuente de los rotuladores ha modificado considerablemente el aspecto de los dibujos; en efecto, con los rotuladores, las tintas son siempre vivas y sin matices. A este título gustan mucho a los niños; son además fáciles de manejar, sin opinión, traicionan un poco la proyección del mundo interior del niño.
Presentación de los casos — método
En los dibujos infantiles, ciertos temas simbólicos son privilegiados. Nos informan en primer lugar sobre la representación del esquema corporal del niño y también sobre su personalidad y sus neurosis profundas.
Los más corrientes son el monigote con sus sustitutos: la casa, el árbol, el barco (pues ocurre a menudo que, librado a la blancura de una hoja de papel, el niño nunca dibuje un monigote a menos de ser invitado expresamente a ello). Quizá sea durante muchísimo tiempo una casa, un árbol, un barco u otro tema.
Tras este largo preámbulo, mi propósito es mostrarles cómo se inscriben estos temas en los trastornos de la comunicación. Pues es bien de la aplicación a esta comunicación de la que se trata, a través de los trastornos del lenguaje y de la lateralidad. Con ayuda de algunos dibujos y en un atajo muy rápido, porque estamos apremiados por el tiempo, les mostraré la evolución de estas representaciones y estos temas proyectivos, en particular monigote y razón entre el punto de partida de una reeducación, en el que el niño nos llega todo atado en sus problemas, y su punto de llegada.
Preciso que las reeducaciones que hago utilizan el Oído Electrónico en asociación con otros métodos reeducativos de mi elección, pero considero paralelamente los cambios, sin muy rápidos en la manera en que el niño se proyecta a través de sus dibujos, se deben a esa suerte de apertura, a esa toma de posesión por el niño de su propio cuerpo que favorece el Oído Electrónico.
Y ahora, algo grave: el universo interior del niño se modifica y esta modificación se proyecta en sus dibujos. Cómo son los dibujos siempre libres. Debo precisar bien que jamás se le ha mandado hacer un monigote o una casa. Se le libra a sí mismo, no aprenderá, si no, ya no tendría valor de test.
He aquí ahora algunos de estos dibujos que, por razones prácticas, se trasladan al final de la comunicación.
A — Trastornos del lenguaje y de la comunicación
Nos interesaremos para comenzar por los trastornos del lenguaje y de la comunicación. En los casos notables de constatar que los niños que presentan tales trastornos se nos manifiestan en la representación del órgano boca que les plantea problema: o bien es inexistente, «pasada por silencio», o bien, por el contrario, está muy ennegrecida, agrandada, a veces incluso monumental o tachada.
Dibujo n.º I — Rodolphe (A y B)
Se trata aquí de un niño de 6 años y medio, de inteligencia normal, avispado y despierto, perteneciente a un excelente medio familiar. Rodolphe presenta a la vez trastornos del lenguaje leído y escrito. Es un buen disléxico. Les muestro aquí su primer monigote (dibujo A). No tiene boca.
[Dibujo n.º I-A — Rodolphe, sept. 71]
El niño ha hecho una muy buena reeducación, a razón de dos veces por semana solamente, pues vivía lejos de Nancy. Y he aquí ahora el dibujo del monigote al final de la reeducación (dibujo B). Da la impresión de haber crecido de manera extraordinaria; está ahora bien plantado, tiene un cuerpo, un traje muy detallado y una boca sonriente. El dibujo está coloreado mientras que los precedentes no lo estaban (aunque el niño haya tenido siempre a su disposición los mismos lápices de colores).
[Dibujo n.º I-B — Rodolphe, 8 de marzo de 1972]
Existe un lapso de cuatro meses entre los dos dibujos, y asistimos incuestionablemente a una toma de conciencia por el niño de su propio cuerpo, que es totalmente notable.
Dibujo n.º II — Lysiane (A y B)
He dicho hace un momento que la boca-problema es a veces enorme, monumental. He aquí un ejemplo.
Se trata de una niñita, Lysiane, devenida afásica vocal a continuación de una operación de las amígdalas sobrevenida cuando la niña tenía 4 años; aún hablaba. Según los padres, la anestesia habría sido insuficiente; su hija habría sentido un gran miedo en la sala de operaciones acrecentado por el dolor operatorio, y la imposibilidad de hablar se habría manifestado durante los días que siguieron a la intervención.
Lysiane llegó a mi casa muy perturbada, devorada por la inestabilidad, enurética y no escolarizable. El tratamiento bajo Oído Electrónico no ha permitido una recuperación de la palabra, pero ha tenido, sin embargo, un resultado notable en el plano del comportamiento: la niña se volvió sensata y dulce, muy cooperante; la enuresis ha desaparecido; se ha podido escolarizar a Lysiane y colocarla posteriormente en un internado para sordomudos, lo que probablemente no era la mejor solución, ya que parecía comprender muy bien lo que se le decía.
Su primer dibujo (dibujo A) es significativo: indica grandes trastornos de la personalidad. El esquema corporal de este monigote es muy angustiante: cabe considerar que, en este rostro, hay dos pequeños ojos, una pequeña nariz y que todo el resto es una boca enorme a la vez abierta y cerrada por ese rayado marrón, una boca de angustia que ya no quiere o no puede hablar.
[Dibujo n.º II-A — Lysiane]
Se halla este mismo problema de boca en el dibujo de la casa (dibujo B) que ven aquí. Es una casa polimorfa con ojos, nariz, una boca marrón rayada y tachada; es también una casa de angustia y la tierra. Los trazos verticales de abajo son tal vez caminos. Es muy curiosa como casa, y habría mucho que decir sobre este dibujo.
[Dibujo n.º II-B — Lysiane]
Posteriormente, las casas y los monigotes de la niña han evolucionado, pero han permanecido impregnados de angustia: la boca seguía estando ampliamente abierta y emborronada por un coloreado intenso.
He encontrado a la madre de Lysiane hace ocho días. La niña tiene ahora 14 años, sabe leer, escribir y su desarrollo parece sensiblemente normal. Esto se debe ciertamente a su internado psicopedagógico. Jamás ha recuperado la palabra.
Dibujo n.º III — Nicolas (A, B y C)
He aquí algunos dibujos de un niño que vino a mi casa por retraso de lenguaje y bloqueo de toda su evolución. Se llamaba Nicolas, tenía 8 años.
La familia del niño pertenecía a la burguesía acomodada de provincia. Era un niño mimado, vestido como un pequeño príncipe con calcetines blancos, guantes blancos, etc. Le estaba, por supuesto, prohibido arrastrarse por el suelo, jugar en la tierra, ensuciarse, etc. Su padre médico estaba muy ocupado; su madre parecía llena de sentimientos maternos, pero parecía desbordada y el niño sufría obligaciones de toda suerte que le daban poca verdadera ternura; la abuela lo llevaba a los palacios de Niza, Cannes y otros lugares selectos, esforzándose por pulir su educación.
Las frases más simples nunca eran del todo simples. Así, cuando tenía ganas de hacer pipí, Nicolas decía: «Quiero hacer mi aseo», y cuando quería jugar fuera: «Voy a salir». No era el modo en que la abuela decía al niño: «vas a aislarte». El niño que no ha comprendido intentaba preguntarse a desnudarse, y el día en que intenté hacerle pronunciar la palabra «caca», palabra trágica y tabú hasta entonces, ha sido un comienzo de privarse. Asimismo, perfectamente funcionaban todas estas prohibiciones tales como «jugar con la tierra o el agua», facilitar sus «incitaciones», «vestirse en mono», «permanecer sucio», sin tener por ello esas compulsiones de irse a acostar a lavarse. Un ser en su presencia la apariencia de estos resultados, y eso más todo te a la resistencia en una evolución muy rápida que nos ha hecho transparecer en los dibujos de personajes, que vamos a ver más o menos elaborados.
He aquí su primer monigote, sin boca o muy sucinto (dibujo A) que sería más bien una buena mujer, y se juzga por sus componentes triangulares.
[Dibujo n.º III-A — Nicolas]
He aquí otro (dibujo B) realizado más tarde, en el que el niño ha sabido hacer la distinción de los sexos: el hombre y la mujer se diferencian por el traje, lo que es ya inherente a nivel del esquema corporal.
[Dibujo n.º III-B — Nicolas]
Al hilo de los dibujos, asistimos a transformaciones del monigote que crece poco a poco para desembocar en este maravilloso vaquero (dibujo C), muy agresivo por lo demás, pero de una sana agresividad. Ven su cabeza, sus atributos sexuales representados por la bragueta, su pistola, sus pies muy completos bien plantados sobre el suelo. ¡Qué diferencia con el primer monigote al inicio de la reeducación!
[Dibujo n.º III-C — Nicolas]
B — Trastornos importantes de la lateralidad
He aquí ahora otros dibujos que son los de niños que presentan importantes trastornos de lateralidad. Estos niños no logran optar entre la izquierda y la derecha.
Dibujo n.º IV — Jean-Paul
Jean-Paul, 10 años, gran disléxico, hizo dos dibujos muy divertidos al inicio de la reeducación: en la primera página (dibujo no reproducido), es la duda absoluta; comienza dos monigotes, uno arriba que mira a la izquierda, pero lo tacha, no funciona; el otro que mira de frente y se rasca la cabeza, pero tampoco funciona y también lo tacha. Da entonces la vuelta a su página y hace este encantador vaquero herido con una muleta bajo cada brazo.
[Dibujo n.º IV — Jean-Paul]
Cuando se observan sus pies, se advierte que su pie izquierdo está cubierto de vendajes y que el pie derecho está tachado. En el tronco del árbol parece haber una cabeza invertida, y el cartel del bar está todo torcido. En suma, todo está un poco patas arriba en este dibujo.
Dibujo n.º V — François (A y B)
El hermano de Jean-Paul, François, de 6 años, presentaba los mismos trastornos de lateralidad y de dislexia. Al inicio de la reeducación, dibuja con grandes dificultades a este personaje liliputiense y disimétrico (dibujo A). La pierna izquierda es más corta y el brazo izquierdo parece tener dos manos.
[Dibujo n.º V-A — François]
La reeducación ha funcionado muy bien. La lateralidad manual se ha precisado a la derecha. François ha podido aprender a leer y a escribir de manera muy satisfactoria, y el bloqueo escolar se ha resuelto.
Al final de la reeducación, el monigote dibujado por François (dibujo B) muestra una evolución considerable del esquema corporal. Aún hay desequilibrio entre la derecha y la izquierda, pero el agrandamiento y la seguridad son considerables.
[Dibujo n.º V-B — François]
Se constata la misma evolución en el plano de los dibujos del árbol (dibujos no reproducidos aquí).
Dibujo n.º VI — Robert (A y B)
Tenemos aquí dos dibujos muy divertidos de un niño de 10 años, buen disléxico-disortográfico, muy mal lateralizado.
Su primer monigote (dibujo A) realizado al inicio de la reeducación tiene los brazos atados a la cintura y las manos al revés, si se juzga por la posición de los pulgares.
[Dibujo n.º VI-A — Robert]
Al final de la reeducación, es decir, aproximadamente 4 meses después, obtenemos un dibujo (dibujo B) que, por la amplitud y la expresión general, da una impresión de euforia bien agradable. Los brazos han pasado de la cintura a un emplazamiento sensiblemente normal. En cuanto a las manos, helas ahí en adelante en su sitio; ya no están los pulgares «al revés». Cabe pues suponer que las manos ya no le plantean problema y que las cosas han vuelto al orden, lo que se ha revelado exacto en el plano escolar.
[Dibujo n.º VI-B — Robert]
Dibujo n.º VII — Hervé (A y B)
Los dos últimos dibujos que voy a mostrarles son aún más sintomáticos. Tienen aquí (dibujo A) un pobre escorzado, horrible de ver, que hace pensar que el niño que lo ha dibujado padece trastornos de la personalidad. Era, de hecho, un niño de inteligencia normal, de medio social cultivado, con grandes dificultades escolares. Quizá esté aún con el Sr. Zimmermann, a quien lo había enviado cuando los padres se mudaron a Lyon.
[Dibujo n.º VII-A — Hervé, mayo de 1965]
Sr. Zimmermann.
Sí, nos deja al final de este año; entra en primero.
Sra. Joanny.
Tras una primera tanda de reeducación que ha funcionado muy bien, he aquí el maravilloso monigote (dibujo B) que Hervé ha dibujado. Admiren su aire marcial y decidido. Marcha con paso seguro hacia la derecha, hacia el porvenir.
[Dibujo n.º VII-B — Hervé, 22 de junio de 1966]
Nota de los editores de las Actas
Lamentablemente, nos ha sido imposible reproducir en su totalidad, por razones de orden técnico, el conjunto de los documentos que nos han sido transmitidos por la Sra. Joanny. Le pedimos por ello disculpas.
Los dibujos relativos a los comentarios que hemos retenido (7 casos de 10) y que se publican a continuación no han podido ser reproducidos en color, sino solamente en blanco y negro.
El anexo iconográfico original comprende catorce láminas —dos dibujos por caso (a excepción de Nicolas, tres dibujos, y de Jean-Paul, un solo dibujo)— fechados de septiembre de 1971 a marzo de 1972 para Rodolphe, mayo de 1965 y junio de 1966 para Hervé, etc. Los originales se conservan con las Actas del congreso.
Fuente: Joanny (Sra.), «Quelques observations concernant les modifications de la présentation du schéma corporel dans les dessins d’enfants présentant des troubles du langage et de la latéralité», en Actes du IIᵉ Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, p. 206-228 (texto p. 206-214 + 14 láminas en anexo p. 215-228). Comunicación presentada el domingo 14 de mayo de 1972. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis.