Estudio experimental del Dr P.E. Van Jaarsveld*, psicólogo, Departamento de Psicología de la* Universidad de Potchefstroom (Sudáfrica). Documento de traducción paralela inglés-francés editado por la Association Française d’Audio-Psycho-Phonologie (Amiens). Fecha probable: ~1975-1980.

La acción de la audio-psico-fonología sobre la tartamudez. Estudio experimental sobre 30 adultos jóvenes tartamudos —primer protocolo riguroso llevado a cabo en Sudáfrica sobre la eficacia del Oído Electrónico. Todos los parámetros medidos muestran una mejora significativa al umbral del 1 %.

1. Introducción

Un panorama de la literatura actual relativa a la tartamudez indica que, pese a su precisión y al carácter profundizado de la investigación, las indagaciones experimentales han contribuido proporcionalmente poco a ofrecer un esquema claro, conciso y generalmente aceptable de la tartamudez. Los resultados contradictorios y conflictivos de las numerosas investigaciones empíricas, controladas con atención con vistas a una etiología de la tartamudez, han dejado a muchos terapeutas del lenguaje y psicólogos —interesados en una técnica terapéutica eficaz frente al problema de la tartamudez— en un estado de confusión y de frustración. No es raro oír decir a un experto en patología: «No sabemos de dónde viene la tartamudez».

Sin oponerse a esta confusión, dos aspectos son constantemente subrayados por los investigadores:

  1. la función de escucha como iniciadora del acto de la palabra;

  2. la interacción recíproca entre la madre y el niño en la adquisición de la palabra.

Estos dos factores forman también el núcleo central en torno al cual se desarrollaron las teorías de Tomatis y sus técnicas terapéuticas de A.P.P.

Tomatis define la tartamudez en el contexto de un problema de desarrollo. Considera la tartamudez como una fijación a la fase bisilábica del desarrollo de la palabra —como una continuación crónica de la tartamudez natural del niño pequeño, de suerte que su lenguaje parece ser siempre un «canto a la madre» (Tomatis, 1973). Esto implica una incapacidad para superar el clivaje entre los dos polos constituidos por la madre y el padre —clivaje que, en un desarrollo normal, debería ser introyectado en el psiquismo del niño como una unidad funcional.

A fin de cuentas, un monólogo inconsciente (como si el niño quedara apegado únicamente a la madre) domina los procesos de comunicación del niño, y refuerza el síndrome de la tartamudez de tal manera que todas las características simbolizadas por el polo materno —la izquierda, el pasado, las tendencias somáticas primeras, el egocentrismo— se desarrollan prioritariamente respecto de las simbolizadas por el padre: la derecha, el futuro, las tendencias psíquicas y espirituales, el altruismo.

En segundo lugar, la hipótesis de Tomatis (1957 a), demostrada empíricamente, afirma que la función de escucha —vista como iniciadora del acto de la palabra— no solo percibe la presión de las ondas sonoras, sino que analiza también las estimulaciones en los límites de diversas dimensiones: volumen, altura, timbre, ritmo. En el ser humano, el input auditivo no es aceptado en su solo valor nominal; el oído no es un receptor pasivo, sino que analiza y transforma el input mediante sutiles variaciones internas en un proceso mental.

De manera característica, la organización dinámica de la escucha del tartamudo es revelada por el test de escucha como una hipofunción relativa en la zona de la palabra del oído director (Tomatis, 1954 a).

La Audio-Psico-Fonología ha sido definida como el estudio de las diversas incidencias existentes entre la «postura auditiva» del hombre y sus actitudes psicológicas y fonatorias. El Oído Electrónico se ha descrito como un aparato que permite —en su fin terapéutico— dar un autocontrol en la cadena de la palabra audio-psico-fonológica, cadena que ha podido verse dislocada por los traumatismos anteriormente mencionados.

El objetivo de este estudio efectuado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Potchefstroom era examinar las hipótesis arriba expuestas, mediante un estudio teórico y experimental.

2. La relación padres-hijo como determinante de la tartamudez

2.1. El desarrollo de la palabra

El desarrollo de la palabra en el niño es presentado por Tomatis como la interacción dinámica padres-hijo a través de la fase fónica hacia las fases silábica y lingüística (Tomatis, 1972, 6, pp. 56-66):

  • El primer período (fónico) — ejercicio audio-vocal con afinamiento especial en el feedback madre-hijo.

  • El segundo período (silábico) — descrito como tartamudez natural, porque ese carácter bisilábico de la palabra está aún dirigido prioritariamente hacia la madre.

  • El tercer período — establece un puente con el lenguaje social y requiere la comunicación con el padre, el «otro» y el entorno social.

El papel crítico de la relación madre-hijo en el desarrollo de la palabra ha sido demostrado por numerosos estudios —por ejemplo, los conducidos con niños criados en orfanato (Bowlby, 1951). Baker (1955) ve la «identificación recíproca» entre los interlocutores de la palabra como el mecanismo central de todas las relaciones de la palabra. Una privación de la madre durante el período de identificación recíproca —en el momento en que el niño está todavía sin madurez y sin preparación— puede dejarlo en un estado de frustración intensa y aguda.

2.2. Wyatt y la «teoría de la crisis del desarrollo»

Wyatt (1969) aplica esta manera de ver en su libro Teoría de la tartamudez — crisis del desarrollo. Encontró que los tartamudos, en general, experimentan un miedo intenso a ser separados de su madre, con más frecuencia que los grupos de no tartamudos. Los tartamudos parecen tener también una necesidad mucho mayor de la presencia de su madre.

El niño que tartamudea parece ser víctima de un problema perpetuo: el miedo a ser separado da nacimiento a sentimientos agudos de rabia y de hostilidad dirigidos contra la madre; y los sentimientos de agresividad dan entonces al tartamudo un miedo a la separación que el niño integra como un medio que la madre emplearía para vengarse. Wyatt concluía que la dislocación de la relación madre-hijo durante un período crítico del desarrollo del niño puede conducir a repeticiones forzadas y a una fijación en ese período.

2.3. Verticalidad, lateralidad y palabra

El muy interesante documento de Tomatis sobre «Verticalidad, lateralidad y palabra» (Tomatis, 1963) es bien conocido. Algunos puntos:

  • El rico simbolismo de las polaridades izquierda/derecha, madre/padre, etc., presentado por Tomatis, es confirmado en los escritos de varios investigadores: Ornstein (1972), Domhoff (1969), Fagan y Shepard (1971).

  • El hombre se distingue de todas las demás criaturas vivientes por su postura corporal vertical. Por su verticalidad, el hombre se eleva de tal manera que sus sensaciones se vuelven verdaderamente percepciones humanas. Esto, sin embargo, exige el mantenimiento del equilibrio entre la fuerza vertical y la gravedad de la tierra.

  • De igual modo que sus pies necesitan un soporte firme sobre la tierra-madre para su postura corporal vertical, la independencia del hombre y su madurez final se desarrollan también partiendo de la seguridad de una relación firme con la madre, caracterizada por un lazo empático, y de una libertad de crecimiento hacia el otro polo constituido por el padre, el entorno social, los grados espirituales y desarrollos más elevados.

A nivel psicosocial, la realización de un equilibrio efectivo entre estos polos —izquierda/derecha, madre/padre, soma/psique, pasado/futuro— parece ser una necesidad inherente al desarrollo humano, cuya realización es hoy el objetivo primero de las psicoterapias.

2.4. La voz materna filtrada

La investigación de Tomatis para establecer este equilibrio lo llevó a suponer una engramación rítmico-acústica prenatal (Tomatis, 1972 b, p. 21) y a utilizar la voz materna filtrada. Esta última parece ser una técnica única y original de la APP, que no se halla en ninguna otra terapia. Varios autores confirman la teoría de Tomatis según la cual el oído sería funcional muy pronto durante el período prenatal: Ormerod (1960), Johnsson, Wederberg y Westin (1964), Grosser y Ortmann (1966), Clauser (1971). Los experimentos de Salk en el City Hospital, Elmhorst N.Y. (1960, 1961, 1962) constituyen una indicación bien documentada de la engramación rítmico-acústica prenatal.

La utilización de la voz materna filtrada —según la técnica Tomatis— pretende eliminar la angustia y establecer sentimientos de seguridad (cf. Sarkissoff, 1973). Las observaciones clínicas confirman que el niño reconoce muy pronto la voz de su madre, y que los niños ansiosos, inseguros o agresivos manifiestan reacciones positivas durante la escucha de la voz materna filtrada.

3. La función de escucha como determinante de la tartamudez

El lenguaje puede describirse como un sistema cibernético. La fonación está controlada por la audición. El input sensorial es seleccionado individualmente, digerido, almacenado y transformado por fuerzas internas. El output (comportamiento de la palabra) es continuamente monitorizado por el proceso de feedback y reenviado por un mecanismo regulador central (cf. Wiener, 1954).

A nivel psicosocial, el modelo de Mead es aplicable: el hombre está siempre probando la realidad de manera selectiva. La percepción se organiza en términos de hipótesis que, tras manipulación, conducen al sentido —con el resultado de que el comportamiento es paralizado o facilitado, respectivamente, por un feedback negativo o positivo. El modelo de la crisis del desarrollo de Wyatt aplica este principio al problema de la tartamudez.

A nivel físico-acústico

Se han hecho las deducciones siguientes de las investigaciones mencionadas en la literatura especializada:

  1. En el circuito de feedback palabra-escucha del tartamudo, un retardo que perturba el acto de la palabra es muy probable (Fairbanks, 1955; Stromsta, 1958; Berry, 1969; Cherry y Sayers, 1956).

  2. Esta perturbación es probablemente activa en los sistemas feedback de todas las modalidades al servicio del lenguaje (auditiva, visual, táctil-cinestésica, propioceptiva). Pero estas modalidades son secundarias respecto del oído —en los arqueo-, paleo- y neo-estadios de desarrollo tal como los describe Tomatis (1974). Los traumatismos pueden actuar como precursores y desencadenantes.

  3. En la estructura del feedback de la audición, parece existir una relación entre las bajas frecuencias y la tartamudez (Cherry y Sayers, 1956; Stromsta, 1958; Ham y Steer, 1967; Bachrach, 1964).

Estos resultados aportan un apoyo sustancial al enfoque terapéutico de Tomatis: una educación del oído mediante estimulaciones de alta frecuencia como ayuda terapéutica a la tartamudez.

El tratamiento de la audición por Oído Electrónico implica que los músculos del oído medio pueden ser condicionados a un estado de adaptación al entorno sonoro. Con base en diferentes estudios (Kostelijk, 1950; Wersall, 1958; Reger, 1960; Moller, 1972), se ha podido establecer que mediante las contracciones de los músculos del tímpano, las propiedades físicas del sistema de conducción del oído medio cambian: una reducción de la sensibilidad a las bajas frecuencias y un aumento de los tonos por encima de los 1.000 Hz dan nacimiento a una curva audiométrica ascendente —tal como Tomatis la había descrito años antes de estos resultados, como representación gráfica de un oído bien adaptado.

4. Investigación experimental

4.1. Objetivo

El objetivo principal del estudio era aplicar la técnica de Audio-Psico-Fonología a un grupo de tartamudos y evaluar el resultado mediante diversas mediciones.

4.2. Sujetos

La investigación se llevó a cabo con un grupo de 30 adultos jóvenes tartamudos (22 hombres y 8 mujeres), con:

  • edad media: 21 años;

  • CI medio: 112.

Todos recibieron un entrenamiento auditivo con ayuda del Oído Electrónico.

4.3. Tests y procedimiento

Los tests siguientes se administraron antes del inicio del entrenamiento auditivo y de nuevo tras su finalización:

  1. Escala de gravedad de la tartamudez de Lanyon (1967) — indicación de la severidad.

  2. Análisis de las muestras de habla y de lectura según el método de Johnson — estimación del número de disfluencias (categorías: interjecciones, repeticiones de palabras, repeticiones de frases, revisiones, frases incompletas, palabras rotas, sonidos prolongados).

  3. Medición de Johnson del flujo de habla y de lectura oral.

  4. Escala Iowa de las actitudes hacia la tartamudez — evaluación de los sentimientos del sujeto sobre su propia habla.

  5. Examen audiométrico — efecto del entrenamiento sobre la agudeza auditiva.

  6. Análisis espectral de la voz de lectura — efecto sobre los aspectos físico-acústicos de la fonación.

El diseño estadístico utilizaba el grupo experimental como su propio control (mediciones pareadas). Para evaluar la diferencia de las medias, se aplicó la prueba t para muestras correlacionadas.

4.4. Resultados

4.4.1. Severidad de los síntomas (escala Lanyon)

Un valor medio del 71,50 % antes de la reeducación (problema de tartamudez severo) se redujo al 41,76 % tras el entrenamiento auditivo (problema de tartamudez leve). Diferencia significativa al umbral del 1 % (t = 10,57; p < 0,01).

4.4.2. Medición de las disfluencias

Índice total de disfluencias por cada 100 palabras:

  • En lectura: 16,35 antes → 6,20 después (diferencia 10,15; t = 5,84; p < 0,01);

  • En habla espontánea: 26,55 antes → 11,90 después (diferencia 14,65; t = 6,5; p < 0,01).

Diferencias altamente significativas entre la media antes y después del entrenamiento, tanto en lectura oral como en habla espontánea.

4.4.3. Flujo de habla y de lectura (palabras/minuto)

  • Lectura: 99,1 → 117,5 palabras/min (ganancia 18,5; t = 4,13; p < 0,01);

  • Habla: 88,2 → 111,5 palabras/min (ganancia 23,3; t = 5,98; p < 0,01).

Flujo significativamente más rápido tras el entrenamiento auditivo en ambas modalidades. Esta ganancia —dado que la severidad de la tartamudez es en parte una función del comportamiento inhibido representado por un flujo ralentizado— se interpreta como un progreso del habla.

4.4.4. Actitud hacia la tartamudez (escala Iowa)

Puntuación media 2,46 antes → 1,65 después (diferencia 0,81; t = 7,158; p < 0,01). Los sujetos reflejan una actitud significativamente más sana hacia el problema de la tartamudez tras la reeducación auditiva.

4.4.5. Test de escucha

Antes de la reeducación, las curvas audiométricas (conducción aérea y ósea, oído derecho e izquierdo) revelan una pérdida de escucha relativa en la banda pasante de la zona de la palabra —particularmente marcada en el oído derecho (el oído director), como Tomatis lo había predicho.

Tras la reeducación: ganancia significativa de agudeza auditiva en todas las zonas de frecuencia (bajas, medias, altas), al umbral del 1 %, en ambos oídos, en conducción aérea como ósea. Particularmente marcada en la zona media (zona del lenguaje).

4.4.6. Análisis espectral

Evaluación efectuada con 24 sujetos, mediante tape loop (duración 20 s), banda de tercio de octava, registrador Brüel & Kjær (error de medición < 0,5 dB). Resultados sobre la media de energía espectral en dB:

  • Zona 200-500 Hz: 84,56 → 91,09 (+6,53; t = 4,98; p < 0,01);

  • Zona 630-2.000 Hz (zona del lenguaje): 72,46 → 84,10 (+11,64; t = 6,68; p < 0,01);

  • Zona 2.500-8.000 Hz: 53,57 → 65,48 (+11,91; t = 8,64; p < 0,01);

  • Energía total: 100 → 107,91 (+7,91; t = 3,99; p < 0,01).

La ganancia en energía espectral, tras la reeducación, es notable en toda la gama del espectro, pero particularmente evidente en las frecuencias medias —es decir, la zona del lenguaje.

4.5. Conclusiones

  1. La gravedad de la tartamudez, medida mediante la actitud de los participantes hacia su problema de lenguaje, era significativamente menor tras la educación auditiva.

  2. Los participantes hicieron netos progresos en cuanto al número de disfluencias del habla, en la muestra hablada y leída. Conclusión: la educación auditiva es el factor más importante responsable del cambio.

  3. El flujo significativamente más rápido del habla y de la lectura oral, registrado tras el programa, se atribuye a un progreso del habla.

  4. La puntuación significativamente más baja en la «Escala Iowa de la Actitud frente a la Tartamudez» indica una mejor actitud y una tolerancia considerable hacia la tartamudez.

  5. Los tartamudos, en general, muestran una pérdida de escucha en la banda pasante de la palabra —particularmente importante en la zona del lenguaje del oído derecho, como Tomatis lo había predicho.

  6. Se registraron mejores puntuaciones de agudeza tras la educación, en las zonas bajas, medias y altas —particularmente importantes en las frecuencias medias correspondientes a la zona del lenguaje.

  7. El condicionamiento audio-vocal aparece como el único factor responsable de la mejora de las puntuaciones de agudeza y de la disminución de las disfluencias.

  8. El análisis espectral efectuado sobre los ejemplos de lectura oral apoya también las observaciones de Tomatis: una ganancia significativa de energía y de output vocal del grupo tras la educación audio-vocal, particularmente en la banda pasante de la zona del lenguaje.

Conclusión general

La educación auditiva —o entrenamiento audio-vocal con ayuda del Oído Electrónico, tal como la define Tomatis— puede conducir a:

  1. una mejora del comportamiento de escucha;

  2. una modificación correspondiente de las características físico-acústicas y témporo-rítmicas del habla, que da una mayor facilidad de elocución y un comportamiento más sano frente a la tartamudez.

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— Dr P.E. Van Jaarsveld, psicólogo, Universidad de Potchefstroom (Sudáfrica). Documento de traducción paralela inglés-francés, editado por la Association Française d’Audio-Psycho-Phonologie, 2bis rue Charles Dubois, 80000 Amiens.