El examen psicomotor en el niño
El examen psicomotor en el niño — Sr. Waeyaert, Centro de Amberes (IIᵉ Congreso APP, París, 1972)
Comunicación del Sr. Waeyaert (Centro de Amberes, Bélgica) presentada el viernes 11 de mayo de 1972 durante el IIe Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología en París. Elaborada en el seno del equipo de Amberes bajo el impulso del Dr Spirig —calificado por el autor de «verdadera locomotora» del Centro— esta ponencia presenta, en una lengua técnica notablemente clara, el examen psicomotor tal como se practica con los niños acogidos: disléxicos, tartamudos, caracteriales, así como débiles mentales leves, medios y graves. La metodología articula un perfil psicomotor en ocho secciones (coordinaciones, equilibrio, rapidez, orientación espacial, percepción visual, esquema corporal, estructuración témporo-espacial), unos tests complementarios (lateralidad, sincinesias, relajación, respiración, percepciones táctiles, gnosis auditiva, ritmo) y un perfil de la movilidad en trece criterios. La síntesis final distingue claramente los perfiles de los dos grandes grupos acogidos y pone de manifiesto —como lo confirma el Dr Sidlauskas al presidir el debate subsiguiente— la convergencia entre las dificultades psicomotoras observadas y los trastornos auditivos identificados según las teorías del Pr. Tomatis. La discusión reúne al Dr Sidlauskas, al Pr. Tomatis (largo desarrollo sobre la respiración, las sincinesias y la imagen del cuerpo) y al Sr. Dubard.
El examen psicomotor en el niño
por el Sr. Waeyaert
Centro de Audio-Psico-Fonología de Amberes (Bélgica)
IIe Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología — París, 11-14 de mayo de 1972.
Introducción
Antes de adentrarme en la exposición propiamente dicha, quisiera aprovechar la ocasión para agradecer vivamente al Dr Spirig, verdadera locomotora de nuestro Centro, que me ha permitido, mediante sus ánimos y su apoyo, llevar a buen término este trabajo de largo aliento, y que jamás ha escatimado ni su tiempo ni sus consejos. Es en el marco del Centro de Amberes, y gracias a la confianza que me ha otorgado, donde he podido poner a punto y sistematizar el examen psicomotor tal como voy a exponérselos.
Algunas observaciones generales
1. El examen psicomotor que practicamos se aplica tanto a los niños normales como a los niños que presentan trastornos: lo hacemos con todos los niños acogidos en el Centro —disléxicos, tartamudos, caracteriales por una parte; débiles mentales (debilidad leve, media y grave) por otra.
2. Este examen no se limita a medir la edad psicomotora; pretende establecer un verdadero perfil del niño que nos informa tanto sobre su maduración neuromotora como sobre su manera de abordar el mundo y de vivir en él.
3. Combinamos tests baremados (que nos dan una edad) y tests de observación que no se prestan a una clasificación por edad pero que se han revelado indispensables.
4. Al niño se le observa de forma individual y en situación de grupo (en particular en el juego); la puesta en común de estas dos observaciones es capital.
5. Todos nuestros resultados se vuelcan en un único gráfico, lo que nos permite ofrecer al terapeuta, al padre o al médico una visión de conjunto inmediatamente legible.
Principio del examen y clasificación de las pruebas
El principio que seguimos consiste en examinar sucesivamente las diversas funciones psicomotoras, desde las más elementales hasta las más complejas. Hemos extraído de las baterías existentes las pruebas que responden a nuestras exigencias clínicas:
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Test de Ozeretsky-Guilmain;
-
Escala de Gesell y tests de C. Buhler (kleine Kindertests);
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Test de Mira Stambak para la estructuración rítmica;
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Batería Piaget-Head (fascículo Galifret-Granjon) para la orientación espacial;
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Test de Marianne Frostig para la percepción visual;
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Test motor de estructuración visual de Lauretta Bender (con adaptación Santucci/Galifret-Granjon);
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Cubos de Kohs (escala Arthur);
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Test del esquema corporal de Berges-Daurat-Hmeljak-Stambak;
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Perfil de la movilidad de Van Roozendaal;
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Test de tono-relajación del Dr Janseune (Bélgica);
-
Test de Harris para la lateralidad, completado por el test de Sevenoo.
I. — Perfil psicomotor
Para los niños hasta unos 6 años, nos apoyamos principalmente en los tests de Gesell y de C. Buhler (Kleine Kindertests), excelentemente adaptados al niño muy pequeño. A partir de esa edad, retomamos la prueba de Ozeretsky-Guilmain que se subdivide como sigue.
A. Coordinación dinámica de las manos
Pruebas clásicas de la batería Ozeretsky-Guilmain — pretenden apreciar la destreza bimanual (lanzar-recibir, manipulaciones finas, oposición pulgar-índice, etc.). Cada prueba da una edad.
B. Coordinación dinámica general
Saltos (a pies juntos, sobre un pie), carrera, marcha en equilibrio, salto de longitud — se observa al niño en sus aptitudes globales. Los valores de referencia nos dan una edad.
C. Equilibrio — coordinación estática
Mantener una postura (de pie con los pies juntos, sobre un pie, con los ojos cerrados). Se hace la media de los resultados de las tres subpruebas.
D. Rapidez
Test de punteado de Mira Stambak: hacer el mayor número posible de puntos en un tiempo dado, en casillas de diferentes tamaños. Permite apreciar la velocidad pero también la precisión del gesto.
E. Orientación en el espacio — Piaget-Head
Batería Piaget-Head adaptada por Galifret-Granjon, aplicable de los 6-7 años a los 11 años aproximadamente. Comprende:
-
designación de las partes del cuerpo;
-
reproducción de los movimientos del examinador;
-
prueba de las manos (con y sin inversión por efecto espejo);
-
prueba llamada «del muñeco» y reproducción de croquis espaciales.
El test, rigurosamente baremado, da una edad. Es particularmente revelador en los disléxicos, que presentan a menudo un retraso significativo en esta estructuración.
F. Percepción visual — Test de Marianne Frostig
El test de Frostig (Developmental Test of Visual Perception) explora cinco aspectos de la percepción visual:
-
la coordinación ojo-mano;
-
la percepción figura-fondo;
-
la constancia de la forma;
-
la posición en el espacio;
-
las relaciones espaciales.
Edición francesa en el Centre de Psychologie Appliquée. Da una edad de percepción visual para cada uno de los cinco subtests, y un total.
F bis. Test motor de estructuración visual — Lauretta Bender
El niño debe reproducir figuras geométricas presentadas en cartulinas. Utilizamos la adaptación Santucci/Galifret-Granjon. El test informa sobre la maduración visomotora y sobre eventuales indicios de desorganización gráfica.
F ter. Cubos de Kohs (escala Arthur)
Los cubos de Kohs —según la adaptación Arthur (A point scale of performance tests, Chicago, 1943)— ofrecen una medida particularmente fina del análisis-síntesis espacial. Excelentes para poner en evidencia las dificultades de los disléxicos.
G. Esquema corporal
El esquema corporal se define, según los trabajos de Wallon, L’Hermitte, Le Boulch y Vayer, como la conciencia que el individuo tiene de su cuerpo, de las partes que lo componen y de sus relaciones mutuas y con el espacio circundante.
Utilizamos el test de Berges-Daurat-Hmeljak-Stambak (Centre de Psychologie Appliquée, París). Este test, que se aplica a partir de los 4-5 años, comporta tres fases:
1ª fase: Evocación de la imagen — para el rostro solo se da el contorno; para el cuerpo se da la cabeza entera y el contorno del cuerpo. El niño debe colocar las piezas en el lugar exacto. Cada pieza colocada se retira antes de dejar colocar la siguiente. Para ello, hace falta que pueda reproducir el conjunto mentalmente.
2ª fase: La construcción. Aquí el niño dispone de todas las piezas y debe coordinarlas. Por ello puede llegar a una apreciación de las diferentes localizaciones. La multitud de piezas vuelve la tarea más difícil, sobre todo en el test del perfil donde debe elegir entre las piezas exactas y las inexactas.
3ª fase: La reproducción. Aquí, el niño debe reconstruir el rostro o el cuerpo teniendo el modelo a la vista. Esto nos muestra hasta qué punto el modelo puede ayudarle.
El resultado se anota en puntos y se compara con una tabla de valores normales. El resultado de estos tres tests nos da cada vez una edad de la cual hacemos la media.
H. Las estructuraciones témporo-espaciales
a) Estructura rítmica de Stambak. El examinador da golpes rítmicos (con las manos ocultas tras un cartón) que el niño debe repetir. Por ejemplo: tiempos cortos con intervalo de un cuarto de segundo, tiempos largos con intervalo de un segundo. Se proponen veintiuna estructuras (desde la más simple «0 0 0» hasta secuencias complejas del tipo «0 00 00 000»). Tras un error, se retoma la misma estructura; si el segundo intento es bueno, el niño recibe un punto. Se detiene tras tres estructuras fallidas sucesivamente.
Valoración — media de fracasos:
| Normales | Disléxicos |
|---|---|
| 6 años: 9 | menos de 9 años: 10,5 |
| 8 años: 5,76 | por encima: 8 |
| 10 años: 3,26 | |
| 12 años: 3,4 | |
| 15 años: 0,5 |
El test nos da información sobre la percepción auditiva del niño, en particular el poder de estructurar el tiempo mediante análisis y mediante reproducción de lo que se oye, con una buena coordinación neuromotora. Los niños con retraso de desarrollo del lenguaje no superan este test, así como los disléxicos, que obtienen resultados que muestran un retraso de 2 a 3 años. Aquí advertimos una relación muy estrecha entre la estructuración del tiempo por una parte y la adquisición del lenguaje y de la lectura por otra. Esto corresponde a la teoría del Pr. Tomatis, que ve los trastornos de la percepción auditiva como causa de dislexia.
b) Simbolización de las estructuras espaciales. Las estructuras espaciales se representan mediante pequeños círculos de 3 cm de diámetro presentados en una cartulina. Se muestran las estructuras al niño durante 1 o 2 segundos y se le pide a continuación dibujar lo que ha visto. La prueba se detiene tras dos fracasos consecutivos. Este test nos muestra mucho más la percepción visual de las estructuras espaciales y depende muy estrechamente de la percepción del ojo y de la dirección de la escritura de la mano.
c) Simbolización de las estructuras temporales. Este test corresponde a la lectura, que aquí se efectúa reproduciendo las estructuras mostradas mediante pequeños golpes de lápiz. Las estructuras también se presentan mediante círculos de 3 cm de diámetro. Los niños que presentan dificultades de lectura tienen claramente problemas para superar este test.
d) Transcripción de las estructuras temporales. Este test corresponde al dictado. Las estructuras son golpeadas por el observador y el niño reproduce los círculos sobre papel. Un intento por estructura y detenerse tras dos fracasos.
Notación para los tests espaciotemporales: decimos que el test se ha superado si la estructuración de las transcripciones y de las reproducciones es clara y nítida. Damos un punto por prueba superada. Hacemos el total de los puntos obtenidos en los diferentes aspectos de la estructuración témporo-espacial (máximo 40 puntos). Además observamos la mano empleada, la dirección de transcripción, el sentido de rotación de los círculos, la comprensión de los símbolos con o sin explicación.
He aquí un cuadro según la edad:
| 6 años | 6 puntos |
| 7 años | 14 puntos |
| 8 años | 19 puntos |
| 9 años | 24 puntos |
| 10 años | 27 puntos |
| 11 años | 32 puntos |
II. — Los tests complementarios
Estos tests no siempre nos ofrecen una determinación de edad, o se anotan con un sistema de puntos que no podemos volcar en nuestro gráfico, pero no por ello son menos útiles.
A. Comportamiento neuromotor
1. Test de la lateralidad. El fin es buscar la lateralidad primaria de la persona —un test solo es válido si examina actividades que no se hayan aprendido bajo la influencia del medio, de la cultura, etc. Por ejemplo, sería falso determinar la dominancia de la mano pidiendo al niño que dé la mano. Hacemos este test antes que todos los demás para evitar que el niño se dé cuenta del fin del examen. Cada prueba se repite tres veces, para tener más seguridad. Empleamos el mismo esquema que el Pr. Tomatis, que es una adaptación del test de Harris. A ello hemos añadido la dominancia del oído (test de Sevenoo, más por curiosidad que por su valor —para hacer una comparación con el audiolaterómetro).
Algunos subtests para la dominancia de la mano nos parecen menos válidos, en particular distribución de las cartas, dibujar, escribir, cortar con tijeras: estas actividades pueden estar demasiado influidas por el aprendizaje. El resultado se representa en forma de gráfico:
-
D = a la derecha, 3/3
-
d = vacilante, 2/3
-
M = alterno (izquierda + derecha)
-
g = vacilante, 2/3
-
G = izquierda, 3/3
2. Las sincinesias. a) de los dedos: oponiendo el pulgar a los demás dedos, uno tras otro, en las dos direcciones. Notación: 1 = sin sincinesias, 2 = leve, 3 = nítido, 4 = muy pronunciado. b) brazos y manos: prueba de las marionetas — gestos a reproducir; se observa la calidad de la ejecución (movimiento correcto y flexible, sincinesias leves del cuello, movimientos irregulares, gran dificultad) y las sincinesias de reproducción. c) de los pies: en posición de pie con pies juntos, separar y juntar alternadamente las puntas de los pies, talones en su sitio. Notas de 1 a 4.
Observación: según los estudios de Mira Stambak y del profesor de Ajuriaguerra, hay dos clases de sincinesias —las que disminuyen a partir de los 6 años para desaparecer entre los 10 y 12 años, y las sincinesias tónicas, que permanecen y que parecen más bien ligadas a ciertos individuos (por ejemplo, las atetosis). Hemos constatado que los niños normales y, sobre todo, los disléxicos tienen al menos, si no más, sincinesias que los débiles mentales.
3. Examen de la relajación y paratonía. (La imposibilidad de inhibición motora voluntaria). Notas: 1 = relajación completa; 2 = relajación intermitente; 3 = ligera tensión; 4 = tensión muy pronunciada. Nos servimos del test del Dr Janseune (Bélgica): palpación del tono muscular, resistencia en los movimientos pasivos, elasticidad de las articulaciones, caída del miembro elevado, relajación de los brazos en posición de anteroflexión del tronco, verificación de la relajación en posiciones tumbado dorsal, lateral y ventral. Observación: el dominio del tono está muy ligado a la motricidad —un débil mental tiene muchas más dificultades para relajarse que un niño normal. Misma constatación para los caracteriales. No hay regla general: por ejemplo, en los mongoloides no hay paratonía, y en algunos débiles mentales tampoco.
4. Examen de la respiración. Observamos la respiración espontánea, en particular torácica, diafragmática o alto-torácica, así como la superficial o profunda. Después, el ritmo, la medida del tiempo de espiración y el bloqueo de la respiración. ¿Por qué esta observación? Parece haber una relación entre la respiración y el psiquismo: una espiración larga va de la mano con una buena aplicación. Un niño ansioso no respira bien a causa de sus tensiones. Los débiles mentales, sobre todo los casos graves, no tienen control sobre su respiración.
B. Comportamiento perceptivo-motor
1. Percepciones táctiles. Algunos pequeños tests, no anotados en puntos y sin tabla de comparación, centrados en la capacidad de reconocimiento estereognóstico (ojos cerrados, sin ruido): a) reconocimiento de materias elementales —madera, hierro, vidrio, papel, cartón, plástico, lana, tiza, cuero; b) reconocimiento de las formas —círculo, cuadrado, triángulo, cruz, esfera, semicírculo, rectángulo, letras (A, O, Z, E); c) reconocimiento del tamaño (grande, pequeño, mediano); d) reconocimiento del peso (ligero, pesado, más pesado); e) reconocimiento de la temperatura (frío, tibio, caliente); f) reconocimiento de la rugosidad (rugoso, medio, liso); g) reconocimiento de la dureza (cartón, madera, hierro). Notación por + y −.
2. Gnosis auditiva. Los tests empleados son menos exactos que el test de la audiometría y de la selectividad. No tenemos tests propios baremados. Tenemos el de Stambak para la estructuración temporal que ayuda a determinar la percepción auditiva, pero la gnosis auditiva no se evalúa. Hemos hecho algunos tests simples anotados con + o −: a) ruidos familiares (dejar caer una moneda de plata, sacudir llaves, arrugar papel, cepillarse los dientes, escribir en la pizarra, cerrar un libro de golpe, rasgar papel); b) ruidos de objetos rodantes (distinguir pequeñas y grandes bolas de madera, canicas de vidrio / de plástico); c) reconocer los sonidos altos y bajos (con una flauta); d) reconocimiento de la duración de los sonidos; e) discriminación de letras y palabras escuchadas (con los ojos vendados) — se comienza por comparaciones muy diferentes (a y o; b e i), después con la misma entonación, finalmente la tarea más difícil: letras que se asemejan en la pronunciación (m y n; v y f; b y p; t y d). Finalmente, se emplean palabras como: blouse / pelouse — beau / peau.
C. El Ritmo
Se hace mediante: 1. la vista (mirando el movimiento del ritmo); 2. el oído (escuchando atentamente el ritmo); 3. el sentido muscular (mediante la sensibilidad profunda y superficial, que está hecha por la memoria cinestésica que acompaña al movimiento rítmico). Explicación de la prueba: iniciación y reproducción de la cadencia del metrónomo.
1. Ritmo rápido: 80 batidos por minuto. Al niño se le sitúa a una distancia de 2,5 a 3 m del metrónomo; un papel se ata al extremo del balancín, el niño mira y escucha durante algunos instantes. a) Imitación: el niño debe golpear con los brazos. b) Reproducción: el niño debe palmear en el mismo ritmo (sin mover los brazos). Calificación: + si todo está sincronizado, − si hay dificultades de acomodación.
2. Ritmo lento: 60 batidos por minuto. Mismo procedimiento.
III. — Perfil de la movilidad (Van Roozendaal)
Allí donde el perfil psicomotor nos da la evolución del niño a una edad bien determinada, en el plano de la psicomotricidad, el perfil de la movilidad nos da mucho más sus comportamientos generales, en los movimientos; vemos aquí los reflejos de sus relaciones con el mundo exterior. Los cambios en el primer plano nos indican los cambios de una etapa a otra. Estos cambios se manifiestan en los diferentes estadios de la vida: la incoordinación del niño muy joven, el dominio y el equilibrio del adulto, la incertidumbre y la pérdida de control de los movimientos en las personas mayores. Hemos tomado las 13 categorías de movimientos según Van Roozendaal, pero adaptadas a las capacidades del niño. Las notas dadas van de 0 a 10. Se utiliza la media de las prestaciones normales de los niños que vienen a nuestro centro en tratamiento. Los límites alto y bajo en los resultados nos dan indicaciones para el tratamiento.
Este grupo de tests pone el acento sobre la motricidad de la expresión, los movimientos propiamente dichos. Junto a la observación psicomotora, estos movimientos se manifiestan especialmente en el período de tratamiento. Es el test de clínicos. El test del neerlandés H.P. Van Roozendaal está en la base de este test, pero él lo había concebido para pacientes psicóticos. Las 13 categorías de movimientos son:
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Adaptación del sentimiento de la medida.
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La coordinación hacia un objetivo final.
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10-9: toma siempre parte en el juego y es muy creativo
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8: toma siempre parte en el juego y es creativo
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7-6: toma siempre parte en el juego
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5-4: toma parte en el juego, ve claro en el juego
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3: toma de vez en cuando parte en el juego, con poca sagacidad
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2: apenas juega, ya que no comprende la situación
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1-0: no juega y no comprende nada en la situación
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Adaptación al equilibrio (punto de apoyo y gravedad).
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Armonía de los movimientos.
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Comprensión (perspicacia) de los movimientos mostrados.
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10-9: aprende muy rápidamente y desarrolla rápidamente los movimientos aprendidos
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8: aprende rápidamente los movimientos incluso difíciles, y desarrolla
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7: aprende los movimientos nuevos, los desarrolla
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6-5: aprende lentamente, los movimientos aprendidos desaparecen
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4-3: no aprende movimientos nuevos y los antiguos se pierden
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2: no aprende, los antiguos se van rápido
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1-0: ya no es posible hacerle un test
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La intensidad de los movimientos.
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La actitud hacia el movimiento.
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Técnica del juego.
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Táctica del juego.
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Manera de vivir el juego.
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10-9: juega de manera muy cooperativa y agradable
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8: juego cooperativo y agradable
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7-6: juego cooperativo
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5-4: juego no cooperativo pero no molesto
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3: no cooperativo y se vuelve molesto
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2: juego molesto
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1-0: niño a eliminar a causa de su comportamiento molesto
En estas últimas situaciones, el jugador no está orientado hacia el grupo, es egoísta, molesto y agresivo.
Algunas constataciones en el examen inicial
Distinguimos dos grandes grupos:
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1er grupo: disléxicos, tartamudos, caracteriales.
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2º grupo: trastornos mentales — debilidad leve, debilidad media, debilidad grave.
I. En el plano de la motricidad de base. Primer grupo: poco o ningún retraso. Segundo grupo: cuanto más débil es la inteligencia, mayor es el retraso.
II. En el plano de la neuromotricidad. Perturbaciones en ambos grupos.
III. En el plano de la perceptivo-motricidad.
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Esquema corporal — primer grupo: dificultades; debilidad leve: dificultades; debilidad media: serias dificultades; debilidad grave: muy gran retraso.
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Orientación espacial — ídem esquema corporal.
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Percepción visual — primer grupo: poca o ninguna dificultad; debilidad leve: pocas dificultades; debilidad media: dificultades; debilidad grave: serias dificultades.
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Percepción auditiva — primer grupo: objetos familiares normal, diferenciación sonidos altos/bajos perturbada; debilidad leve: objetos familiares normal, sonidos altos/bajos perturbada; debilidad media y grave: objetos familiares perturbada, sonidos altos/bajos perturbada.
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Percepción táctil — primer grupo: sin dificultades; debilidad leve y media: sin dificultades; debilidad grave: perturbada.
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Estructuración témporo-espacial — disléxicos y tartamudos: estructuración temporal dificultades, estructuración espacial sin dificultades; debilidad leve y media: ídem; caracteriales: sin dificultades; debilidades graves: dificultades en ambos planos.
Cualidad de los movimientos. Disléxicos y tartamudos: ligeramente perturbada. Caracteriales: gravemente perturbada. Debilidad leve: retraso leve. Debilidad media: retraso medio. Debilidad grave: retraso muy serio.
Bibliografía
C. R. Arthur, A point scale of performance tests, Chicago, 1943 (KOHS-Blokjes, p. 37-41-55-57). — L. Bender, Test moteur de structuration visuelle, Centre de Psychologie Appliquée, Square Jouvenet, París (16e). — J. Berges y Lézine, Tests d’imitation de gestes, Masson, París, 1963. — Berges-Daurat-Hmeljak-Stambak, Test du schéma corporel, Centre de Psychologie Appliquée. — A. Bucher, Troubles psycho-moteurs chez l’enfant, París, Masson, 1970. — C. Buhler, Kleine Kindertests. — M. Frostig, Developmental test of visual perception, Consulting Psychologists Press, Palo Alto, 1963; edición francesa en el Centre de Psychologie Appliquée. — A. Gesell, Le Développement de l’Enfant, P.U.F., 1950. — E. Guilmain, Tests moteurs et tests psycho-moteurs, Foyer Central d’Hygiène, París, 1948. — Galifret-Granjon, Batterie Piaget-Head (fascicule I — Manuel pour l’examen psychologique de l’enfant). — J. Harris, Harris Test voor laterale dominantie, Editest, Bruselas, 1966. — Illingworth, The normal child, J. P. A. Churchill Ltd, Londres, 3ª edición. — J. Le Boulch, L’Éducation par le Mouvement, Éditions Sociales Françaises, París, 1966. — L. Picq y P. Vayer, Éducation psycho-motrice et arriération mentale, Doin, París, 1966. — Piorrowsky, Schijfjes van Piorkowsky, Établissements Bettendorf, Bruselas. — Mira Stambak, Trois épreuves de rythme (fascículo 3, Manuel pour l’examen psychologique de l’enfant). — Sevenoo, Lateralisatietest bij kleuters (Proefschrift, Rijksuniversiteit Gent). — G. Tardieu, Le dossier clinique de l’I.M.C., Cahier du Cercle de Documentation et Information, 1969. — P. Vereecken, Definitie en onderzoek van het lichaamsschema, Tijdschrift voor opvoedkunde, 1960, p. 253-261. — R. Zazzo, Manuel pour l’examen psychologique de l’enfant, Delachaux et Niestlé, Neuchâtel, 1958. — N. P. Van Roozendaal, «A method of movement analyse with psychiatric patients», Folia Psychiatrica, Neurologica et Neurochirurgica Neerlandica, 1960, p. 205-218. — H. Janseune, «Tonus-Relaxatie», Orthopedagogica, 1969, n.º 2.
Discusión a propósito de la ponencia del Sr. Waeyaert (Amberes)
«El examen psicomotor en el niño» — Examen del esquema corporal
Debate presidido por el Dr A. E. Sidlauskas (Ottawa)
Dr Sidlauskas
Pienso que ustedes habrán comprendido cuán importante es el examen psicomotor, porque la vida solo se demuestra mediante el movimiento; todo lo que vive se mueve, y el psiquismo, también él, se expresa mediante el movimiento. Pero esta psicomotricidad debe ser dirigida, organizada, canalizada. Cuando está perturbada, distribuida de manera anárquica, eso prueba que algo no va bien; la energía psíquica se halla entonces fraccionada en una dispersión en la que se pierde.
El trabajo que ha efectuado el Sr. Waeyaert es, a mi juicio, de gran importancia, sobre todo para nosotros, que somos los representantes de las ideas del Profesor Tomatis en el mundo más o menos exigente de las ciencias. Sería necesario que este esfuerzo se comunicara a todos los usuarios a fin de que podamos, unos y otros, verificar si los datos expuestos por el Sr. Waeyaert se aplican igual a los Canadienses, a los Belgas, a los Españoles, a los Sudafricanos, etc. Si llegamos a realizar verdaderamente algo constructivo, podremos ofrecer al mundo científico escalas válidas de medida de psicomotricidad. Hasta ahora, los criterios en este ámbito son aún muy vacilantes desde el punto de vista de la validación estadística y objetiva. Comprenden, pues, por qué animo con mucho entusiasmo este género de trabajo.
Pr. Tomatis
Personalmente, considero que no le corresponde al Sr. Waeyaert excusarse por haber sido demasiado largo en su exposición; creo más bien que nos corresponde a nosotros excusarnos por no haberle dado el tiempo suficiente para comunicarnos todos los datos de su trabajo de psicomotricidad, abordado bajo el ángulo de la audio-psico-fonología. Contrariamente a lo que él piensa, le animamos a trabajar aún más en esta vía, a fin de que pueda ofrecernos el año próximo una exposición de esta calidad.
Es cierto que nos falta esa homogeneización de la investigación en psicomotricidad y sería deseable, como nos decía hace un momento el Dr Sidlauskas, que pudiéramos disponer de cuadrículas que permitan a todos los usuarios buscar en la misma dirección y trabajar a partir de las mismas bases. Por el momento, estamos en casos desordenados unos y otros, no teniendo suficientes elementos a nuestra disposición, no podemos jamás determinar el pronóstico ni el tiempo necesario para la puesta en marcha de los circuitos de control, para una puesta en carga de sesiones, etc. Sería, pues, útil disponer de un perfil de la estructuración psicomotora subyacente que nos permita saber si el organismo del sujeto va a elaborarse, a organizarse más o menos rápidamente en el futuro.
Quisiera que el Sr. Waeyaert piense muy particularmente en la organización psicomotora a través del lenguaje, a fin de poder ofrecernos el año próximo tests ante nuestros ojos o sus experimentos a nivel de cada centro. Le pido ante todo que considere que, en el plano psicomotor, para los tests generales que se realizan a nivel del mando formulado por quien comunica las consignas o aquellos del lenguaje, el mando formulado por quien comunica las consignas o aquellos del lenguaje de la elaboración de tal o cual movimiento, de tal o cual gesto.
Hay algo que siempre me ha interesado mucho y que me ha preocupado muy particularmente desde hace algunos años, es ese fenómeno de tasidad o pérdida del tono en función del temperamento del sujeto. Quisiera que se pudiera prestar mayor atención a esta cuestión de los temperamentos, es decir, lo que se engloba, por ejemplo, sobre su flúorica, que será independientemente del temperamento y de la hiperemia, no se está lo más mínimo en las mismas condiciones para otro tiempo que presente un temperamento diferente. Lo mismo ocurrirá para otro tiempo, si la tonicidad estará diferentemente repartida, si la relajación —puesto que aborda usted este problema— es que se trata de armonización de las cargas de un individuo en todo su gesto, por-es, por-él, y es que se trata de armonización; lo que se conoce son los lugares donde hay contracturas, espasmos, es decir, angustia. Es bueno conocer la utilización de lo que puede hacer extraer lo que es homogéneo en su estructura en el plano de la distribución de la energía, del tono muscular, y es decir, pienso, que la cuestión de los temperamentos debe ayudarles a ir más lejos.
Otra cosa que me ha parecido importante es la de la respiración; ha hablado del tono corporal, de postura; no olvide que todo eso tiene un significado muy preciso. Aquel que ya no respira indica, en el plano analítico, que ya no logra salir de la madre y no quiere salir de ella: se encuentra en postura social, no respira, tiene disneas que expresan igualmente su rechazo a entrar en el universo.
Le pediré, Sr. Waeyaert, considerar en adelante todo lo que ha hecho y que es muy, muy apasionante, más bajo el ángulo del lenguaje, es decir, en función del deseo del ser de ir hacia adelante. Sin lo cual corre el riesgo de reintegrar todo un conjunto de tests que hacen del hombre un antropoide bien adiestrado pero que permanecerá un ser impregnado de su devenir humano.
Ha insistido mucho en las sincinesias; quisiera incitarlo mucho a las sincinesias en el momento del lenguaje. Desde el instante en que ve usted inmediatamente a, para ponerse a la escucha, que él intenta regular su postura corporal y cuando asiste usted a esta toma de conciencia de la imagen del cuerpo de la que habla hace un momento, que se trata de la imagen que uno se hace de sí y de la suya completamente en ciertos estadios de la vida. De ahí el instante en que el sujeto va a querer ponerse a hablar a su vez, las sincinesias van a aparecer a nivel de los miembros superiores, de los miembros superiores, del tronco, de la cara, etc. Podrá usted constatar así los lugares de difusión de la energía, que son a menudo muy significativos. Pienso que podríamos hallar muy a menudo, hablando de una cuadrícula que tenga en cuenta los factores que intervienen durante la secreción de un lenguaje.
Sr. Dubard
Me resulta personalmente siempre difícil, en un examen muy profundizado y muy detallado, reconocer precisamente el vínculo que hay entre todas estas pruebas y la posibilidad que se tendrá ulteriormente de utilizar las energías para ayudar al niño a tomar conciencia de sí, a dirigir las energías esenciales de su motricidad. En lo que concierne al trabajo que hago con los I.M.C., comienzo a transformar considerablemente la naturaleza de los exámenes, pues eso me obtenía aparentemente que proporcionaban cuadros no solamente muy amplios sino difícilmente utilizables. Y en la hora actual, difícil dibujar un perfil que sea directamente utilizable y que no sea una sucesión de datos que se deja prácticamente caer en un cajón.
Sr. Waeyaert
Es eso lo que he querido explicar. Se hace un test tras otro, después se vuelcan los resultados en un único gráfico a partir del cual se puede determinar inmediatamente lo que el niño puede hacer, su coordinación de las manos, qué edad tiene, etc. Voy a darle un ejemplo en el cuadro.
Si tenemos que ver con un niño de 5 años, ponemos un trazo aquí y, en cada examen (por ejemplo la coordinación de las manos que da una edad de 5 años), volcamos entonces los resultados en el cuadro y así sucesivamente. Para la percepción auditiva de un niño de 12 años, por ejemplo, rehacemos lo mismo y obtenemos así, para cada estado, resultados que se indican con una cruz en el cuadro. En lo que concierne a los tests complementarios que no pueden entrar en el programa, los marcamos al lado con todos sus detalles y sus conclusiones al final. Podemos así ver qué edad psicomotora obtiene un niño tras estos tests, si tiene una edad psicomotora de 10 años para una edad real de 10 años o si tiene una edad psicomotora de 8 años, es decir, 2 años de retraso. Obtenemos por tanto una visión global de todos estos tests.
Sr. Dubard
¿Logra usted también, con ayuda de estos cuadros, sintetizar la o las causas que, de hecho, traen consigo estos diferentes trastornos?
Sr. Waeyaert
Sí, por supuesto. Con estos resultados podemos, por ejemplo, a nivel de los tests perceptivo-motores, encontrar las dificultades que un sujeto encuentra en su escolaridad. Si es un débil mental que aún tiene una buena motricidad, podemos determinar cuáles son sus dificultades para vivir, para existir, etc. Y encontramos en ese momento los orígenes psicológicos que son subyacentes a estos trastornos de la motricidad. Organizando así metódicamente estos resultados, esperamos mejorar aún los progresos de nuestros niños.
Fuente: Waeyaert M., «L’examen psychomoteur chez l’enfant», en IIe Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, p. 32-58. Centro de Audio-Psico-Fonología de Amberes (Bélgica). Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis.