Cómo el método verbo-tonal corrige los errores de pronunciación trabajando sobre las frecuencias.

La corrección fonética verbo-tonal

se había desagregado dando nacimiento a numerosas lenguas romances y a sus dialectos. La teoría verbo-tonal ha permitido ver cómo funciona el sistema de las sustituciones, o lo que también se denomina el sistema de los errores de los pueblos que aprenden una lengua extranjera. Existe en este sentido una rica literatura referente a todas las lenguas europeas y a algunas lenguas no europeas. Así, contamos incluso con estudios relativos al sistema de errores de los japoneses y de los chinos que aprenden francés.

Se ha establecido además un sistema particular de corrección fonética basado en la teoría verbo-tonal que se ha mostrado muy eficaz, a juzgar por los numerosos estudios científicos publicados hasta hoy. Sería, pues, útil estudiar sistemáticamente el sistema de los errores o el sistema de las sustituciones en todos los países de la francofonía cuya lengua materna no sea el francés. Así, ya se trate del criollo como lengua materna o de cualquier otra lengua materna en los países de la francofonía, podemos llegar al verdadero bilingüismo si conservamos el sistema fonético del francés de Francia.

Tenemos esta posibilidad y sería lamentable no aprovecharla con un fin tan elevado como el bilingüismo. Hay en Francia y en otros países un número bastante importante de especialistas en este ámbito; solo en Francia hay unos treinta. Basta con ampliar más los estudios mencionados a todos los países de la francofonía y emprender sistemáticamente tales investigaciones. Huelga decir que estas investigaciones pueden abarcar también países situados fuera de la francofonía. No conviene olvidar que el buen conocimiento de una lengua extranjera es una de las primeras condiciones para utilizar esta lengua en las relaciones internacionales.

Si queremos, pues, una amplia difusión del francés, hay que comenzar a enseñarlo antes de los 10 años o antes de los 14 años, o bien conocer el sistema de errores y el sistema de corrección referidos a las lenguas maternas utilizadas no solo en los países de la francofonía, sino, de ser posible, en el mayor número de países en general.

Así, nuestra tesis según la cual no hay un límite absoluto entre la discapacidad y la no discapacidad se percibe claramente en todos los ámbitos del habla. El desconocimiento de una lengua extranjera es una gran discapacidad en las relaciones internacionales; puede disminuir mucho la comprensión entre los pueblos y, así, frenar el camino hacia la paz mundial. Pero existen buenas soluciones para pasar de la discapacidad a la no discapacidad, e incluso al privilegio de convertirse en bilingüe o multilingüe. Rara vez el mundo ha tenido condiciones más favorables y potencialidades materiales como las que se dan en la actualidad. La paz mundial y el desarme ya no son una utopía.

Desde ese momento, los derechos del hombre y del ciudadano pueden extenderse a las personas con discapacidad, a los niños y a las mujeres.

Los miles de millones de dólares, de francos o de otras monedas de los países desarrollados que van a ahorrarse gracias al desarme, aunque sea parcial, podrán dedicarse a la investigación y a la cultura, a la búsqueda de nuevos procedimientos de rehabilitación, a la individualización intensa del trabajo con las personas con discapacidad, al equipamiento más adaptado a ellas; el precio nunca será demasiado elevado si logramos que ya no haya niños que, oyendo bien, no hablan; si llegamos a resultados satisfactorios y relativamente rápidos en el ámbito de los trastornos del habla; si podemos preparar a niños con deficiencia auditiva y a sordos profundos para la escolaridad ordinaria y para la integración con los oyentes mediante el habla; si conseguimos que la mayoría de los niños ciegos puedan aprender lenguas extranjeras antes de los 10 años para convertirse después en intérpretes profesionales; si damos a toda una nación la oportunidad de convertirse en bilingüe o multilingüe; si creamos las condiciones para que todo francés sea bilingüe o multilingüe; si llegamos en los países de la francofonía a un bilingüismo en el que el francés conserve su estructura fonética, gramatical y lexicológica.

Espero que ya no haya retorno a las dictaduras que oprimían a los países de Europa del Este. Pero para alcanzar una paz duradera, la democracia, la observancia estricta de los derechos del hombre y del ciudadano en su sentido más amplio, y a la vez para alcanzar, como dice su presidente, el cambio, es preciso que toda Europa y, en realidad,

el mundo entero, cierren filas y defiendan lo que Europa acaba de conquistar. En la Europa del Este hay una rica reserva de talentos, de especialistas eminentes en todas las ramas científicas, que hasta hoy no podían revelar ni realizar sus grandes capacidades intelectuales. En esos países hay valentía para conservar la libertad que han conquistado en la actualidad; tendrán el valor y la prontitud de luchar si un nuevo peligro contra su libertad asoma en el horizonte.

Mi país, Yugoslavia, que, durante la ocupación por la Alemania nazi, se liberó por sí mismo y sufrió pérdidas enormes en población y bienes materiales, que bajo la dirección de Tito abrió el camino ya en 1948 a todos los movimientos y luchas de los países oprimidos por el estalinismo para marchar hacia la libertad, este país estuvo durante las dos guerras mundiales al lado de Francia; comprende una nación y un antiguo principado, Serbia, que ha tenido con Francia relaciones diplomáticas, y el Consulado de Francia en Belgrado existe ya desde hace 150 años.

Las tierras yugoslavas fueron ya en el siglo XIII objeto de una gran epopeya francesa escrita por Villehardouin que, escritor y militar de alto rango, describió las hazañas militares de las tropas francesas y flamencas en la región de Zadar y en la propia Zadar, ciudad eslava y croata, que se encuentra en Dalmacia. Esta epopeya es uno de los documentos más importantes del francés antiguo. El gran sabio Ruđer Bošković, nacido en Dubrovnik, en Dalmacia, Yugoslavia, vivió en Francia de 1773 a 1779; fue director de