El aparato Tomatis y el psicoanálisis
El aparato Tomatis y el psicoanálisis — Dr. Sarkissoff, Centro de Ginebra (IIᵉ Congreso APP, París, 1972)
Comunicación del Dr. Sarkissoff (Centro de Ginebra) pronunciada el sábado 13 de mayo de 1972 durante el IIe Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología celebrado en París del 11 al 14 de mayo de 1972, y publicada en las Actas del Congreso, páginas 118 a 162. Sarkissoff propone allí una articulación teórica entre la cura psicoanalítica de inspiración kleiniana y la cura Tomatis, situando el campo de acción del aparato Tomatis desde el punto de vista del inconsciente. La comunicación, la más larga del Congreso (45 páginas), es seguida de una larga discusión presidida por el Pr. Tomatis (pp. 139-162) en la que intervienen en particular los Sres. Dubard, Bonhomme, la Srta. Gesta, los Sres. Diamand, Spirig, Mapples, Baltz, Deshayes y Dardères. La presente publicación reproduce verbatim los pasajes perfectamente legibles de la tirada esténcil, y resume narrativamente el resto bajo una forma claramente identificada como síntesis, sin pretensión de cita literal allí donde el escáner no permite garantizar la fidelidad palabra por palabra.
El aparato Tomatis y el psicoanálisis
Doctor Sarkissoff
Centro de Ginebra
IIe Congreso Internacional de Audio-Psico-Fonología, París, sábado 13 de mayo de 1972 — Actas del Congreso, pp. 118-162.
Apertura (p. 118, verbatim)
«El psicoanálisis es una dama respetable. En su nacimiento, a comienzos del siglo, se le había predicho un porvenir muy brillante. Ha decepcionado a algunos, que dicen que está en baja o incluso que ha cumplido su tiempo. Se dice también que ya no evoluciona y aun que ha dicho todo lo que tenía que decir. Ignoro si es cierto. Mas de lo que sí estoy seguro es de que ha llegado para ella el momento de mirar hacia atrás, de medir sus éxitos y, por vasto que sea su campo de acción, de reconocer sus límites. La más hermosa hija del mundo no puede dar sino lo que tiene.»
«El psicoanálisis ha hecho durante mucho tiempo bando aparte. Llega el momento en que deberá reintegrarse en el conjunto de las ciencias médicas, porque se comprenderá mejor que la salud está ligada al buen funcionamiento del cuerpo y que es imposible estar con buena salud cuando hay zonas o sistemas cerebrales fuera de función. Una maduración del ser que se realizara sobre un plano psicológico únicamente no es sino una visión del espíritu que se posa sobre las nubes. El hombre es un todo. Cuerpo y espíritu son uno.
El psicoanálisis ha enriquecido el conocimiento científico del hombre con una dimensión nueva: el inconsciente.
Les propongo considerar el campo de acción del aparato Tomatis situándonos desde el punto de vista del inconsciente tal como lo observa el psicoanálisis. Veremos que es posible dar a diversos fenómenos explicaciones diferentes, según se sitúe uno en ese punto de vista o en el del consciente.»
Sumario de la ponencia (p. 119-138, síntesis narrativa)
La síntesis que sigue presenta, en el orden de la tirada del congreso, las grandes articulaciones conceptuales que cabe reconstituir a la lectura de las cuarenta y cinco páginas de la comunicación. No sustituye al texto original; restituye su trama sin pretender la cita literal.
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El autismo y la cura Tomatis (p. 119-120) — Sarkissoff introduce el tema observando que el psicoanálisis, como ciertas terapéuticas antiguas, debe crear una «enfermedad» (la neurosis de transferencia) para sanar al enfermo; plantea la cuestión de una vía adyuvante que evitaría ese rodeo. La cura Tomatis halla sus indicaciones allí donde la maduración del ser puede efectuarse sin que el análisis de los fantasmas sea indispensable. Pero, siendo el hombre un todo, no se puede utilizar el aparato mecánicamente, so pena de descalabros; recíprocamente, el psicoanálisis solo puede encerrarse en límites estrechos. Ambos métodos pueden completarse. El autismo ocupa una situación privilegiada: son los primeros enfermos que se han beneficiado de la cura Tomatis y su curación se cuenta entre las más profundas.
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Descubrimientos Tomatis: sordera psicógena, lateralización (p. 120-121) — Los descubrimientos del Pr. Tomatis han mostrado la posibilidad de una sordera de origen psicógeno y el papel de la lateralización auditiva en la regulación audio-vocal.
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El «buen objeto» y la escuela Klein (p. 121-122) — Sarkissoff articula la posición esquizoparanoide de Melanie Klein, el «buen objeto» materno interiorizado, y la comunicación frustrada que retiene al sujeto más acá de la posición depresiva.
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Causas psicógenas vs traumatismos — pulsiones de Freud (p. 122-124) — Hipótesis de las pulsiones de muerte y de vida; articulación entre frustración, rechazo a la comunicación y refugio prenatal.
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Comprender el autismo — Klein y Bion (p. 124-125) — Los progresos clínicos no son rectilíneos. Referencia a Melanie Klein y W. R. Bion, y a la noción de «spreading» de los autores anglosajones.
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Jerarquización como factor orgánico — Penfield (p. 125-126) — La jerarquización de las funciones cerebrales se postula como factor orgánico de la conciencia subjetiva. Referencia a Penfield.
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«Receptores», autismo/epilepsia, zonas cerebrales (p. 126-127) — Hipótesis sobre las zonas cerebrales que sustentan la función de recepción. Notas a pie de página sobre Bion y sobre las obras de A. Tomatis (en particular Éducation et Dyslexie).
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El autista sin aparato específicamente humano (p. 127-128) — El autista funcionaría sin ese «aparato específicamente humano»; introducción de la noción de «micro-duelo».
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Buen objeto interiorizado, fantasma central, sordera psíquica (p. 128-129) — El fantasma central organiza la inversión; la sordera psíquica es el envés de una irritabilidad defensiva.
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Frustración y buen objeto interno (p. 129-130) — La frustración impide la introyección del buen objeto; articulación somática-psíquica.
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Comunicación madre-hijo normal e introyección (p. 130-131) — Notas sobre el sentimiento religioso y sobre Bion.
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Lateralización, hemisferios, posición depresiva (p. 131-132) — Hipótesis clínicas sobre el vínculo entre lateralización auditiva y acceso a la posición depresiva kleiniana.
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Hipótesis neurológicas — zona de Wernicke (p. 132-133) — Teoría de la lateralización hemisférica; hipótesis sobre la zona de Wernicke.
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Delirio y complementariedad psicoanálisis / cura Tomatis (p. 133-134) — El psicoanálisis liberaría lo psicoafectivo, mientras que la cura Tomatis liberaría las estructuras. Referencia a Suzanne Isaacs.
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Criterios de elección de la cura Tomatis vs psicoanálisis (p. 134-135) — La cura Tomatis responde a un factor orgánico; el psicoanálisis a los fantasmas. Caso del hijo único con hermanos y hermanas hipotéticamente muertos (referencia a Klein, Envidia y Gratitud). Evocación de la «reacción terapéutica negativa».
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Aplicaciones clínicas — casos límite y autismo (p. 135-137) — Las aplicaciones del aparato Tomatis no se limitan a los casos graves de autismo. En los casos en que los psicoanalistas dudan en hacerse cargo solos, el tratamiento con el aparato Tomatis, alentando un tratamiento de psicoanálisis o de psicoterapia, constituye con frecuencia una suerte de mordiente o de acelerador muy precioso. Sarkissoff reporta casos de autistas graves tratados con el aparato Tomatis con análisis simultáneo.
Identidad fundamental de las dos curas (p. 138, verbatim)
«A un nivel muy profundo (que no es el más profundo, sino que se halla justo por encima de la profundidad extrema), nuestro ser está en un estado en el que el tiempo ya no es lo que es en la superficie (Heráclito designaba ese plano superficial cuando decía que uno no se baña sino una vez en el agua de un río). En esa profundidad, el tiempo no corre, o si corre, corre en un perpetuo presente. El psicoanálisis, que desciende a los “infiernos”, alcanza ese plano del ser (que es el inconsciente). Permite liberar lo que está fijado (las fijaciones) y que causa, a nivel del consciente superficial, los trastornos, las lagunas, las carencias, las faltas, las insuficiencias, las pérdidas de energía que traducen esa perturbación inconsciente. Al descender a los “infiernos”, la cura psicoanalítica pone de nuevo en marcha lo que estaba bloqueado. El despliegue del ser se libera de sus trabas y dispone de nuevo de la energía inconsciente que estaba trabada. Ahora bien, la cura Tomatis hace exactamente lo mismo. Se comprende claramente si se logra situarse en el plano más profundo del ser. A ese nivel la identidad de las dos curas es absoluta. Ambas, aunque a diversos grados, se acompañan de numerosos efectos cuya identidad fundamental es evidente: ambas dinamizan, eufonizan, producen regresiones y traen una maduración del ser a través de resistencias.»
«Para un psicoanalista, añadir la cura Tomatis a su práctica no es salir del psicoanálisis, no es traicionarlo, es permanecer en su centro, y comprender su esplendor noumenal inconsciente bajo una nueva luz. Lo imprevisto de este descubrimiento nos sorprende y nos encanta.»
«El inconsciente está fuera del tiempo. Los conflictos no resueltos permanecen allí a la espera de la liberación. El psicoanálisis o la cura Tomatis vienen a responder a una necesidad inconsciente y a una espera que existen en todos los pacientes. Es esa espera la que explica la perseverancia de los pacientes en seguir su tratamiento cuando lo han comenzado y se conduce según las reglas del arte.»
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Discusión presidida por el Pr. Tomatis (p. 139-161)
Apertura del debate (p. 139, verbatim)
«Pienso que estamos ahora, gracias al Dr. Sarkissoff, en posesión de un material muy precioso a partir del cual podremos entablar una amplia discusión. Agradezco muy particularmente a mi colega de Ginebra haber querido abordar los mecanismos neurofisiológicos con una terminología que no es esencialmente psicoanalítica y que nos ha permitido, por ello, seguirle con soltura.
Numerosas conversaciones han tenido ya lugar entre nosotros dos para evocar esos famosos clivajes, esa famosa pulsión de muerte que jalonan el universo psicoanalítico. Algunos términos han sido ya modificados entre él y yo a fin de que podamos hablar el mismo lenguaje. Debo decir que el Dr. Sarkissoff me ha prestado un gran servicio al abordar, con tal talento, el lado psicoanalítico de la disciplina que llamamos Audio-Psico-Fonología y sobre la que nos inclinamos desde hace más de veinte años.
Mucha gente piensa que soy antianalista. No soy más antianalista que antipsiquiatra (puesto que está de moda). Creo incluso que lo que hago corresponde a un psicoanálisis sensorial sobre el que me permitiré insistir más tarde. Por el momento pienso que es bueno que cada cual plantee preguntas a fin de animar el debate.» (Pr. Tomatis)
Definición del inconsciente — Sr. Bonhomme (Bélgica), p. 139-141
El Sr. Bonhomme pide al Dr. Sarkissoff una definición del inconsciente. Sarkissoff responde distinguiendo las funciones psíquicas humanas específicas (lenguaje, distinción sueño/realidad, distinción uno mismo/otro) del funcionamiento cerebral más arcaico que el hombre comparte con el animal. La cura Tomatis pone en funcionamiento, dice, ese «algo muy específicamente humano» que da a una parte del yo consciente la fuerza de no ser delirante y de distinguir los sueños de lo real; todos estos elementos deben tener un funcionamiento privilegiado respecto de las zonas menos desarrolladas del cerebro compartidas con los animales, entre ellas el paleocerebelo.
El Sr. Dubard lleva entonces la cuestión un grado más allá (p. 141, verbatim): «Yendo más lejos, ¿qué le permite decir que actualmente no está usted soñando?». Sarkissoff responde: «No pienso que se pueda responder de manera valedera a su pregunta. Estimo que todos estamos creyendo. Pienso que tenemos una diferencia fundamental en nuestro proceso psíquico respecto del autista, y que esa diferencia debe corresponder a algo en el funcionamiento cerebral, que hace que, en efecto, tengamos conciencia de no soñar, conciencia que probablemente el autista no tiene. Le falta algo; no puede distinguir; los perros probablemente tampoco, y pienso que los autistas tienen mucho parentesco con los animales. Debo decir que me siento un poco incómodo al abordar estos ámbitos, pues no soy neurólogo y no he estudiado lo bastante profundamente estas hipótesis con colegas neurólogos como para poder hablar de ellas más extensamente.»
OE y psicoanálisis simultáneos — Srta. Gesta (Villeneuve), p. 142
La Srta. Gesta pregunta si la educación bajo Oído Electrónico ha sido conducida en paralelo con la cura psicoanalítica. Sarkissoff indica que ha utilizado conjuntamente ambos métodos y que ha recurrido también al OE cuando el análisis estaba en impasse, pero que aún no tiene experiencia suficiente para hablar de ello extensamente.
Sobre el «buen objeto» y el «mal objeto» — Sr. Diamand (Chartres), p. 143-144
El Sr. Diamand sugiere que ciertas locuciones del lenguaje corriente («voire des paroles», «prêter l’oreille») aclaran el doble registro psicoanálisis / Oído Electrónico: el «buen objeto» y el «mal objeto» encuentran su eco en la materia misma del lenguaje.
Una asistente pregunta, en prolongación, si el restablecimiento del esquema corporal autoriza a contar con la inversión del consciente. El Pr. Tomatis responde (p. 144) que el problema es análogo al de un niño primero en gimnasia y último en clase: cabe perfeccionar «al animal subyacente», hacer de él un atleta en todas las direcciones, y hallarse ante un inconsciente. La pulsión de vida es la pulsión del consciente; cuando se inviste a un sujeto de un fuerte deseo de vivir, se apodera inmediatamente de su cuerpo para darle un uso determinado. Tomatis advierte contra las técnicas de ascesis corporal aisladas: ha conocido sujetos extremadamente eficientes en ese plano que seguían siendo «autómatas» incapaces de alcanzar una dimensión de trascendencia.
Medicamentos y análisis — Sr. Bonhomme, p. 144-146
El Sr. Bonhomme interroga sobre el uso de los medicamentos en paralelo al análisis. El Dr. Sarkissoff evoca el caso de un esquizofrénico actualmente bajo tratamiento homeopático prescrito por un colega y la utilidad de ciertos medicamentos para mantener y coordinar los elementos psíquicos en curso de cura.
El Pr. Tomatis evoca entonces la enseñanza de Avicena (p. 146, verbatim): «“primero la palabra, después la hierba, y por último el cuchillo”. Creo que seguimos en el mismo punto. Para curar, para ayudar, hay que utilizar primero la palabra (es decir, el lenguaje, el verbo, el sonido a través de la psicoterapia, la fonoterapia), después la hierba (es decir, el medicamento, que está hecho, las más de las veces, a base de plantas) y por último el cuchillo (es decir, la cirugía cuando los otros dos medios han fracasado o han sido superados).»
El Sr. Bonhomme supone entonces que se pueda reemplazar un cerebro por otro. Tomatis responde con humor (p. 146, verbatim): «¡Vendrá a verme cuando se pueda hacer!». Luego, en serio: «En absoluto. Está usted atribuyendo al cerebro más poder del que tiene. Creo que es todo el ser lo que habría que cambiar. El cerebro es un dispatching central de todo el sistema nervioso y, cuando habla usted de cerebro como lo hace, suprime todo lo que es también del cerebro, del sistema nervioso, la piel por ejemplo, y suprime así 3 kg 700 de mercancía. Es todo el ectodermo lo que habría que cambiar. La medicina no es tan fácil y el ser humano es mucho más complejo de lo que se piensa. Lo que dice es cierto para la organicidad, para cambiar un corazón o un riñón, pero para cambiar un cerebro, creo que valdría más cambiar al individuo entero; me parecería más fácil.»
Voz materna de sustitución — Una asistente, p. 146-148
Una asistente pregunta (p. 146, verbatim): «Cuando los padres están muertos, ¿qué utilizan ustedes para suplir la voz materna en la cura Tomatis?». Sarkissoff responde: «Ocurre que son viejas abuelas las que han venido y que gentilmente han permitido obtener una voz materna.»
El Pr. Tomatis desarrolla entonces el envite terapéutico: la voz materna filtrada a 8.000 Hz «permite armonizar la relación madre-hijo, que está siempre perturbada en los niños que nos traen. Conviene inundarlos de V.M. por todos los medios: a través de un casco, altavoces, vibradores sobre la piel, etc.». Tomatis contempla mezclar en una misma cinta la V.M. filtrada y música no filtrada. Reporta a continuación (p. 147-148) un caso clínico en el que la reeducación, tras varios escalones de resistencia, solo avanzaba significativamente al volver a pasar la música filtrada —información sonora no semántica— mientras que todo retorno al lenguaje desencadenaba resistencias; habrá hecho falta mucho tiempo para que la voz de la paciente pasara a la derecha.
¿Voz Materna o Música Filtrada primero? — Dr. Spirig, p. 148
Dr. Spirig (verbatim): «¿Es preferible hacer pasar, al comienzo del tratamiento, la V.M. o la Música Filtrada?». Pr. Tomatis: «La voz materna filtrada a 8.000 Hz brinda ventajas enormes. Permite armonizar la relación madre-hijo, que está siempre perturbada en los niños que nos traen.» Tomatis añade que cabe contemplar utilizar la V.M. filtrada mezclada con música no filtrada en la misma cinta, y que experimentos semejantes pueden aplicarse a los adolescentes o jóvenes adultos («A.S.»).
Sobre la noción de muerte y el cambio — Pr. Tomatis, p. 149-151
Para Tomatis, lo que asusta en la «pulsión de muerte» depende sobre todo de una palabra. La muerte, en su lectura, es ante todo un «cambio», el paso a lo que es diferente. Invita a distinguir, en el lenguaje del niño, escalones evolutivos obligatorios: del balbuceo vegetativo («papá, pipí, popó, caca») al lenguaje paterno, luego al lenguaje de los adultos. En cada etapa, hay un retorno posible hacia atrás, estancamientos que franquear y riesgos de encerramiento. La liberación exige el cambio de estructura; la angustia frente a ese cambio es precisamente lo que llamamos el miedo a la muerte.
Más allá de la existencia — Sr. Mapples (Ottawa), p. 152
Sr. Mapples (verbatim): «Así, mirando al futuro, cabe decir, en definitiva, que no se muere jamás.». Tomatis: «Sí, la vida es un continuo que prosigue más allá de la duración humana. Pero si consideramos el futuro como la prosecución de la existencia, nuestra memoria corre el riesgo de molestarnos para pasar de un fastidio a otro. Es la razón por la que la existencia nos angustia. En cambio, si se pasa de la existencia a la vida real, muchas cosas se hallan modificadas. Hay que saber para ello superar los fastidios, las preocupaciones, no ser agredido por lo que ocurre en torno a uno. Hay que poder objetivar los acontecimientos y no hallarse constantemente concernido en un vasto programa que se desarrolla siguiendo el destino cósmico. Y es así como la vida va mucho más allá de la existencia, mucho más allá de la muerte.
En el camino, en el curso de la evolución del ser, la conciencia da lugar al inconsciente, dominándolo, mandándolo más. Les recordaré esta imagen hindú que dice que somos vasijas siempre muy agitadas en las que la opacidad es tal que ya no se ve nada de lo que pasa al lado (es un poco el caso del autista), pero en realidad no queremos ver, porque nos molesta ir más allá de nuestro pequeño universo egocéntrico.»
Lateralización y hemisferios — Sr. Baltz (de Lyon), p. 152-156
Sr. Baltz (verbatim): «Se ha evocado hace un momento el problema de la lateralización y parecería que todo eso está condicionado por el problema del lenguaje. ¿En qué medida los conocimientos actuales nos permiten decir que se sitúa en el hemisferio izquierdo? Llevo la pregunta un poco más lejos, pues conozco ya un poco la respuesta del Doctor, pero haría falta para ello que el centro del lenguaje sea uniforme. Ahora bien, puede haber dualidad, en un momento dado, en esa organización del lenguaje. ¿Qué hace que se pueda tomar partido sistemáticamente por el centro del lenguaje a la izquierda?»
Tomatis desarrolla entonces extensamente (p. 153-156) su teoría de la doble lateralidad, cerebral y auditiva. Hablar de derecha y de izquierda no basta: se trata también de la organización anteroposterior del sujeto, de la proyección dinámica de la conciencia, y del papel director del oído derecho en la regulación audio-vocal. El lenguaje es visceral y reposaría sobre ramas subyacentes del nervio vago. La lateralidad auditiva, lejos de ser un simple subproducto de la lateralidad cerebral, sería, en la lectura de Tomatis, su proyección exterior y su mecanismo director. Una pregunta complementaria del Sr. Baltz (p. 156) sobre la reeducación paralela del oído y del ojo lleva a Tomatis a precisar que «el cerebro izquierdo es también diestro en profundidad».
Lateralidad y lobectomía — Dr. Deshayes (Orleans), p. 154-155
El Dr. Deshayes señala que, en patología neurológica, cuando las zonas del cerebro izquierdo están afectadas, se observan afasias generalmente irreducibles, mientras que las zonas derechas homólogas a menudo dan lugar a recuperaciones más completas. Tomatis responde con un caso clínico rico: un niño de 12 años derivado por Penfield, operado de una lobectomía izquierda en Canadá, traído a París en un estado de inestabilidad motora y de agresividad importante, en quien la reeducación bajo Oído Electrónico ha permitido bascular progresivamente la lateralidad hasta reconstituir una vida activa y normal.
Vida espiritual, jerarquización, períodos de cambio — Pr. Tomatis, p. 157
El Pr. Tomatis articula la función mayor del oído con la explotación de la conciencia subyacente. Para franquear los umbrales evolutivos y cambiar de estructura, la angustia que acompaña todo período de cambio puede ser restituida y domeñada bajo Oído Electrónico. La jerarquización de las funciones cerebrales —noción tomada de Sarkissoff en su exposición— ilumina la toma de conciencia progresiva del todo por los grados de inteligencia más elevados.
Otoesclerosis y vértigo de Ménière — Sr. Dardères, p. 158-160
Sobre la otoesclerosis, el Pr. Tomatis indica que, si se interviene antes de la osificación, en el momento de un proceso tónico-vital importante como el embarazo, cabe obtener una regulación profunda de la gestación y una modificación del metabolismo cálcico. Sobre el vértigo de Ménière, Tomatis presenta la hipótesis de un síndrome triple —sordera, vértigos y zumbidos— en el que el solapamiento neurofisiológico es tal que el sujeto descompensa por la resistencia que opone a la alteración laberíntica. La reeducación audio-vocal, al restituir un marco auditivo tolerable, puede permitir al sujeto reinvertir su entorno sin el rechazo inicial de los vértigos.
De la Esfinge a Edipo y Teseo — Pr. Tomatis, p. 160-162
El Sr. Dardères había planteado dos preguntas por escrito, una de ellas sobre las eventuales relaciones de la audición con el complejo edípico. El Pr. Tomatis introduce entonces una exégesis mitológica de largo alcance. Distingue varios escalones del lenguaje que el niño debe franquear al crecer: el balbuceo vegetativo (Edipo-Esfinge, «el de los pies atados»), el lenguaje parental, el lenguaje de los mayores («Creonte»). La liberación exige matar el primer lenguaje, es decir, abandonar la «nota paleocelta» de la regresión infantil para acceder al lenguaje simbólico. Este cambio es precisamente la «muerte» de la que se ha hablado hace un momento. Tomatis hila entonces las figuras de Edipo en Colono, Creonte, Antígona y Teseo para articular la conciencia individual y la conciencia colectiva. Teseo, a través de las pruebas del Minotauro, libera la pulsión hacia la conciencia pura; reencuentra, en Egeo y el Minotauro, los mismos procesos que en Edipo.
Conclusión (p. 162, verbatim)
«Se encuentran, pues, en Teseo, los mismos procesos, los mismos pasos, las mismas pruebas que en Edipo, y el encuentro se efectuará al mismo nivel de integración, de comprensión.
Así, este periplo simboliza el recorrido del lenguaje que llevará al hombre hacia la conciencia pura; es el recorrido de la existencia, que en suma no es sino un largo parto. Salido del útero, el hombre se adentra, tras la senda vaginal, en la de la familia, luego en la del medio escolar, después en la del entorno social, para alcanzar por fin el verdadero nacimiento que es la muerte.»
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Fuente: Sarkissoff J., «L’appareil Tomatis et la psychanalyse» (seguido de la discusión presidida por el Pr. A. Tomatis), en Actes du IIe Congrès International d’Audio-Psycho-Phonologie, París, 11-14 de mayo de 1972, pp. 118-162. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Alfred Tomatis. Nota metodológica: la presente publicación reproduce verbatim entre comillas los pasajes perfectamente legibles de la tirada esténcil (apertura p. 118-119; identidad fundamental de las dos curas p. 138; apertura del debate p. 139; intercambios clave puntuales con los Sres. Dubard, Bonhomme, Spirig, Mapples, Baltz y otros; conclusión mitológica p. 162). Los pasajes cuya lectura de la tirada no permite garantizar una fidelidad palabra por palabra se restituyen en forma de síntesis narrativa explícita, en cursiva, sin pretensión de cita literal.