Texto según un folleto de la Société de Linguistique Appliquée*, ~1980, que presenta la aplicación del Oído Electrónico del Dr Alfred Tomatis al aprendizaje de las lenguas vivas.*

«La voz solo contiene aquello que el oído escucha.»
— Dr Alfred Tomatis

Las lenguas vivas, se sabe, no deben ser abordadas como lenguas muertas. Es por esta razón por lo que se ha puesto en obra una pedagogía dinámica cuyo auge ha sido facilitado por la utilización de las técnicas audiovisuales. Estas técnicas, sin embargo, aunque han alcanzado su objetivo en el plano visual, dejan subsistir una gran incertidumbre en cuanto a la transmisión del mensaje oral.

Por eso se asiste, en el ámbito del aprendizaje de las lenguas, a tantos fracasos, debidos principalmente a la imposibilidad de conectar la estructura lingüística con la estructura del sistema nervioso.

Ahora bien, existe un vínculo entre estas dos estructuras: el oído. Pero hace falta aún que este captador lingüístico pueda alcanzar su máximo de eficacia.

Es lo que apunta el método propuesto aquí: su objetivo es, en efecto, introducir al sujeto en el universo sonoro de la lengua que desea dominar. Entonces —pero solo entonces— la enseñanza de las lenguas vivas alcanza su objetivo.

Integrar una lengua es vivirla

Integrar una lengua es ser capaz de restituirla ad integrum. Se trata, se concibe, de reproducir no solo la letra sino también el espíritu. Dicho de otro modo, poseer una lengua que se ha decidido absorber es usar de ella hasta expresarse, pensar, existir a través de ella. Pues una lengua viva no es ante todo un ensamblaje de palabras según reglas, sino una combinación de señales, de grupos de sonidos destinados a comunicar al otro el pensamiento, los sentimientos y las voluntades de cada uno.

Estas señales, para ser comprendidas e integradas, deben ante todo ser oídas correctamente. Pero hace falta también que los elementos específicos de la lengua —acento, ritmo y articulación— sean reproducidos con la mayor exactitud.

Por consiguiente, para hablar una lengua, si hay que querer aprenderla, estudiarla seriamente, hay también que poderla, en el sentido más físico del término.

El único recurso, desde entonces, es invitar al oído a penetrar en el campo sonoro de la lengua a integrar.

Las tres leyes del lenguaje

En el ejercicio de la medicina del trabajo, el Dr Alfred Tomatis ha descubierto tres leyes que llevan su nombre y cuya primera —fundamental— fue objeto de comunicaciones a las Academias de Ciencias y de Medicina en 1957.

Primera ley

«La voz solo contiene aquello que el oído escucha.»

Esta primera ley pone de relieve la relación entre la audición y la fonación: hablo mal una lengua porque no la oigo correctamente.

Segunda ley

«Si se le da al oído la posibilidad de oír correctamente, se mejora instantánea e inconscientemente la emisión vocal.»

Dicho de otro modo: oigo mejor una lengua, por tanto la hablo mejor.

Tercera ley (ley de remanencia)

«Es posible transformar la fonación por una estimulación auditiva mantenida durante cierto tiempo.»

Esta estimulación es aportada por el Oído Electrónico. Por la escucha de una lengua bajo Oído Electrónico, se llega a integrarla definitivamente.

Estas leyes se completan con dos descubrimientos:

  • El oído derecho es el oído director que regula el lenguaje.

  • Cada lengua presenta características sonoras específicas.

El Oído Electrónico

El Oído Electrónico es un aparato compuesto esencialmente de amplificadores, de una «conmutación» electrónica, y de canales que comprenden filtros. El influjo sonoro pasa a través del aparato antes de llegar a los oídos del sujeto por medio de dos auriculares.

Los pasos sucesivos de este influjo de un canal a otro están regulados automáticamente por la conmutación según las variaciones de intensidad:

  • El canal C2, que privilegia las frecuencias graves, asegura la distensión de los músculos del oído medio.

  • El canal C1, que favorece la percepción de los agudos, asegura la tensión.

Se trata, de hecho, de una verdadera microgimnasia de los músculos del martillo y del estribo.

El cerebro, al recibir la información sonora tras amplificación y filtrado en el seno del Oído Electrónico, restituye esta información, tal como la ha percibido, a la laringe — cuya fonación es así modificada. El autocontrol audición-fonación queda comprometido en un mimetismo inconsciente.

«El Oído Electrónico permite crear el clima ambiente tan indispensable a la impregnación psicológica de una lengua extranjera. En cierto modo, recreamos las condiciones auditivas de integración de partida, las que nos permitieron la asimilación de nuestra lengua materna.»

— Dr Alfred Tomatis, Congreso de los Profesores de Lenguas Vivas, Palacio de la UNESCO, 1960

Aplicación a la integración de las lenguas vivas

La aplicación pedagógica se desarrolla en tres tiempos complementarios.

1. Las sesiones de escucha

Tienen por objeto hacer un trabajo global de apertura del oído. Se efectúan oyendo, mediante auriculares, sonidos que transitan por el Oído Electrónico y provienen de un magnetófono de muy alta calidad, en el que se desarrollan cintas elegidas en función de una programación adaptada.

2. Las sesiones audio-vocales

Configuran progresivamente el oído a fin de que la audición se perfile sobre el esquema sonoro específico de la lengua. El proceso es el mismo que en las sesiones de escucha, pero además, «blancos sonoros» permiten al alumno repetir ante un micro, él mismo conectado al Oído Electrónico.

De este modo, el sujeto oye y se oye como debería hablar; por mimetismo, mejora así inconscientemente su fonación. Estas sesiones de preparación constituyen, por lo demás, un excelente preludio a una estancia lingüística en el extranjero.

3. Las lecciones de enseñanza propiamente dicha

Pueden empezar mientras prosiguen las sesiones audio-vocales. Se imparten, parcial o totalmente, bajo Oído Electrónico: el profesor y los alumnos se comunican por medio del aparato. Sobre un terreno perfectamente preparado, el profesor puede entonces transmitir la cultura, la psicología, las sutilezas y todos los elementos específicos de la lengua.

El Oído Electrónico está así al servicio del profesor, y no en competencia con él.

— Según un folleto de presentación de la Société de Linguistique Appliquée (París, hacia 1980), estructurado en torno a los principios del Dr Alfred Tomatis y de su aplicación a la pedagogía de las lenguas vivas.

Figuras del documento original

Esquemas e ilustraciones extraídos del facsímil PDF del artículo original.

Figura 1 — facsímil p. 10

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Figura 2 — facsímil p. 11

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Figura 3 — facsímil p. 11

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Figura 4 — facsímil p. 12

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Figura 5 — facsímil p. 13

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Figura 6 — facsímil p. 14

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Figura 7 — facsímil p. 14

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Figura 8 — facsímil p. 14

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Figura 9 — facsímil p. 18

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