Comisión «Infancia discapacitada» dirigida por la Dra. A. E. Sidlauskas
Comisión «Infancia discapacitada» dirigida por la Dra. A. E. Sidlauskas (Ottawa) — IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología, París (1972)
Acta íntegra de la comisión «Infancia discapacitada», dirigida por la Doctora A. E. Sidlauskas (Universidad de Ottawa) durante el IIᵉ Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología celebrado en París del 11 al 14 de mayo de 1972. La discusión reúne en torno a la Dra. Sidlauskas al Profesor Alfred Tomatis, al Sr. Baltz (Lyon), al Dr. Spirig (Centro de Nieuwpoort), al Dr. Sarkissoff (Centro de Ginebra), a la Sra. Joanny (Centro de Nancy), al Sr. Ladaule (Centre du Langage de Paris), así como a un psicólogo canadiense. Los intercambios abordan a los niños intelectualmente dotados pero inadaptados (las Holy Mothers), la distinción fundamental entre autismo y esquizofrenia, la psicomotricidad bajo Oído Electrónico, la introyección tal como la concibe la Escuela kleiniana, el parto no traumático según Leboyer, y el alcance pedagógico de una educación que rehabilita la parte de pérdida en beneficio de una ganancia espiritual. La Dra. Sidlauskas concluye que el Oído Electrónico «no es solamente un medio de terapia, es un gran apoyo teórico en nuestra comprensión de la personalidad».
COMISIÓN: «INFANCIA DISCAPACITADA»
Dirigida por la Doctora A. E. Sidlauskas (Ottawa)
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Dra. SIDLAUSKAS — Apertura de los trabajos
Pienso que estos problemas deben abrazar cualquier discapacidad, ya sea neurológica, intelectual, psicógena, organísmica, o ya sea psiquiátrica —es decir, a la base de profundas perturbaciones sociales.
Creo que podríamos dividir los problemas en varias categorías. Personalmente, trabajo con niños dotados desde el punto de vista intelectual, y si puedo aportarles un poco de mi experiencia, lo haré con mucho gusto. Para ello, quisiera que se hablara de los discapacitados de adaptación, de aprendizaje y de integración social, y de aquellos que tienen dones naturales —es decir, que son inteligentes— y que, sin embargo, no pueden emplear esa inteligencia para progresar.
Hay un problema que desearía exponer al Pr. Tomatis: es a propósito de los niños que manifiestan una resistencia a todas las técnicas, incluida la del Oído Electrónico. Son sobre todo niños de madres demasiado perfectas —lo que llamo «Holy Mothers». Los niños también suelen ser demasiado perfectos; jamás han cometido un error, parece, pero nos llegan a los nueve o diez años con retrasos escolares a veces considerables. Todo el mundo tiene defectos, pero no mamá ni el niño, porque son demasiado perfectos. Me pregunto si alguno de ustedes propondrá un comentario sobre este problema, que es una de mis principales preocupaciones.
Es una discapacidad cuya amplitud nadie advierte y que, sin embargo, paraliza la adaptación. Como siempre estoy muy interesada en el caso de los niños, me es muy difícil tratarlos sin tener el encuentro con su madre. ¿Qué piensa de ello, Doctor?
Pr. TOMATIS
Pienso, en efecto, que ocurre a menudo que un niño muy inteligente y al mismo tiempo muy individual encuentra grandes dificultades para avanzar. Si ve en su madre a una mujer perfecta, comete ahí un error; pues quien ve en su madre a una mujer importante a la que hay que rechazar, es lo mismo. Hay que mostrarle, si se le quiere ayudar, que su madre es, en un momento dado, el sujeto al que hay que hacer moverse; que tiene dos estructuras diferentes, la madre y el niño. La idea no es que tengamos que olvidar el sujeto de la madre que retiene al niño, que es la madre quien frena la elaboración de sus dos estructuras. En su inconsciente, la madre, gracias a su inteligencia, intelectualiza muy fuertemente sus apegos con la madre. Se trata, en general, de niños que se han puesto sobre una representación edípica de una potencia extrema.
Hay que explicar al niño que la madre que el niño tiene en sí no es aquella en el grupo familia, que es simplemente un transmisor de vida y no el poseedor de esa vida. Debe aprender a desapegarse de ese niño de posesión, de ese famoso instinto materno que la vuelve híper-madre y que impide al niño avanzar. Debe aprender a soltar amarras. Hay que intentar liberar al niño poniéndolo bajo parto sónico lo más posible, mañana y tarde eventualmente, aunque eso le resulte doloroso. Es siempre una dificultad salir, pues estos niños caen en el mundo del dolor. Hay, sin embargo, que obligar al niño a salir de esa cáscara securizadora y confortable que es el útero, donde permanece irresponsable y dependiente de la madre. Se le debe hacer oír, durante mucho tiempo, escuchar música filtrada con fines de descondicionamiento, u ofreciendo una información no semántica, sin relación con el lenguaje. Cabe a continuación hacer oír al niño cantos pregregorianos que lo recargan y le dan ganas de vivir la vida de los mayores, pesando que toma el aspecto de un futuro aún no deseado, pero que debe oír; hay un inconsciente intelectualizado muy potente que lo obligará a no traicionar a la madre.
En estos casos tan resistentes, tan fijados, es deseable aislar al niño de la madre y hacerle seguir una educación psicosensorial intensa bajo Oído Electrónico. Varias contracciones de sesiones serán poco a poco necesarias. ¡Qué importa! Se debe llegar a hacer al niño autónomo, a estructurar su personalidad. No hay que dudar, en este caso, en hacer muchísimas sesiones. Conozco al menos uno que va actualmente a una abadía y que se halla en una postura esquizoide muy fuerte. Es muy brillante en el plano intelectual y su aprendizaje permanece inacabado. Comienza solamente a despertarse, a franquear las barreras del inconsciente tras haber hecho 1090 sesiones de Oído Electrónico. Creo que debemos hacer gala de la más perseverante, y queremos ayudar a estos niños superdotados a salir adelante.
Es una cuestión de fe. El ser humano «adulto» es todavía un niño, pienso, cuyo deseo de vivir puede bastar en un magma orgánico hecho de 80 % de agua y de algunas sales minerales. Cada vez que queremos sufrir una energía de magma, el instante de revivir nosotros mismos. Nuestra estructura es siempre una estructura egótica a cada de la madre que hace al niño para ella, y cuando este es inteligente, se acomoda a ese diálogo madre-hijo permaneciendo encerrado. Hay entonces que aislarlo para que encuentre una naturaleza poderosa frente a sí y que tome conciencia de sí.
Dra. SIDLAUSKAS
Se ha advertido que estos niños, por ejemplo, son inteligentes pero han suprimido totalmente la comunicación verbal. Hablan muy poco y se expresan muy mal; en cambio, se entregan a menudo a la escultura y se comunican a través de medios que no exigen la fluencia verbal.
Pr. TOMATIS
Por supuesto, pues la verbalización, el lenguaje, corren el riesgo de alejarlo de la madre. Rehúsa hablar de ella, lo cual no quiere. Entrar en el lenguaje es ir hacia el otro, es aceptar la comunicación con el otro, mientras que la madre, con el padre como regla general. Desde el instante en que la fluencia verbal se instala, una trascendencia aparece. Estos niños son víctimas de su inteligencia, de su intelectualización a decir verdad. Para romper este tándem madre-hijo y ayudar a la evolución del ser, aconsejo poner igualmente a la madre bajo Oído Electrónico, en música filtrada.
Dra. SIDLAUSKAS
Pero hace falta que las madres acepten; no se puede poner bajo Oído Electrónico a personas que no acepten.
Pr. TOMATIS
A propósito de este problema particular, me he vuelto muy exigente. O la madre acepta que se le proponga, o retira a su hijo; o elige conservarlo para sí —y hará un cretino— o decide ayudarlo aceptando beneficiarse también ella de sesiones de Oído Electrónico destinadas a desangustiarla.
Dra. SIDLAUSKAS
Estoy de acuerdo con el Pr. Tomatis. A veces he roto las relaciones con ciertas familias en ese sentido planteándoles el problema de manera categórica: o aceptan, o no hemos hecho nada.
Sr. BALTZ (Lyon)
Creo, en efecto, que hay diferentes tipos de problemas. Están los que se han evocado esta mañana, que tocan a los inválidos cerebrales, y los niños intelectualmente dotados que presentan trastornos de la comunicación.
Existen otros niños que, sin tener problemas muy agudos, sufren fracasos escolares: me refiero a aquellos que se nos señalan como con retraso de evolución tónico-emocional, que no son débiles motores, que tampoco son inválidos motores-cerebrales, pero que presentan un retraso de evolución. Este desfase psicomotor puede ser ampliamente disminuido por una toma de conciencia mediante lo sensorimotor así como en el ámbito de las operaciones sintético-deductivas, y tenemos cantidades de niños así, que son susceptibles de beneficiarse de lo que podemos proporcionarles con la educación psicosensorial bajo Oído Electrónico asociada a un trabajo psicomotor. Tenemos niños que no saben ni escribir ni leer y hemos reanudado en el plano sensorimotor cierta cantidad de informaciones en el plano sensorimotor.
Dra. SIDLAUSKAS
Comprendo, Sr. Baltz, lo que quiere decir. He deseado abordar aquí los dos extremos: por una parte los casos de niños muy inteligentes y probablemente hipertónicos —como aquellos de los que hablaba y que son ciertamente psicógenos— con una angustia bastante secundaria y fundida de lo libre, con un espíritu importante, aspiraciones demasiado elevadas, sin suelo, sin realización, sin sufrimiento de sí; y por otra parte los casos de niños no totalmente dispersos, que no saben dónde están, quiénes son, que se hallan mal organizados.
Pr. TOMATIS
Interesaría preguntar al Dr. Spirig si ha intentado hacer psicomotricidad bajo Oído Electrónico. Yo mismo he intentado hacer reconstrucciones a niños malos del aparato. Constaté inmediatamente una mayor motivación de los niños para adaptarse a cambios y para instaurarse en motricidad. Si se logra con una gran variedad de juegos llegar a ello en menos de Oído Electrónico, comencé a hacer hablar al niño y le pedí escribir con la mano derecha.
Un psicoanalista, el Dr. Sarkissoff, me presentó recientemente a un niño grande zurdo que no podía escribir con la mano derecha pese a numerosas tentativas de reeducación psicomotora, gráfica, ortofónica, etc. El niño había intentado escribir con la mano derecha, no lo lograba. Habiéndolo retomado con mano izquierda, habiendo puesto la ayuda del Oído Electrónico, comencé a hacer hablar al niño y le pedí escribir con la mano derecha. La escribió entonces como si la hubiera escrito siempre con la mano derecha.
Pienso que ocurre lo mismo con la psicomotricidad de todo el cuerpo. Si ponen a un niño bajo Oído Electrónico y le hacen hacer ciertos movimientos pidiéndole hablar a su cuerpo, informarlo, dirigirlo, hacer mover las piernas, etc., verán progresos colosales. Parece que hay un diálogo que se instala entre el toque y el baño que, recordarán, proviene del mismo melanoma, del mismo segmento neurológico. Pero, en ciertas circunstancias, se crea una suerte de desacuerdo entre los dos elementos de la expresión. Ya el hecho de hablar crea el paso; el de escribir, introduciendo circuitos más largos, recopia un frenado aún mayor, ni el sonido que la psicomotricidad en lo descriptivo está decaída. Cuando ustedes quieren hacer marchar a un niño, lo ponen bajo Oído Electrónico con una cinta de marcha y de peso. Si lo hacen decirlo a su matón, otros en los miembros inferiores hablándoles, pidiéndoles moverse, y lo verán bien dudar de sus piernas y a menudo ponerse a marchar. La voluntad dispone así de funciones piramidales de manera cada vez más eficaz para someterse a la motricidad.
Dra. SIDLAUSKAS
¿En ese sentido, anima usted la enseñanza que introduce el Dr. Spirig con los débiles a través del Oído Electrónico?
Pr. TOMATIS
Ciertamente. Pienso que es una excelente solución para despertar las células corticales de estos jóvenes discapacitados, para aumentar su voluntad y mejorar su psicomotricidad. Eso se halla muy bien a nivel del lenguaje en el lugar de la motricidad faringo-bucal. Me acuerdo de haber tenido en nuestros servicios, hace dos años, en algo más de una decena de años, una logopeda veterana que quería aplicar sus conocimientos técnicos sin hacer intervenir el Oído Electrónico. En este caso se trataba de un niño que no podía pronunciar la «ch». El niño no parecía haberla oído y convenía hacerle aprender a pronunciarla correctamente. Se instaló al niño bajo Oído Electrónico explicándole el inconveniente que tenía de ser incapaz de comunicarse con su padre, de hablarle, etc. Ella no era suficientemente de nada que hacer en el ser humano para que el lenguaje se elaborara, había estado suficiente para ello, tenía su madre un bloqueo a nivel del paladar. Cabe muy bien hablar con una fístula a nivel del paladar. Quizá incluso muy muy bien hacer a estos niños bajo Oído Electrónico. El hecho sorprendente es que la logopeda, habiéndolo retomado unas semanas segundas, estos solos muy bien hechos hablar el paladar. Se le dijo que poniendo a este niño bajo Oído Electrónico, se le hizo pronunciar la «ch» como quise. La logopeda quedó muy sorprendida y convencida del aporte de la hora. Me cuesta mucho haberme visto obligado a separarme de ella, pues era indispensable para bastar a nuestras técnicas y aplicarlas convenientemente.
Hemos tenido recientemente el caso apasionante de un niño que había sido operado del velo del paladar porque no podía decir la «p». Ahora bien, su problema era «papá». Estaba perturbado por su madre, que lo había envuelto en un complejo del inconsciente hasta el punto de impedir al niño comunicarse con su padre. Poniéndolo bajo Oído Electrónico y aplicando una programación adaptada, hemos hecho pronunciar la «p». Hemos simplemente restablecido la relación con el padre y podía la técnica audio-vocal.
Ya les he hablado de otro sujeto al que se le hicieron amigdalectomías increíbles: se le había quitado el velo del paladar tras una operación de las amígdalas, y se le habría cortado el cordón nasal queriendo operarlo del tabique, en último lugar, se le había desollado las cuerdas vocales: he aquí las ganas de su cuerpo, dicho de otro modo, no había sido de escuchar una estructura correcta; existía en toda su estructura para poder asistir la fonación. Este hombre estaba muy muy mal discapacitado para hablar y aún más para cantar. Pidieron primero que no se pudiera intentar hacer cantar y repetir las palabras. El sujeto considerablemente. Yo dije entonces que bajo Oído Electrónico podía cantarlo todo, incluso en esa época, nadie para hacer funcionar el aparato. Al cabo de muy poco tiempo, los resultados fueron sorprendentes. El sujeto se puso a hablar de manera muy correcta. El efecto tuvo un perfecto de la situación funcional español, y de cantar, y luego, algún tiempo después, se convirtió en el doble de Lavocat. Dándole posturas auditivas de calidad, hemos provocado en él fenómenos fonatorios de los más inesperados: estas primeras performances del aparato de la boca y de la fonación; es verdaderamente sorprendente, se habla con lo que se tiene, el material de los elementos, basta con ponerse a hablar o a cantar. ¡El ser humano es verdaderamente extraordinario en sus procesos de adaptación!
Dr. SPIRIG
¿Piensa que hay que pasar la música filtrada antes o después de la toma de conciencia de la imagen del cuerpo?
Pr. TOMATIS
La pregunta es pertinente. No se trata de pasar la música antes de la imagen del cuerpo, pues la imagen del cuerpo es el hecho de sí. La música, gracias a los ritmos que impone, suscita la toma de conciencia de la imagen del cuerpo.
Dra. SIDLAUSKAS
Una señora me planteó hace un momento, antes de que comenzara la sesión, una pregunta a propósito de los pequeños psicóticos. No sé si, en su casa, han llegado ustedes al punto de hacerlo. Personalmente, he llegado al punto de hacerlo. Me ocupo sobre todo de los esquizofrénicos —a maravilla, pero no ocurre lo mismo con los autistas. Hemos hecho algunos experimentos con esquizofrénicos de otros países que no hemos pasado, pero les rediría hasta cierto punto, pero no lo bastante para recondicionarlos en el sentido normal.
Quisiera animar un poco la discusión a propósito del autismo. Vamos ciertamente a ponernos de acuerdo con el Pr. Tomatis para decir que es prenatal. Quisiera reavivar los comentarios y combatirlos. Si todo no es de aliento, si es cierto que ambas son psicosis, pero quisiera señalar que se trata de dos problemas diferentes: en el autismo, es la imagen de una hiperexcitación cortical, sin imagen corporal; en la esquizofrenia al contrario, es imagen corporal; en el esquizofrénico, en cambio, esta imagen es ya muy fuerte, así que si los niños esquizofrénicos son a veces incluso capaces de manifestarse. Por lo tanto, en algunos casos, cabe constatar una muy buena agudeza musical, mientras que los autistas detectan no tienen ningún oído musical derecho o escuchan en los agudos. Existen pues diferencias fisiológicas importantes, manifiestamente, resta saber a qué se debe esto. Esto siendo así, tenemos sus historias personales y querría tener su comentario al respecto, ambas son psicosis.
Pr. TOMATIS
Convendría conocer la opinión del analista, el Dr. Sarkissoff. Por mi parte, creo que la psiquiatría tipo esquizofrénico se trata de una manera con madre sin comunicación con ella, en un universo vacío de la madre, que no es el pagador de un retorno de esta operole al analista mismo del embarazo. Mientras que el autista es aquel a quien la madre le ha rehusado existir, al nacer tras haber tenido miedo del acercamiento del padre que, las más de las veces, rehúsa al niño. La madre no está bastante cercana al padre, lo que vuelve a este niño discapacitado. Ha rechazado al niño cuando no lo quería. Mientras que, para la esquizofrenia, se trata de un rechazo permanente, de todos los días, que se fabrica como una muñeca y que se arroja a un rincón, pero al que ello no le pide respuesta.
Tengo como ejemplos dos niños autistas —creo habérselos relatado ya— de nacimiento un poco turbado. Seguramente no ha habido padre o, al menos, padre que llevara el nombre, y ha habido falta aparente por parte de la madre. Esta, encarcelando entonces a su hijo en el nacimiento en un secreto, el niño no dice nada para respetar ese secreto. Es la madre la que tiene miedo de que el niño hable.
Dra. SIDLAUSKAS
Me he percatado de que, desde el punto de vista de lo que ustedes llaman «tipo mental» —yo digo «tipológico»— los esquizofrénicos son más bien generalmente «para simpaticotónicos» con una visceralidad fuerte, mientras que en los autistas se ven muchos niños cuyo rostro y expresión son más bien introvertidos; es toda una expresión constitucional fisiológica diferente. Ahora bien, si se considera a una madre que ha producido un niño autista, se nota que es una persona terriblemente sensible a todos los «inputs» sensoriales externos; por eso está angustiada. No cabe decir que rechace al niño, sino que está angustiada de traerlo al mundo.
Pr. TOMATIS
Es cierto que los autistas son emotivos, intuitivos-emotivos.
Dra. SIDLAUSKAS
Sí, mientras que los esquizofrénicos son personas a las que les gusta mucho el tocar, el placer.
Pr. TOMATIS
Pienso que hay un trabajo importante por hacer en esta dirección. Es ciertamente indispensable distinguir a los autistas de los esquizofrénicos; si no, se corre el riesgo de cometer graves errores.
Dra. SIDLAUSKAS
Muchos psicólogos no hacen la diferencia. En lo que a mí concierne, me he percatado de que, desde el punto de vista psicológico, es absolutamente necesario situar a unos y a otros en un entorno diferente.
Pr. TOMATIS
Hemos hecho un experimento que va en el mismo sentido que lo que la Dra. Sidlauskas nos ha dicho a propósito de los autistas. Excitamos la piel, la sensibilidad de estos niños colocando un altavoz en lugar del casco, inundándolos de sonidos, lo que les permite tener mayor conciencia del cuerpo.
Un Psicólogo Canadiense
También tenemos un caso así con nosotros. Se trataba de un niño psicótico al que pusimos bajo Oído Electrónico con ejercicios corporales en rítmica. En ese momento, constatamos que este niño se desarrollaba mucho mejor en cuanto aprendía a hacer estos ejercicios, sobre todo con un ritmo rápido, marchando y en armonía en su ritmo. Pienso que esto está en relación con la observación que ha hecho usted.
Dra. SIDLAUSKAS
Existe una bellísima película producida en California sobre los niños a los que cabe llamar psicóticos. Mediante la iniciación de movimientos, una artista bailarina ha establecido la comunicación del lenguaje que estos niños refractarios no podían antes. No sabían rechazar constantemente a una persona que trataba sus movimientos. Es una película notable que pone de relieve una técnica nueva y una nueva manera de abordar al niño.
He estado durante mucho tiempo en comunicación con las escuelas de Rudolph Steiner, que siempre han aplicado técnicas de reeducación con ayuda del sonido y de castañuelas. Seguíamos aplicaciones de estas técnicas en Inglaterra, donde existen varias escuelas para débiles mentales. Allí se aplican al menos los mismos principios: imbuir el cuerpo con sonidos y sincronizar con el color. Pienso que el Pr. Tomatis se interesará también en comparar ambos.
Sra. JOANNY (de Nancy)
Hemos utilizado con éxito un tipo de técnica que no es verdaderamente reeducación, sino una toma de conciencia corporal, con niños tendidos en el suelo en posiciones distendidas de relajación, intentando llevarlos a sentir su cuerpo, visualizarlo. Es una de las técnicas de relajación. Por supuesto, no hemos tenido toma de conciencia corporal y, tal vez, diría también, en el sentido de una caricia del cuerpo por el espíritu. Y he encontrado, en algunos niños bastante desestructurados, en algunos más bastante afectados, reacciones muy interesantes.
Pr. TOMATIS
Pienso que uno de los elementos más notables es que ha hecho usted tenderse a los niños y se ha colocado detrás de ellos. El hecho de ponerse detrás de ellos los obliga a autoinformarse antes de alcanzar al otro, o lo que han hecho; en estas condiciones, muchos esquemas se verbalizan e integran por vía cutánea. Cuando se habla a alguien colocándose detrás de él, se suscita una autoinformación que afecta a todo el cuerpo. Por el contrario, si pone usted a un niño en postura fetal en lugar de tendido y distendido, se percata de que no tiene imagen del cuerpo. No hay guardia. Intenten ponerlo a cuatro patas y hablar, verán que no esfuerzo más experimental. Podrán percatarse, pueden incluso responder a sí o no, pero cuando se trata de hacer preguntas fáciles, y luego cuando a cuatro patas, constatarán que es mucho más difícil.
Dra. SIDLAUSKAS
Los niños, en las escuelas de hoy, son a menudo sometidos a psicodrogas. Se les dan drogas para que permanezcan tranquilos. El Oído Electrónico nos ayuda a sensibilizar al individuo respecto de sí mismo. Nuestro enfoque sobre las técnicas tomatissianas del Oído Electrónico se funda en el concepto de la personalidad que se extiende sobre dos parámetros: el ego y el yo. El ego con todas las actitudes, los aprendizajes positivos, y el yo, es decir, el aprendizaje de lo que ocurre en mí, de lo que soy.
El continente americano tiene muchos niños competitivos, en cierto sentido, se niegan a vivir porque no son productores. Se desaniman, son depresivos pero permanecen inteligentes. Los depresivos de 11, 12, 13 años, que son incluso suicidas, obtienen en los tests psicométricos muy buenos rendimientos.
Dr. SARKISSOFF
Creo que el psicoanálisis puede añadir un eslabón muy importante a este problema: es el de la introyección, en el que el sujeto, para tener conciencia del exterior, debe tener conciencia de sí mismo, en el interior de su psiquismo, en el cual los «buenos objetos», las identificaciones de una naturaleza muy feliz en su acto de amor con su madre, con su familia y casi con todo el mundo. Pienso que estos aprendizajes positivos van todos, que pueden hacer hacer tales rendimientos, pueden incluso hacer un fondo depresivo que está ligado a la insuficiencia de toda introyección, de toda esa elaboración del mundo interior que permite al yo y a la conciencia de sí formarse.
Dra. SIDLAUSKAS
Quisiera añadir que esta introyección de los lazos de amor debería extenderse sobre el porvenir de violencia entre el próximo y el quinto mes de la vida, porque estos niños son también hipertónicos. Ahora bien, ¿tiene otro tipo de introyección el niño tenía que pudiera diferenciar lo materno? Es por estas razones, el Ritalin a todos. Una característica de toda esta constatación en clínica-terapia es que estos niños no tienen en realidad lo que llamamos el «super-yo». Son a menudo caracteriales, demasiado pronto en su vida. Están hechos de normas sociales, pero su afectividad está completamente inhibida. Según la conceptualización de Tomatis, parecen que les falta la «verticalidad»: su ego, su lenguaje avanzan un poco, así poco hecho organización. A lo existente todo, no poseen exteriorizado. No saben dónde están, quiénes son. Hacen todo con regla de este pensamiento: que no están en relación con la autoridad como tal. Son como pequeñas cosas que solo tienen que transgredir las normas para existir.
Estas introyecciones son, pues, de dos niveles y de dos géneros: una con un nivel de 3 años, en el franqueado por simpatía con el padre y la cultura, la otra al nivel de «collares de la elite». Y estas últimas son muy difíciles de seguir del tratamiento.
Dr. SARKISSOFF
Creo que el problema de esta introyección está ligado a la capacidad de vivir una pérdida, es decir, de vivir suficientemente la pérdida de la omnipotencia, la pérdida de sí en habrá ese salvaje, la pérdida de todas las idealizaciones, la idealización de sí, la madre atrás cuya pérdida es del horror que se tiene ella en esta de la que las idealizaciones. Si el hombre es la «posición depresiva» —es capaz de elaborar, en su mundo interior, un objeto con el que va a identificarse y construir un mundo interior integrado, que tendrá toda la vida para elaborarse, en una fuente de riqueza interior, que tendrá toda la vida para elaborarse.
Pr. TOMATIS
Deberíamos, en nuestra educación, en nuestra pedagogía, modificar nuestra estructura, modificar el marco de nuestro lenguaje, nuestra manera de ver. Esta pérdida de la que hablamos no siempre es frustrante y no tiene un colgante algo precioso. El despertar capaz de un más se añade para ayudar a los caracteres aspecto-pedagógico, limitando siempre sobre el hecho de que el sujeto puede algo de sus traseras. Cree necesario elaborar plantea que va a perder algo pero nunca piensa en si que va a ganar en revancha, es decir, eligiendo.
Tiene siempre por el riesgo a tomar para abordar una suerte de ascesis, pensando que la ascesis consiste en cortarse la cabeza o en mortificarse. No, al contrario, se trata de ir de lo negativo hacia un positivo tanto más importante.
Los educadores deberían fuertemente impregnarse de la idea de que siempre se gana algo. Cuando se dice «hay que cortar con esto, hay que cortar con aquello», se suprime, se corta con una vida o todo en realidad. Se les corta de elementos que deben inertes y gigantes, se simplifica, se va hacia otros horizontes. El papel del educador es saber decir: cada vez que se corta, que se renuncia, se gana algo. Es así como todas las frustraciones se soportan, en la medida en que pueden suscitar un enriquecimiento del mundo interior. Hay, pues, que mostrar que no hay frustración en el sentido castrante de la palabra.
Dr. SARKISSOFF
Normalmente, no la hay. Pero se llega al problema de los niños que no soportan la frustración. Y, en lo que concierne a la psicología de los niños autistas, no estoy seguro de que todo provenga de la madre. No habría sabido dado que además de eso hay un factor en el niño autista, un factor de intolerancia al cambio, de intolerancia a la frustración. ¿Es a nivel talámico del que hablaba usted hace un momento, porque se ha tratado durante mucho tiempo al niño, en el nacimiento, debe el único niño que llegaba al mundo llorando? Creo que es completamente sano, y el Dr. Leboyer, que hace partos sin dolor y sin traumatismos, o que es él en el fondo del traumatismo en el nacimiento. Pero el niño autista que no soporta nacer, no soporta de madre, que debe no darse cuenta del comportamiento de la madre, no soporta ese aspecto y nuestra necesidad por otros y que, hay que admitirlo, es a menudo vivido traumatizante por los métodos con los que se acoge al niño. Pero ese es otro problema.
Pr. TOMATIS
Aquí, es la madre la que no quiere soltar a su hijo, la que se encierra en el dolor… en el dolor de soltar a ese feto al que querría conservar para sí sola.
Dr. SARKISSOFF
Entonces pienso que si el niño ha venido al mundo y algo no marcha en su desarrollo, es decir, es lo que he dicho; es esa madre la que se ha angustiado en algún momento, que ha tenido su repercusión sobre el niño. Es un círculo infernal lo que la angustia, y lo que la situación de angustia, de incomodidad que debe encontrar una respuesta por parte del niño. Es otros factores también, pero como el psicoanálisis planta posteriormente hacia la madre puede ser también factor inicial de la situación de angustia debe ser encontrado a nivel del niño.
Pr. TOMATIS
Tuve la ocasión, hace poco, de asistir a un parto en casa de ese partero parisino del que les acabo de hablar. El niño nació sin asfixia, estaba pues totalmente calmado. En cambio, la madre estaba extraordinariamente angustiada; no cesaba de decirnos, tras el parto: «¿Está seguro de que no le ha pasado nada? Estoy seguro de que no lo tiene así, que está así». Sin poder pensar que todo iba mal para su hijo. Se toma entonces al niño que no llora, que está calmado, y se le pone sobre la madre. Hay un diálogo maravilloso entre el niño y la madre, que se calma en seguida y por completo. Pienso entonces que el niño tenía a aquella una madre y que era perfectamente capaz de huir de ella. Para esto, en otras condiciones, se habría podido tener a este niño angustiado de una madre angustiada ella misma capaz de huir de él. Para estos casos de autistas, el problema se plantea justamente de saber si no se ha puesto en marcha un círculo vicioso angustiando a la madre secundariamente, viniendo la primera acción ostotagina del niño.
Dra. SIDLAUSKAS
¿Hay alguna otra cosa a la que quisieran que responda acerca de la discusión?
Sr. LADAULE (Centre du Langage — París)
¿Cómo son aceptados sus métodos por los demás técnicos, por los demás psicólogos?
Dra. SIDLAUSKAS
Lo que me es único es el espíritu apostólico. No tengo demasiada prisa en propagar nuestros trabajos. Muy poca gente se nos ha acercado, son pocos los que saben lo que ocurre y lo que esperamos a esperar a que alguien se acerque para comunicárnoslo.
Recientemente, hemos recibido la muy hermosa visita de un psiquiatra de Nueva York que es, por lo demás, profesor en la Universidad en la Medical School. No parece que sea una persona muy abordable hasta el punto de que no plantea ninguno, en condiciones, todo va a decirlo a otros en vano. Es muy difícil convencer a aquellos que quieren certezas. Si no, es muy difícil. Dado tanto el muy, allí en Ottawa, hay otros Centros que siguen a muy pocos de la liaison, pero hemos hecho algo que va a ser recepcionado como por hacer públicamente. Hemos hecho una investigación que tenemos que hacer públicamente, y en un mes, sabemos plantear las publicaciones por acrecentar. Nos abstendremos para el bilingüismo, por ejemplo, hará que tengamos que hacer un informe públicamente, lo que nos va a hacer un poco de publicidad.
Una vez más, quiero decirles que, para mí, el Oído Electrónico no es solamente un medio de terapia, es un gran apoyo teórico en nuestra comprensión de la personalidad. Hemos visto a mucha gente hablar de personalidad, de estructura de la personalidad, pero pocos que hayan verdaderamente comprendido el funcionamiento y la integración de esta personalidad. Las ideas de Tomatis son, pues, fundamentales para una explicación de la estructuración de la personalidad.
He aprendido mucho de los contactos que he tenido con el Pr. Tomatis. Y ahora me alegro de los que tengo con sus colaboradores.
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Fuente: Actes du IIᵉ Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, pp. 104-117. Acta íntegra de la comisión «Infancia discapacitada» dirigida por la Doctora A. E. Sidlauskas (Universidad de Ottawa). Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis. El texto original, mecanografiado en la época sobre esténcil, presenta numerosos defectos de pulsación y pasajes en los que las réplicas son visiblemente reconstituidas a partir de una toma de notas rápida; hemos preservado esa textura, permaneciendo lo más cerca posible del texto fuente, antes que alisarla al precio de una reescritura que habría alterado la palabra viva de cada interviniente.