Artículo de Guy Baleydier*, logopeda de Montbrison (Francia),* marzo de 1983*. Manual práctico de aplicación de la postura del training audiogénico según el método del Prof. Alfred Tomatis.*

Introducción

La experiencia de training audiogénico, tal como se describe en Vers l’Écoute Humaine por el Prof. Tomatis, comprende dos fases:

  • una fase de escucha que, en la postura, moviliza esencialmente la cabeza y pone en juego, por supuesto, el oído y el sistema nervioso vinculado a él;

  • una segunda fase donde el sujeto, sin abandonar esta postura de escucha particular, se pone a hablar o cantar; moviliza entonces todo su cuerpo.

La presente descripción detallada —práctica y anatómica— de la postura no distinguirá estas dos fases. Veremos simplemente cómo, en la postura, utilizar todo el cuerpo para acceder al nivel de la escucha, del lenguaje verdadero y del canto puro.

La postura correcta

[fig. 1: postura correcta vs incorrecta — pelvis correctamente situada / misericordia / costillas / ensilladura]

El sujeto está sentado, los pies bien planos, ligeramente separados; las manos abiertas sobre las rodillas; la columna vertebral bien recta.

El asiento debe hacerse preferentemente sobre un asiento duro, de manera que entrañe una contrarreacción de los músculos glúteos que posicionan ya el sacro. Para liberar la articulación de la pelvis, suele ser preferible tener un asiento elevado (taburete). Sobre las sillas, hay que evitar apoyarse en el respaldo a fin de tomar la costumbre de recuperar naturalmente una imagen de la verticalidad del cuerpo.

El sujeto coloca a continuación su pelvis borrando la curvatura del hueco lumbar y «cerrando con cerrojo» su musculatura abdominal.

El papel del sacro

Mencionemos el papel muy importante del sacro que, contrariamente a lo que se ha pretendido, no es un hueso fijado. Hay que anteversarlo con una rotación inferoanterior para que las vértebras «se superpongan», de modo que la columna tome, en su verticalidad, una cierta rectitud.

Sacro significa «hueso sagrado». ¿Por qué es pues sagrado? Sin duda porque ocupa un lugar primordial en las posturas de humanización. Los Antiguos lo sabían. Instalaban en las iglesias, bajo los asientos de los sitiales, una pieza de madera llamada «misericordia», sobre la que los monjes apoyaban el sacro tras haber levantado su asiento, para recitar o cantar bien.

El ligamento de Bertin

[fig. 2: papel del ligamento de Bertin — hueso de la pelvis / fémur / ligamento / sacro]

Se sabe cuán difícil es verticalizarse y ajustar su instrumento-cuerpo para hablar o cantar. Uno de los elementos que estorba este proceso de verticalización es el ligamento de Bertin. Se trata de un enorme ligamento —grueso como el pulgar— cuya misión es atar la pelvis al extremo superior del fémur.

El lactante que quiere ponerse de pie tiene mucho que hacer con él: mientras no haya conseguido tirar lo suficiente de este ligamento, se encuentra ensillado, y su sacro no puede situarse para darle su verticalidad. Para el adulto, también es un problema.

La práctica seria y regular de la postura permite sin embargo alargar este ligamento de Bertin, y por consiguiente situar pelvis y sacro.

Además del ligamento de Bertin, observemos el psoas ilíaco, tendido entre la columna vertebral (D8 a L3) y el pequeño trocánter del fémur.

La postura de la cruz

[fig. 3: postura de la cruz — clavícula / parrilla costal / línea horizontal]

El sujeto endereza a continuación toda su columna vertebral y tira fuertemente de la nuca hacia atrás, como si engrosara la papada, formando una doble barbilla.

Bajo el efecto del enderezamiento de la columna vertebral:

  • las costillas se elevan, tendiendo a volverse perpendiculares al eje de la columna vertebral;

  • las clavículas toman un lugar horizontal, formando las ramas laterales de una cruz;

  • los omóplatos se adosan a la cara trasera de las costillas.

La laringe contra la columna

[fig. 4: mala postura de canto vs buena postura — laringe, boca esofágica, columna vertebral, esófago, diafragma, nuca tirada hacia atrás, formación de un moño cutáneo]

La laringe se apoya entonces atrás contra la columna vertebral, transmitiendo la vibración a la caja craneana, y luego a todo el esqueleto óseo.

Recordemos que la laringe es un órgano móvil: puede desplazarse verticalmente por una parte, y de delante hacia atrás por otra. Así, en una postura relajada —cuando uno come por ejemplo— la boca del esófago se encuentra interpuesta entre la laringe, que está delante, y la columna vertebral, que está detrás.

En la postura de escucha, por el enderezamiento de la columna y el retroceso de la nuca, siendo el esófago inextensible, la boca esofágica es atraída hacia abajo. La laringe pasa entonces por encima de la boca esofágica y va a apoyarse atrás contra las vértebras. La laringe funciona entonces como el alma del violonchelo — esa pequeña pieza de madera que transmite la vibración a la tapa posterior del instrumento. La vibración de las cuerdas vocales puede así ser transmitida al esqueleto óseo por este contacto entre la laringe y la columna vertebral en la región cervical inferior, puesto que ya no hay interposición entre la laringe y la columna vertebral.

Posición de la cabeza y del oído

[fig. 5: posición correcta de la cabeza en la postura de escucha y de canto — plano horizontal / orificio del conducto auditivo externo / párpado superior cerrado]

[fig. 6: posición de las estructuras internas del oído — laberinto / utrículo y canales semicirculares / sáculo]

En esta postura, la nuca está tirada hacia atrás como hemos dicho. La cabeza está ligeramente inclinada hacia abajo, formando una ligera doble barbilla. Muy precisamente, una línea horizontal debe pasar por el borde del párpado cerrado y por el agujero del oído derecho. La obtención de esta angulación traduce la puesta en su lugar de las estructuras internas del oído en una posición de funcionamiento óptimo.

El «lifting» fisiológico

El rostro está solicitado por una tensión suave con la formación de un moño cutáneo arriba y atrás del cráneo. De hecho, toda la piel del cráneo está tirada arriba y atrás. La punta de las orejas está también tirada en dirección a este mismo moño de piel. Se realiza así, dicho sea de paso, un verdadero «lifting» fisiológico. Las arrugas y las tensiones desaparecen. Para el observador, el rostro del sujeto aparece rejuvenecido, particularmente bello y armonioso.

Los labios de un sujeto que escucha están siempre (obsérvenlo a su alrededor) ligeramente empujados hacia delante, y en particular las comisuras (los rincones de los labios) no deben retraerse, pues eso inhibe el funcionamiento de los músculos del oído medio.

El diafragma y la respiración

[fig. 7: movimientos diafragmáticos — diafragma / amplitud de desplazamiento]

Para el sujeto que aplica la postura de forma correcta, las clavículas están horizontales, los hombros atrás, el tórax muy abierto, el diafragma se vuelve una bóveda libre, participando solo en la respiración — que se vuelve exclusivamente diafragmática. Pero expliquémonos.

El tórax está, pues, abierto, y solo participa en la postura. Se vuelve un verdadero recinto acústico indeformable. Ya no será movilizado por la respiración. Si se rebaja durante la emisión sonora, la voz pierde su riqueza.

Las costillas, una vez en su sitio, no deben pues moverse ya. Solo la bóveda diafragmática se eleva y se rebaja al ritmo de la respiración, en acuerdo con los ritmos transmitidos — en total armonía con el cosmos — por el sistema simpático.

El estiramiento de la columna y el punto coronal

[fig. 8: postura de escucha — nuca tirada hacia atrás / glándula pituitaria / glándula pineal / raíz de los cabellos / eje de dirección del moño cutáneo]

La última operación a efectuar para tener una postura «perfecta» es el estiramiento de la columna vertebral. Es tirada hacia arriba —como si uno quisiera ganar algunos centímetros— para volverse columna vibrante, viva, ¡consciente!

El punto más alto del cuerpo se sitúa entonces aproximadamente en el origen de la espiral de los cabellos, en el vértex, en ese punto coronal que está en el eje de las glándulas pineales y pituitarias. Es ahí donde se debe aprender a situar la escucha, en ese punto de fusión de las dos polaridades, de la izquierda en la derecha. Después, la conciencia podrá extenderse hacia arriba.

Voluntariamente, debemos esforzarnos por escuchar con el oído derecho buscando percibir los agudos, eliminando los graves. La escucha se desplazará a continuación hacia la cima del cráneo, y luego por encima.

Cabeza de Buda de perfil: moño en lo alto del cráneo, oído bien dibujado, rostro sereno — ilustración emblemática de la postura óptima de escucha

Lámina final del documento: la cabeza de Buda — moño cutáneo en la cima del cráneo, oído tirado hacia arriba, rostro sereno — encarna la postura óptima de escucha descrita en este artículo.

— Guy Baleydier, logopeda, Montbrison (Francia), marzo de 1983.