Conferencia pronunciada por el Dr Alfred Tomatis el 11 de marzo de 1960 en el Palacio de la UNESCO, y publicada en separata por el Centre du Langage (10, rue Lyautey, París XVIe). Tomatis presenta en ella, ante un auditorio internacional, el marco teórico que sostiene el Oído Electrónico «AURELLE»: el lenguaje como «estadio último de una adaptación trascendente», el bucle cerrado audición-fonación, las audiciones raciales y los condicionamientos de escucha específicos de cada lengua, y la utilización de un aparato electrónico que permite reencontrar, en la edad adulta, «las condiciones auditivas de integración de partida, las que nos permitieron la asimilación de nuestra lengua materna».

El Efecto TOMATIS

y
el Oído Electrónico para la adquisición de las Lenguas Vivas

Doctor TOMATIS

Conferencia pronunciada el 11 de marzo de 1960 en el Palacio de la UNESCO

Separata — Centre du Langage, 10, rue Lyautey, París XVIe. Paginación: 200-205.


I. — El lenguaje, estadio último de una adaptación trascendente

El lenguaje aparece, en última instancia, como el estadio último de una adaptación trascendente que ha sabido condicionar, con fines acústicos, un conjunto neuromuscular destinado a la deglución y a la respiración.

Bajo el impulso imperativo de la toma de conciencia sensorial de nuestro captador auditivo se despertaron en nosotros las necesidades de explotar las posibilidades sónicas de ese instrumento excepcional puesto a nuestra disposición: el Aire.

La información ha nacido de la toma de conciencia de este vector, de este vehículo sonoro. El enriquecimiento que de ello se desprende termina progresivamente por estructurar lenguajes cuya extrema variedad es función de tres factores esenciales:

  • a) las posibilidades acústicas de un medio ambiente;

  • b) la adaptación del oído a percibir esos fenómenos sónicos;

  • c) por último, las posibilidades de reproducir esos fenómenos con un fin de comunicación.

Este circuito, este bucle cerrado, exige por descontado una coordinación de conjunto cuya precisión de ejecución solo ha podido elaborarse lentamente y solo llega a la perfección con ayuda de una organización cada vez más delicada y selecta de circuitos, de relés, de conexiones cada vez más complejas y apropiadas.

Es así como tantos órganos primitivamente destinados a usos diferentes se han encontrado asociados para conjugar sus esfuerzos en una misma dirección funcional.

Según la riqueza del medio ambiente, según el florecimiento del terreno neuromuscular, según la flexibilidad de la adaptación, además en función de las inducciones neurológicas y de las reacciones en cadena desencadenadas en los distintos pisos del árbol cerebral, en función de las remanencias, de las inducciones periaxiales memorizadas, de los controles sensoriales cada vez más precisos, las reproducciones comparativas se han establecido, las discriminaciones han aparecido, las sinergias musculares más finas, más discretas, más complejas, que permiten exteriorizar a discreción las posibilidades insondables del Pensamiento, ofreciéndose así un soporte de expresión, ampliando su campo de evasión, desarrollando su florecimiento.

II. — Oír y reproducir, escuchar y repetir

Estas acciones, sus reacciones, las contrarreacciones que estas acciones determinan, no dejan de encontrar a su vez resistencias, no dejan de hacer surgir resonancias, de poner en marcha interferencias.

Oír y reproducir, después escuchar y repetir, por último oír y escucharse repetir o reproducir, tales son los distintos estadios que parecemos ascender en el modo de elaboración de nuestro lenguaje.

El niño se beneficia de entrada de las adquisiciones milenarias, rodadas, adaptadas lo mejor posible, de los diversos órganos que en lo sucesivo habrán de entrar en funcionamiento durante su fonación, pero deberá, desde sus primeros esfuerzos, obedecer a las exigencias de su circuito audio-vocal.

Se trata aquí de un verdadero bucle cerrado, común a todo sistema de servocontrol, conforme a toda red en «feed back», regida por las leyes y las reglas de la cibernética.

El lenguaje, en efecto, con el propósito preciso de ser información para otro, se halla condicionado por un mecanismo bien determinado. El primer informado no es aquel en quien se piensa, el oyente a interesar en cada caso, sino el propio sujeto que comunica, de modo que todo acto voluntario de comunicar mediante un fenómeno acústico implica, para su creación, su interpretación, su expresión, un autocontrol rápido, eficaz, permanente y consciente.

[Esquema — Acto voluntario → Informador; autoinformación controlada por el oído en bucle de retorno.]

III. — El Efecto Audio-vocal

Así, hablar es oír, pero también hablar de cierta manera es oír y controlarse de cierta manera.

Por evidente y satisfactoria que sea esta constatación en el plano teórico, ha sido sin embargo apuntalada por una amplia experimentación.

Hemos demostrado en Laboratorio, desde hace una decena de años, que toda modificación de la audición adquirida o provocada conllevaba, ipso facto, una modificación de la voz.

Este «Efecto Audio-vocal» se caracteriza además por las modificaciones fonatorias que recaen sobre el timbre, sobre la organización del aparato fonatorio, sobre el uso de las cavidades resonanciales laríngeas suprayacentes y subyacentes, sobre el tono laríngeo, sobre la respiración, sobre la mímica, tantas modificaciones que reaccionan en cadena por encendido reflejo, extendiéndose de cerca en cerca a toda la estructura morfológica del sujeto.

Es, sin duda, la puesta en evidencia de la influencia capital del captador auditivo en la integración del lenguaje, en el enriquecimiento psicológico, en el modo de expresión y su autocontrol, en el comportamiento corporal y gestual, en la puesta en marcha y luego elaboración de numerosos circuitos de inducciones psicosomáticas.

IV. — ¿Cómo funciona este captador auditivo?

Hecho, como se sabe, de un conjunto de múltiples órganos, comprende tres pisos cuyo objeto es captar el sonido, amasarlo, transformarlo, pesarlo, analizarlo y distribuirlo, en el nivel del teclado de las neuronas sensoriales, las explotaciones de las que se desprende la imagen definitiva por inducción de numerosos circuitos.

Todo este mecanismo auditivo que apela a tantas operaciones sucesivas no es —se concibe— instantáneo. Hay aquí una acomodación más o menos rápida, más o menos compleja según la solicitación exterior por el medio ambiente. Esta acomodación exige una adaptación del piso llamado «de transmisión», es decir, de un conjunto osteomuscular libre en sus movimientos, más o menos a discreción, por tensión muscular más o menos grande, determinando la posición espacial de la cadena osicular con el fin de abrir a voluntad tal o cual banda pasante auditiva, de ampliar según las necesidades del diafragma de apertura.

Así, rápidamente, en función del medio acústico, según el uso que se le hace, el oído se adaptará desde el principio lo mejor posible a sus intereses para integrar al máximo el fondo sonoro circundante.

Gracias al juego que pone en presencia la elección de una banda pasante determinada y el tiempo de acomodación de todo el aparato, tendremos una gama variada de preparaciones auditivas que diferenciarán y caracterizarán ampliamente diversos modos de oír.

Cierto es que el complejo auditivo responde siempre a un condicionamiento posible de los pisos de los órganos de la fonación. Si fuera de otro modo, el autocontrol sería imposible y, por ello mismo, el lenguaje audio-vocal inexistente.

Se concibe fácilmente todo el interés del bucle de retorno que pone en evidencia las repercusiones recíprocas de la audición sobre la voz y viceversa de la voz sobre la audición.

V. — Caracterización experimental de los modos de escucha

Apoyados en este descubrimiento experimental, no había más que aprovecharlo para determinar las diferentes maneras de oír: bastaba con establecer por una parte la curva de acomodación de las distintas audiciones —siendo cada una específica de un grupo dado— y, por otra, conociendo el tiempo, precisar el paso auditivo que determinaba esta acomodación. Esto se hizo en laboratorio.

VI. — El Oído Electrónico AURELLE

El Oído Electrónico AURELLE pone en práctica lo que diez años de investigaciones han permitido cristalizar.

Gracias a sus características, permite sobreimponer a todo sujeto, incluso refractario, una audición predeterminada, obligándolo así a oír según una acomodación elegida.

Mediante un juego de filtros, ofrece en primer lugar la posibilidad de una apertura diafragmática auditiva sobre tal o cual banda pasante, simple hecho que determina ya una respuesta laringo-resonancial adaptada al uso de los filtros impuestos. En segundo lugar, hace aparecer el tiempo de latencia inherente a la acomodación elegida, que condiciona el tiempo de respuesta de la adaptación laringo-resonancial, origen de la entonación.

El interés que suscita un aparato así en el aprendizaje de las lenguas vivas se revela de una importancia capital y vuelve apto para la integración de las lenguas extranjeras a todo sujeto anteriormente impermeable.

Permite crear el clima ambiente tan indispensable a la imbibición psicológica de una lengua extranjera.

Por añadidura, su influencia es muy euforizante por:

  • la facilidad de elocución;

  • la preparación automática de los órganos de la fonación adaptados inmediatamente al uso de la lengua elegida;

  • la integración cuya rapidez resulta a menudo desconcertante.

En cierto modo, gracias a AURELLE, reencontramos las condiciones auditivas de integración de partida, las que nos permitieron la asimilación de nuestra lengua materna.


Dr A. TOMATIS


Fuente: Tomatis A., L’Effet Tomatis et l’Oreille Électronique pour l’acquisition des Langues Vivantes, conferencia pronunciada el 11 de marzo de 1960 en el Palacio de la UNESCO. Separata — Centre du Langage, 10, rue Lyautey, París XVIe, pp. 200-205. Documento digitalizado procedente de los archivos personales de Alfred Tomatis.

Nota del editor: la transcripción se ha establecido a partir de una separata mecanografiada en la que algunos pasajes presentan incertidumbres de lectura (caracteres empastados, erratas de origen). Los giros raros o inusuales se han conservado tal cual cada vez que el sentido seguía siendo claro, a fin de preservar la voz del autor.

Figuras del documento original

Esquemas e ilustraciones extraídos del facsímil PDF del artículo original.

Figura 1 — facsímil p. 1

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Figura 2 — facsímil p. 2

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Figura 3 — facsímil p. 3

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