Sonido y Simbólica del Dibujo
Sonido y Simbólica del Dibujo — Seminario de la Red TOMATIS, Isla de Bendor, marzo de 1984
Ponencia de Alfred A. Tomatis pronunciada en el Seminario de la Red TOMATIS celebrado los días 2 y 3 de marzo de 1984 en la Isla de Bendor (Var, Francia), por invitación del Centre du Langage de Marseille. El tema del encuentro era la Simbólica a través de los dibujos realizados en el recorrido del Método Tomatis y la Creatividad en su realización pictórica. Este documento de cincuenta y seis páginas —de las cuales dieciséis láminas de esquemas— presenta primero los aspectos neurofisiológicos y simbólicos del dibujo (integradores vestibular, visual y coclear; definición platónica del objeto por forma/color/volumen/nombre; dialéctica objeto-cuerpo a través del fascículo piramidal), y luego detalla los temas arquetípicos de los dibujos recogidos en las cinco grandes etapas de la cura bajo Oído Electrónico: Retorno Sónico Musical (7 temas), Memorización intrauterina (10 temas), Parto sónico (7 temas), Prelenguaje (5 temas), Lenguaje (5 temas). El texto conserva la espontaneidad del discurso oral tal como fue registrado por los usuarios del Método presentes en el seminario.
*SONIDO Y SIMBÓLICA DEL DIBUJO
Seminario de la Red TOMATIS
Isla de Bendor, 2 y 3 de marzo de 1984
organizado por el Centre du Langage de Marseille
Exposición del Doctor A.A. TOMATIS*
El Método Tomatis
Hombre de Ciencias, ante todo apasionado por la Investigación que lleva al Ser a evolucionar, a revelarse, el Doctor A.A. Tomatis es un médico O.R.L. que, tras haber ejercido como cirujano, se ha interesado cada vez más, avanzando en su proceso de Escucha de los demás, por la dimensión psicológica del paciente que se confía a él. Desde hace más de cuarenta años, Tomatis se ha puesto al servicio de la Investigación y ha establecido así las bases de una ciencia nueva: la AUDIO-PSICO-FONOLOGÍA de la que es el Padre.
La Audio-Psico-Fonología halla sus raíces en los orígenes mismos del universo intrauterino: es ya allí donde se realiza el primer sentido de la comunicación madre-hijo, donde se hallan las primeras resonancias psicológicas. Es allí donde comienza la evolución de lo que será el florecimiento del hombre que él lleva en sí. En ese medio sonoro que es el líquido amniótico en el que «el hombre-infans» evoluciona, construye y analiza ya las vibraciones emocionales que le llegan y de las cuales se impregna. Desde entonces, se elaboran las raíces de la Escucha y el deseo de comunicar. Para ese ser en devenir se ponen en marcha:
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la comunicación por la escucha y el lenguaje a través de una imagen corporal perfectamente integrada,
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el equilibrio y la armonía que se unen tan fielmente a la creatividad, a la estética, y se vuelven así los elementos esenciales de la relación.
La Audio-Psico-Fonología, ciencia de la comunicación, ha permitido a Tomatis profundizar el recorrido de su pensamiento y avanzar en sus investigaciones sobre el oído y sus imbricaciones con el sistema nervioso a través del cuerpo-instrumento. Así, ha podido crear y realizar aparatos, entre ellos el Oído Electrónico, que permite educar o reeducar la audición en su dinámica de Escucha, con un método riguroso de aplicación.
El recorrido de la Pedagogía de la Escucha — Método Tomatis
El programa Tomatis, en sus diferentes fases, va a permitir al sujeto renovar el deseo de Escuchar en una actitud activa que favorecerá una mejor utilización de sus potencialidades a la vez de creación, de comunicación, de integración…
Este proceso se realiza por medio del Oído Electrónico con Efecto Tomatis siguiendo una programación sónica que comienza desde los primeros condicionamientos de la vida, es decir, in utero.
Una primera fase consiste en llevar al sujeto a escuchar sonidos progresivamente filtrados para alcanzar las frecuencias agudas. Esta primera parte corresponde al Retorno sónico. Esta etapa preparatoria permite reencontrar así un mundo protegido en relación con la madre. La Memorización intrauterina lleva al sujeto a ese pasado a la vez lejano y próximo y le hace revivir esta primera relación al nivel del diálogo de un «ya vivido».
Tras esta etapa de gran importancia, el sujeto deberá abandonar poco a poco la escucha líquida para pasar a una escucha aérea a través de la fase del Parto sónico, que le va a ayudar a renacer sobre un modo más armonioso. La etapa siguiente es la del Prelenguaje, primicia de una dinámica de verticalidad que favorece el acceso a la última fase: el Lenguaje, apertura a la Escucha y a la Comunicación.
Salido de sus emociones negativas, el sujeto podrá utilizar todo su potencial para alcanzar un mejor equilibrio personal y beneficiarse de los procesos de dinamización y de creatividad suscitados por una buena Postura de Escucha, ya que esta permite realizar una recarga cortical óptima. Se abre entonces para él la posibilidad de proyectar su sensibilidad, su creatividad, su nivel emocional mediante la forma, el color, el trazo, el signo… figurativo o no, en acuerdo, aunque solo sea en el instante de esta expresión.
Gracias a los métodos de educación y de reeducación que ha puesto a punto a partir de sus trabajos, Tomatis abre un horizonte nuevo en los ámbitos de la pedagogía, la psicología, la medicina, la lingüística, así como en los de la música, el canto, la expresión artística…
El Seminario de la Red TOMATIS tuvo lugar los días 2 y 3 de marzo de 1984 en la Isla de Bendor y reunía a los usuarios del Método Tomatis.
El tema de este encuentro organizado por el Centre du Langage de Marseille era:
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La Simbólica a través de los dibujos realizados en el recorrido del Método Tomatis
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La Creatividad en su realización pictórica.
Para ilustrar este tema, el Doctor A.A. TOMATIS hizo una ponencia muy enriquecedora y muy apreciada por todos, que nos permite iluminar de manera evidente lo que encontramos cotidianamente en nuestra práctica del Método Tomatis. He aquí su contenido. Hemos tenido a bien conservar el contexto oral de las palabras del Doctor TOMATIS a fin de restituir para muchos el marco informal y el ambiente en el que se desarrolló este Seminario.
I. — Aspectos neurofisiológicos y simbólicos del dibujo
Vamos hoy a centrar nuestro estudio en los dibujos. Creo que debemos alegrarnos de la elección del tema de este seminario, pues, de hecho, nunca hacemos dibujar lo suficiente a nuestros pacientes. Por más que insistamos en esta necesidad desde hace unos veinte años, olvidamos fácilmente la importancia de este proceso y tenemos tendencia a dejarnos llevar por el paciente que repugna a dibujar, que no le gusta proyectarse, entregarse. De modo que siempre estamos obligados a empujarle a hacerlo. A menudo prefiere escribir; pero si escribir trae una mejora, es una mejora repetitiva: el sujeto entra en una historia de «ronroneo» analítico, sobre todo si ya ha tenido una experiencia analítica, nos engluye en todo su discurso. Mientras que el dibujo nos permite verlo proyectarse y hacer así un avance sistemático: raramente se dibuja dos veces lo mismo. Cabe encontrar los mismos temas, pero siempre están más elaborados, de modo que me ocurre pensar en una comparación:
un escrito: es como una fístula que se vacía
un dibujo: es un absceso que se ha vaciado y que no se renovará.
Al retomar centenares de dibujos, he intentado hacer un resumen de los diferentes temas y de buscar definir lo que podía significar la simbólica de un dibujo en el marco de nuestra especialidad.
Primero, ¿qué es un símbolo? ¿Qué es un símbolo en el plano neurofisiológico? ¿Cómo explicarlo? ¿Qué indica? ¿Qué significa?
Es difícil de definir. Les recuerdo que ya se ha hecho un estudio de los dibujos de adultos y una estadística sobre la frecuencia del número de dibujos por etapa y del número de temas por fase. Hemos obtenido las cifras siguientes:
| ETAPA | RSM | MF/VM | ASM | PRLG | LG |
|---|---|---|---|---|---|
| % dibujos | 18 | 40 | 20 | 12 | 10 |
| N.º temas | 7 | 10 | 7 | 5 | 7 |
RSM = Fase preparatoria a los sonidos filtrados • MF/VM = Fase intrauterina, en música o en voz materna filtrada • ASM = Parto sónico • PRLG = Prelenguaje • LG = Lenguaje
En fase lingüística, el dibujo «se seca»: cuando el sujeto habla, ya no necesita dibujar. Cuando puede ponerse a verbalizar, es que todo va bien.
Cuando examinamos estos dibujos en su conjunto, vemos que nos hallamos en presencia de una temática que juega para cada etapa. Existen suertes de temas que siempre van a ser los mismos y que serán reproducidos en todo el mundo. Dicho de otro modo, en función de este conjunto, sabemos aproximadamente en qué período de la cura bajo Oído Electrónico nos hallamos. Mejor aún, el sujeto, al dibujar, nos indica si debemos pasar a la etapa siguiente. De ahí el interés del dibujo, ya que es él, de hecho, el que conduce la pedagogía auditiva.
¿Cómo hemos llegado a ver que conducía esta educación audio-vocal? Pues bien, antaño, cuando la gente comenzaba sus sesiones, les hacíamos dibujar, pero les imponíamos cierto esquema pensando que había que hacer algunas sesiones de RSM, un cierto número de VM, algunas sesiones de AS… En función de esta estrategia, hemos recogido dibujos hasta el momento en que nos hemos preguntado si no imponíamos en realidad un recorrido determinado, si no provocábamos, en particular, un parto prematuro, como si hiciéramos casi sistemáticamente un fórceps, por ejemplo. De modo que posteriormente hemos esperado, en función de los dibujos, la llamada del sujeto a la etapa siguiente. Ahora bien, resulta que hemos encontrado los mismos dibujos que habíamos recogido durante las curas impuestas. Esto nos ha llevado a saber que de cuando en cuando un sujeto prefería permanecer mucho tiempo en voz materna, en sonidos filtrados, antes que verse obligado a entrar en una dinámica de nacimiento, por ejemplo. Pero los dibujos permanecen los mismos según las etapas, de modo que hemos podido determinar que si había llamada del nacimiento, por ejemplo, mediante una temática bien definida, éramos llevados a programar el parto sónico. Es pues el sujeto quien pide nacer y no nosotros quienes imponemos el nacimiento. Pero, lo repito, los dibujos permanecen los mismos en el plano temático.
Panorama de la literatura sobre los dibujos
Para intentar comprender lo que ocurría, he intentado sumergirme en el estudio de los dibujos y ver lo que se había escrito sobre este tema.
Ante todo, es interesante constatar que prácticamente no hay nada escrito sobre los dibujos de adultos. En cambio, sobre los dibujos infantiles existe una importante literatura… Para quienes quieran documentarse, he aquí en resumen lo que se puede encontrar:
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1950, NAVILLE: 404 documentos, libros, artículos y otros sobre los dibujos infantiles
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1962/63, STORA René: 400 otros documentos.
Dicho de otro modo, tienen 800 documentos en la mano que les permitirán leer lo que se ha hecho sobre los dibujos infantiles.
Al recorrer estos escritos, se sorprenderán bastante al constatar que no tienen nada en común con lo que hacemos. Y pienso que la dinámica del dibujo que aportamos puede ser de gran interés, y para nosotros, y para algunos otros especialistas.
Si se examinan las fases descritas por estos autores, se ve que existe una teoría evolucionista. Se trata de una época en la que se pensaba que el niño dibujaba esencialmente como el primitivo y en la que se hacían comparaciones entre los dibujos infantiles y los dibujos primitivos de los africanos, por ejemplo. Hay toda una escuela a la que pertenecen Kurchtner, el gran pedagogo de Múnich, Lampert, el antropólogo, etc. El más destacado para nosotros es Luguet, que ha tenido los mismos objetivos y ha establecido prácticamente todo lo que se hacía sobre los dibujos infantiles en Francia. Su obra apenas merece ser recorrida…
Después ha habido un movimiento interesante: y allí uno se acerca a lo que hace la Sra. Nicoloff con los niños discapacitados que he visto en su casa. Es el movimiento psicológico introducido por los trabajos de Wallon.
El enfoque neurofisiológico
Otro enfoque que nos interesa muy particularmente es el enfoque neurofisiológico:
He esquematizado un objeto. Lo he tomado lo más simple posible (esquema I). ¿Cómo se podrá conducir este objeto al símbolo? He puesto enfrente un sistema nervioso. Todos están ya un poco entrenados en este género de enfoque.
Los elementos principales son los siguientes (esquema II):
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el córtex
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el tálamo, en profundidad con los núcleos geniculados, a nivel del pulvinar en parte posterior: el externo y el interno
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los núcleos del puente
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la oliva bulbar
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el núcleo rojo con sus dos núcleos: el central y el externo
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el núcleo del techo cerebeloso
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el cerebelo
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el émbolus y el globulus
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el núcleo dentado.
El integrador vestibular
Recuerden que antes del tercer mes de la vida intrauterina, es el vestíbulo el que se desarrolla muy particularmente. Se trata, pues, de una progresión esencialmente vestibular (esquema III). Les recuerdo brevemente las conexiones del vestíbulo y sus reacciones:
El vestíbulo introduce de entrada los cuatro núcleos bulbares que van a mandar todo el cuerpo en el plano muscular. La respuesta se hace a continuación por los núcleos de Flesching y de Gowers que se proyectan sobre el cerebelo. De allí, hay una respuesta por el núcleo del techo directamente hacia el vestíbulo: hay, pues, información de retorno del cuerpo hacia el aparato vestibular.
El vestíbulo está así informado en todo momento de la inyección que él mismo ha producido en el cuerpo: hay contrarreacción. Para afinar todas estas respuestas, existe, gracias al núcleo de Gowers, una conexión en retorno también mediante el núcleo rojo en su parte central, que retorna nuevamente al cuerpo por los fascículos vestibulares espinales, aquí rubro-espinales, que alcanzan a los espinales-vestibulares. Otro fascículo parte después hacia la oliva para dar la misma contrarreacción. Sin detallar más, les preciso, sin embargo, que uno de los fascículos está cruzado, el otro no.
Lo cierto es que, gracias a este doble circuito, el vestíbulo tendrá una acción más afinada en todas sus respuestas. Esto se prepara muy temprano en el plano intrauterino. Les recuerdo que, desde los primeros días de la concepción, el sistema vestibular se instaura y termina en su función antes del tercer mes de la vida fetal. Dicho de otro modo, hay ya una elaboración de la imagen del cuerpo, una suerte de penetración del vestíbulo en el sistema corporal.
El integrador visual
En el nacimiento, el ojo va a comenzar a entrar en función y va a tomar el vestíbulo a su servicio. El integrador visual se pone en marcha, siguiendo al integrador vestibular (esquema IV). Parte de la retina, se proyecta sobre la parte del pulvinar, parte posterior del tálamo, y va a inundar el área occipital. De allí parte un fascículo tecto-espinal que va a alcanzar directamente los elementos del vestíbulo para reforzar la acción de este en los mandos de regulación. Pero durante cierto tiempo, parece, es el ojo el que va a poner el cuerpo a su disposición.
El integrador coclear
Pronto aparece la cóclea. El vestíbulo interviene más sobre la función motora del cuerpo, mientras que la cóclea está más especializada en la parte sensorial (esquema V). Existen dos núcleos: central y dorsal. De allí parten fascículos que van también al pulvinar en parte posterior y luego se proyectan sobre el área temporal. Van hacia los núcleos del puente por el fascículo de Turk-Meinert. A continuación, entran en juego los fascículos ponto-cerebelosos y después cerebelo-dento-talámicos, después tálamo-corticales. Se vuelve aquí de nuevo a los núcleos del puente y se tiene entonces un circuito cerrado que es córtico-ponto-cerebelo-dento-tálamo-cortical, y así sucesivamente. Pero cada vez hay un fascículo que se proyecta sobre el núcleo externo rúbrico del núcleo rojo y que alcanza las fibras vestibulares. Va, pues, a asociarse con el vestíbulo y formar un todo. Este proceso, que desencadena la memorización, va a dar una memoria de la totalidad corporal. Les recuerdo que la memoria no es esencialmente cortical: está, ciertamente, en todo el cerebro, en todo el sistema nervioso, pero por el vestíbulo está en todos los músculos y, por las respuestas que se siguen, en todo el aparato sensorial.
Si se va mucho más lejos, aparece pronto otro fascículo de sensibilidad: el fascículo de sensibilidad superficial, añadiéndose esto a la sensibilidad automática profunda protopática. La sensibilidad mucho más elaborada y más fina va a dar así fascículos vestíbulo-talámicos y tálamo-corticales que van a proyectarse, ellos, sobre el área parietal anterior.
Presento aquí un esquema de las circunvoluciones (esquema VI): todo está en su sitio, mientras que aparece al mismo tiempo esta demanda de sensorialidad externa destinada a asegurar el movimiento asociado; el fascículo piramidal se instala con, en particular, todo lo que va a tener relación con el lenguaje en proyección sobre las áreas corticales: la laringe — la lengua — los músculos de la cara — el pulgar y el índice, las manos, el hombro — muy poca proyección para el cuerpo — la cadera — la rodilla, etc.
Hay, pues, el área motora, el área sensorial adecuada y el plano superficial, asegurado al mismo tiempo.
Quisiera decir aún una palabra al evocar este pequeño fascículo que parte de los núcleos vestibulares, que sube y que tiene tanta importancia para nosotros. Está igualmente mandado por el fascículo geniculado. Se trata del fascículo piramidal, que va a mandar, partiendo del vestíbulo, al mismo tiempo el sexto, el cuarto y el tercer pares craneales, es decir, el ojo. Dicho de otro modo, el ojo está tomado a cargo por la cóclea. Mientras que se había apoderado del vestíbulo en un primer momento, lo inverso se produce ahora: es la cóclea la que permite llegar a los estadios superiores de integración simbólica, es decir: la denominación.
La definición platónica del objeto
He intentado resumir esto de otra manera para mostrar bien el proceso funcional cortical respecto del objeto. ¿Qué va a ocurrir? Retomo el objeto (esquema I). Para definir un objeto hay varios medios y pienso que lo mejor es volver a la definición platónica.
Les recuerdo que Platón, en el Cratilo, pretende que cada objeto se define por:
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una forma que se puede imitar dibujando
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un color que se puede imitar coloreando
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un volumen que se puede imitar esculpiendo
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un nombre que se puede imitar denominando
Platón precisa igualmente que hay que llegar a un nivel muy alto de sensibilidad para tocar todos estos pisos:
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en el primero, hay que ser dibujante
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en el segundo, hay que ser pintor
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en el tercero, hay que ser escultor
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en el cuarto, hay que ser un hombre del Logos, un hombre de ley en el sentido griego del término.
Dicho de otro modo, según Platón, parecería que dos hombres del Logos, provistos de la misma sensibilidad, puestos ante el mismo objeto, llegarían a determinar un mismo nombre. Para nosotros, que hablamos de bandas pasantes, de contrarreacciones neurológicas respecto de las impedancias acústicas de los lugares, esto nos parece verosímil. Mientras que De Saussure, él, se halla incómodo ante tales procesos. No comprende y concluye que la denominación es esencialmente un fenómeno sociológico: ¿cómo, en efecto, un animal puede llamarse «buey» de un lado de la frontera y «ox» del otro lado?
Pues bien, es cierto que, no siendo las respuestas neurológicas a las impedancias del lugar las mismas, la respuesta profunda no es la misma. Existen mutaciones consonánticas, existen montones de cosas en el plano de las transformaciones lingüísticas que pueden explicar ciertos fenómenos. Pienso que allí Platón tenía razón: hay una suerte de contrarreacción del objeto sobre el cuerpo, como si, en un momento dado, el objeto desprendiera influjos sobre el cuerpo.
Desde Epicuro, se pensaba que era lo inverso, que era el cuerpo el que lanzaba rayos sobre el objeto que los recibía. Ahora se sabe que es la luz la que transporta el sistema, pero en realidad, con algunos detalles, es bien el mismo juego el que se hace.
Evolución del objeto a través de las edades
Tenemos, pues, un objeto que se define como se ha expresado precedentemente y, frente a él, un cuerpo que está en devenir desde la concepción hasta la edad adulta (esquema VII).
Wallon ha introducido datos visuales y cinéticos. Efectivamente, en algunos discapacitados, se ve que, de cuando en cuando, el dibujo es un impulso: parece que el niño, de partida, no domina su cuerpo, va a actuar por impulso, haciendo intervenir su sistema vestibular. A continuación, se añadirá la visión, que mandará el vestíbulo, y luego, más tarde, el niño llegará a ir más lejos en otra simbólica.
Existe otro movimiento: el movimiento psicoanalítico seguido por la Sra. Morgenstern, que ha estudiado los dibujos de los niños con problemas, de los niños psicóticos. Sus trabajos fueron retomados más tarde por Dolto bajo el impulso de Lafforgue. Han deducido de ellos cierta terapia, poniendo el acento en toda la dinámica dialéctica de Freud, Adler y Jung, que es una dinámica consciente-inconsciente.
Para la escuela de Dolto, parecería que el dibujo aporta tanto como el sueño, sería una suerte de sueño despierto que hace el niño. En forma de juego, se intenta no solo inducirle a dibujar sino hacer de ello una terapia, y se sentirán bastante decepcionados leyendo todo lo que se ha escrito. El libro de Dolto, ciertamente, hay que leerlo, pues aporta elementos importantes, pero las interpretaciones analíticas, en particular las del árbol, son muy discutibles. Saben hasta qué punto estamos interesados por el dibujo del árbol. Para Dolto, el árbol es la imagen del padre… Ven que estamos muy lejos de nuestra concepción, que se refiere a una imagen intrauterina. Hay allí, pues, algo que parece estar en falso con la realidad. En definitiva, es difícil hablar de símbolo, ya que cada uno quiere interpretar, y siempre me pregunto si no es el analista el que se proyecta y no el paciente mismo.
El enfoque de la Audio-Psico-Fonología
A continuación tienen otro enfoque, que es el de la Audio-Psico-Fonología. Les recuerdo que es el desarrollo de las curas el elemento esencial de este trabajo de interpretación. Se trata de un enfoque esencialmente dinámico. Debe aportarnos, pienso, una nueva dimensión de la interpretación simbólica, esencialmente por una suerte de vía neurofisiológica evolutiva y ello desde la concepción. Hay aquí, pues, algo totalmente diferente de los enfoques habituales. El apoyo neurofisiológico que aportamos es más reconfortante y, en todo caso, más eufonizante para el terapeuta que va a seguir al paciente, sabiendo que, al avanzar, tiene dos cosas que considerar:
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primero, la evolución del sistema nervioso
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después, las capas sistemáticas que son afectadas en el plano neurológico.
Antes de explicar lo que puede ser la simbólica, he intentado esquematizar al máximo los cortes neurológicos que parecerían responder a lo que ocurre.
Recordemos, pues, una vez más los procesos de memorización que conciernen no solo a la parte cortical sino también al conjunto del sistema nervioso y, por consiguiente, al conjunto del cuerpo en sus partes motoras y sensoriales.
Etapas del desarrollo frente al objeto
He intentado diferenciar ciertas etapas (esquema VII):
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se tiene primero el embrio-feto: se sabe cuán importante es
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se tiene después al que no habla: el niño o infans
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después se tiene al niño joven
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después al adolescente
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y, por último, al adulto.
El embrio-feto obedece muy particularmente al vestíbulo. Ya en el vientre de su madre, el vestíbulo entra en función antes del tercer mes de la vida intrauterina. Va a penetrar todo el sistema nervioso y fabricar, en un momento dado, una somestesia profunda. Toda la imagen del cuerpo comienza así a construirse, y es gracias a ello que el niño podrá tomar cierta postura automática que le permitirá más tarde ponerse sentado, de pie, andar, entrar en una dinámica cuyos efectos sobre el conjunto del lenguaje conocemos: podrá balbucear, pronunciar las primeras palabras, las primeras frases, para ir después hasta el discurso del adolescente y del adulto y para acceder al final del recorrido a la liberación del pensamiento más allá de la palabra.
Pero muy rápidamente, en el niño joven tras el nacimiento, el ojo va a apoderarse del conjunto y producir una somestesia profunda que permitirá mandar el cuerpo. Toda una educación visual se hace entonces. Lo importante es poder a continuación liberarse de ella.
Allí, se ve el objeto: pero este objeto solo existe para quien lo ve. Es difícil comunicar al otro la información que se acaba de recibir, ya que no hay, en un momento dado, posibilidad de vehículo en el plano verbal. Es entonces cuando interviene la cóclea, que ha preparado ya sus redes neuronales durante su recorrido prenatal. Comienza a desarrollarse tras el vestíbulo y entra en función a partir del cuarto mes y medio de la vida intrauterina.
En cuanto está la cóclea, se ve aparecer una somestesia superficial epicrítica consciente que va a apoderarse de la somestesia automática profunda y que va a poner igualmente el ojo bajo su tutela, al tiempo que aparece el fascículo de mando: el fascículo piramidal (fascículo conductor). Todo esto progresa en una suerte de puesta en marcha que se caracteriza por la mielinización progresiva. A medida que la mielinización se hace, el cerebro crece no en número de células sino en volumen y en función.
Realización de las etapas: dibujo, pintura, escultura, lenguaje
¿Qué ocurre, pues, a nivel de la realización de los diferentes pisos respecto del objeto? En cuanto el ojo está terminado, en cuanto el fascículo piramidal se pone en marcha gracias a la somestesia profunda y automática, se podrá comenzar a dibujar, después a pintar, luego a esculpir y, por fin, a llegar al lenguaje. En cuanto aparece la cóclea, el conjunto del sistema está realizado. El lenguaje nos permite así vehicular una información integrada y utilizarla más allá de todos los sistemas.
Es cierto que se pueden realizar y observar esculturas más o menos diferentes, como para las lenguas. Cuando se ve, por ejemplo, una escultura o un dibujo africano, es completamente diferente de una escultura griega. Lo mismo ocurre con la lengua. Estamos en presencia de toda una dinámica que está siempre ligada al conjunto vestíbulo-coclear.
Si se mira lo que ocurre en el plano del cerebro, se ve que hay pisos de integración. Esta integración consiste simplemente, de partida, en una engramación, es decir, en una recolección de informaciones que pueden situarse a nivel de los núcleos vestibulares y cocleares con vistas a comenzar a jugar sobre todo el conjunto corporal. Pero hay estallido en el plano del cerebro, cuando este va a comenzar a ponerse en función y va a permitir hacer reproducciones:
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hay una reproducción dicha icónica: es un dibujo que tendrá un significado
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hay una reproducción mucho más cercana de algo abstracto, que es el signo: será la letra
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después hay todo lo que es el arte o la reproducción artística.
Todo esto va en progresión con la edad.
El niño dibuja un árbol: pretende que es un árbol; si es una casa, dice que es una casa. Hay, por supuesto, lugar a considerar toda la simbólica subyacente.
Más tarde, el niño entra en el proceso de aprendizaje. Si toman a un chino, por ejemplo, verán que, para hablar de un «hombre», dibuja un pequeño muñequito. Si quiere hablar de la «mujer del hogar», dibuja un sujeto con una escoba en la mano, etc. Hay, pues, toda una historia icónica de representación.
A continuación aparece la letra para introducir el mismo significado pero aportando una mejora mucho mayor y haciendo intervenir a la vez el vestíbulo, la cóclea y el ojo.
Después está el arte, que puede ser mucho más elaborado y que arriesga de cuando en cuando perder su simbólica.
Todo este conjunto de reproducciones consiste, en definitiva, en alcanzar un realismo que puede llegar hasta la abstracción. Un trazo abstracto puede tener un realismo extremadamente profundo: si toman un trazo de Hartung cuando quiere dibujar una dimensión cósmica, por ejemplo, eso tiene tanto valor como aquel que se divierte dibujando nubes en el cielo o puntos suspensivos para representar el trayecto de un astro en el cielo. Dicho de otro modo, la abstracción no es aún un símbolo. La abstracción es una elección electiva sobre uno de los trazos de un realismo que es todavía evocador, pero no es aún verdadero símbolo.
¿Qué es el símbolo?
Cuando se tiene la suerte de haber dibujado algo a través de todo este recorrido de vida, de haberlo integrado y de hallar al mismo tiempo el paralelo de lo vivido con el objeto de esa realización, se accede a una imagen simbólica. La evocación del «vivido con» el objeto es la simbólica.
Para resumir, he representado los diversos elementos en un solo esquema (esquema VII). Tienen así:
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el objeto con sus formas, su color, su volumen
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el cuerpo que puede hallarse frente a este objeto con el desarrollo en el tiempo
-
en función del tiempo, la intervención del vestíbulo con una contrarreacción del ojo que da una somestesia profunda
-
la intervención de la cóclea con una contrarreacción de las somestesias superficiales.
Hay todo un juego que va a acarrear, gracias al fascículo piramidal, un mando para el dibujo, para el color, para la escultura; la cóclea aportará la cima de la denominación por el lenguaje.
Los criterios de Platón se inscriben pues como una suerte de genética progresiva del niño frente al objeto.
El objeto visto por el aparato fotográfico vs el objeto simbólico
Retomo la noción de lo que es el símbolo. Considero nuevamente un objeto. Este objeto va a tener una suerte de dialéctica con el cuerpo. Esta dialéctica va a permanecer casi vestibular. Es una dinámica estructurante, pero es unilateral. Es la influencia del objeto sobre el cuerpo, y allí el cuerpo opera un poco como un aparato fotográfico: el objeto se impone en lo que es.
El niño ve un objeto y lo reproduce, punto y aparte: es lo que hace un aparato fotográfico. A continuación, hay un diálogo con el objeto. Este diálogo da una segunda dinámica, que es una dinámica estructurante paralela, teniendo cada uno de los elementos una influencia sobre el otro. Es el cuerpo el que se interpone en su vivido con el objeto y allí se trata de la evocación simbólica.
En el marco del objeto reproducido por el aparato fotográfico nos hallamos en un ámbito esencialmente vestibular, es decir, mucho más automático. En cambio, en el caso de la dialéctica entre el objeto y el cuerpo, es la cóclea la que interviene a un nivel superior. Aquí hay una dinámica más profunda que se instituye, y el cuerpo juega en función:
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de su vivido
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del momento del vivido
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del objeto
Ejemplos de evocación simbólica
Les doy algunos ejemplos (esquemas VIII y IX). Tomo un árbol. Recuerden la importancia del árbol para nosotros. El árbol puede ser reproducido de una manera esencialmente vestibular: tienen ante ustedes un hermoso árbol y lo dibujan: son ustedes así un buen aparato fotográfico.
Ahora, consideremos la progresión embrio-fetal, con todas las similitudes que dejan creer que es un árbol: está la placenta, el cordón umbilical, la corona, que representa el feto. Esta corona va poco a poco a desplegarse. El despliegue máximo corresponde a la relación con el cosmos, y en ese momento es la simbólica de la cruz la que aparece. La verticalidad del cordón umbilical y la paralela al suelo marcan la importancia de la envergadura del sistema. La cruz es, de hecho, un árbol estallado al máximo cuya corona sería el universo mismo. He aquí una simbólica.
Otro ejemplo, otra simbólica: la cavidad. Si permanezco vestibular, es decir, un aparato fotográfico, veo una cavidad: dibujo, pues, una cavidad. Si ahora integro en función de la imagen del cuerpo, veré una esfera. El feto toca a cada momento la pared uterina, y el niño, más tarde, dibujará una esfera. Esta esfera corresponde al útero o a la cabeza. Se verá ulteriormente que la cabeza de la madre y el útero van a superponerse. Esta cabeza podrá tener dos ojos, una boca, y se hallará la casa con dos ventanas y la puerta. El conjunto será cerrado de partida y luego se abrirá al mundo exterior. A continuación podrá ser representada por una fortaleza en función de la actitud de la madre: podrá ser una iglesia que canta, se hallará así esa misma madre que habla. Cabe también encontrar la simbólica de la tierra hasta un cosmos que vibra…
Del otro lado están la esfera y la caverna que resuenan, y vuelven a encontrar la voz materna y la voz en general. Dicho de otro modo, puedo divertirme tomando uno de los elementos que están allí y rehaciendo todo el proceso.
Sé que si veo una casa, podré retrazar toda la simbólica y podré casi conocer el momento vivido, la transformación del vivido.
Mientras estoy en el estadio de la cavidad, estoy en el estadio embrio-fetal. Después comenzaré a encontrar la cabeza en el nacimiento bajo forma de casa. Allí es aún el niño que no habla: mientras la casa está apagada, no hay comunicación con el lenguaje; en cuanto se enciende, la imagen de la luz aparece, la imagen distinta de la madre, etc. Se ven llegar las dinámicas de tensión maternal, una suerte de imagen estallada de las pulsiones de la madre con la simbólica del Padre y de la imagen cósmica.
Existe un segundo fenómeno, que es el de la caverna. Eso recuerda el mito de la caverna de Platón, con los mismos sistemas. Dicho de otro modo, hay ya una reflexión materializada o animal, ya una dinámica reflexiva.
Otro ejemplo: la luz. Han visto que los dibujos «se encienden» de cuando en cuando. Pues bien, la luz da la inversa de todo lo que es sombrío o la inversa de todo lo que es agua: es el fenómeno del nacimiento. Una casa que comienza a estar iluminada: es la aparición del lenguaje, es otro distinto de la madre el que emerge, es el padre. El padre es el que habla, de ahí el lenguaje. He aquí, pues, todos los eslabones simbólicos.
Está también la imagen solar, la trayectoria solar, y se halla la imagen paterna en el sol. Hay, por otra parte, la inversa de la cavidad con agua, todavía expresión del nacimiento, y es el arco iris. Es el mito de Moisés que sale del agua. En un momento dado, la luz se ilumina en cuanto el niño quiere entrar en proceso de nacimiento: se verá una caverna con una mancha amarilla muy bella, es todo; o entonces una lámpara, un sol, nada más.
He tomado otra imagen simbólica: la verticalidad. Es difícil de definir. El niño dibujará una vertical si no tiene nada más que un vestíbulo. Para nosotros, al contrario, se verán entonces energías: energía ascensional o, entonces, bombardeo cósmico. Cuanto mayor es la sensibilidad, más se llega a elaboraciones complejas. Se hallará la sensibilidad a los chakras que los hindúes han tan bien definido. Se les halla en los dibujos.
El falo, el árbol, el cordón umbilical
Estudiemos ahora lo que ocurre durante las sesiones de educación audio-vocal. He intentado presentarles, mediante algunos trazos esquemáticos, cómo habíamos llegado a la simbólica del dibujo. Les recuerdo que hace años me encontré ante una niña que me había dibujado un hermoso falo: debía tener dos o tres años quizá. Era una niña pequeña que no quería hablar, una autista leve, que se había puesto a balbucear rápidamente y que tenía el derecho, como todos los niños, de entrar cuando quería en mi despacho de consulta. Yo estaba haciendo correo, ella se instaló entonces cerca de mí y me pidió dibujar. Le di entonces un lápiz y dibujó con una virtuosidad de artista un falo fantástico. Sabía que iba a pedirme pronto la apreciación de lo que dibujaba. Me dice así: «¿es bello?». Le respondo «sí, sí». Me pregunté, en el fondo, lo que ella podía pensar al dibujar eso.
Según Freud, seguramente había visto un falo. Eso me parecía un poco temprano. Si me refería a Jung, había hallado un falo en los arquetipos. Eso no me satisfacía más. Me pregunté entonces si no estábamos, unos y otros, sumergidos en interpretaciones más o menos aberrantes, centradas en el falo. Después de todo, esa niña, tan próxima al nacimiento y tan próxima al nacimiento del lenguaje, que no se estructuraba, ¿no tenía otra visión de la cosa? En ese momento, trabajaba mucho en la dinámica de la vida intrauterina, y pensé que era tal vez una visión del útero. El esquema que había hecho era muy elaborado. Había, pues, dibujado un elemento fálico con el glande en parte alta y, de hecho, me pregunté si no era el cordón umbilical con su implantación placentaria y, arriba, un esbozo de la imagen que ella podía tener de su cuerpo durante la vida fetal, en el momento en que el vestíbulo comienza a elaborarse. La mejor prueba es que algún tiempo más tarde el dibujo tomó otra forma, con aumento de la corona. Somos nosotros quienes, por abuso de lenguaje, vamos a llamar a eso un árbol.
Este enfoque me parece interesante, tanto más cuanto que en todos los rincones del mundo, aunque no haya árbol, los niños dibujan las mismas cosas. En pleno desierto, dibujan los mismos esquemas. La noción de este árbol está, pues, engramada bien antes del nacimiento, bien antes de la relación con el mundo exterior. Es porque se ha vivido en un útero, es porque todos los hombres han pasado por esta vía por lo que dibujan las mismas cosas, ya sean los esquimales en Alaska o los beduinos en el desierto. Se hallan los mismos dibujos cuando no hay árboles en esa naturaleza.
Si se prosigue, se advierte que el árbol va a evolucionar a medida que se efectúan las sesiones bajo Oído Electrónico (esquema X). La imagen se precisa y se vuelve cada vez más elaborada. Cabe tener la imagen del embrión con su cabeza y su cola, su cordón umbilical, que se hunde más o menos bajo la corona, etc. Cabe hallarse ante una dialéctica entre el grosor del cordón, su situación respecto de la corona que marca la presión de la madre sobre el feto, la parte superior ascensional, y si las raíces son demasiado fuertes puede haber un apego demasiado grande a la madre. Si hay una estrangulación en el dibujo, cabe pensar que existe un no-deseo de pasar de la madre hacia el embrión. Cuando estamos en presencia de niños en angustia, conocemos a menudo la fórmula en que la madre ya no da nada. Existe entonces una suerte de no-deseo de vivir en el niño, pero que ha sido a menudo integrado por él como un no-deseo de la madre de comunicarse con él, un no-deseo de amor de la madre hacia el niño.
Examinemos ahora la progresión del árbol. Vemos primero algo que se elabora como un pequeño hongo, que va a crecer con las raíces. Hay aquí una suerte de tentativa de corte a nivel del cordón umbilical; les recuerdo que el cordón umbilical no está inervado pero sí muy vascularizado. La inervación se detiene en el ombligo. Cuando hay interpenetración, eso corresponde a un problema afectivo en profundidad.
La elaboración del esquema corporal se hace progresivamente. El conjunto parece individualizarse y hay aparición de una corona más extendida que indica un aumento de la energía como si el sistema nervioso se estructurara, así como la aparición sobre las líneas laterales (recuerden los peces) de los primeros toques sensoriales del aparato superficial consciente. Para nosotros, adultos, la integración se hace como siendo frutos. Pero no se trata de eso.
Les digo esto porque, al salir de París la semana pasada, examiné a un niño que dibujó un muy bello árbol. Es un pequeño iraní, superdotado, adoptado, que tiene problemas colosales con sus padres un poco demasiado débiles, aunque el padre sea jefe de policía. Se pensaría tener que vérselas con un hombre autoritario y, sin embargo, el niño manda a todo el mundo. Es cierto que tiene un C.I. de 150 al menos. Me ofreció este árbol poniendo dentro grandes círculos. Le pregunté qué era y esperaba que me dijera: «¡manzanas!». Ven la presión psíquica del adulto que piensa que hay integración del árbol y los frutos. Me respondió: «eso, son agujeros en el cielo…». ¡Es fantástico! Verdaderamente, es él quien tiene razón. Es la primera sensación de toque, vivida en un momento dado en un cuerpo que se forma. Son verdaderamente ya suertes de ojos que miran como en Argos, que tenía cien ojos. Es la primera sensorialidad de su piel que se realiza, y me ha dado la respuesta simbólica de algo profundo.
La evolución de la casa y de las flores
En función del árbol, hay primero una imagen redonda: se halla la esfera de partida; esta imagen redonda está de cuando en cuando ahuecada. Hay a continuación la aparición en el interior del enganche del huevo, a menudo en la pared, y al mismo tiempo, casi siempre, hay la aparición del vestíbulo y de la sensación cutánea. Esto se organiza para volverse ya una cabeza, ya una casa (esquema XI): es la cabeza de la madre con los ojos y la boca o la casa misma, ligada a la aparición fetal. Se ve muy rápidamente un sol aparecer, la imagen ya más estructurada de una casa no ya cerrada, sino que deja ya entrever la luz. Sin embargo, esta luz no se ve porque hay nubes. Aquí todo está abierto: las ventanas están abiertas, la salida es posible, las flores aparecen.
Durante mucho tiempo, no he sabido qué representaban las flores. Hace veinte años que me «rompo» la cabeza para saber por qué hay siempre flores. Ahora bien, un buen día, un niño tuvo la suerte para mí de dibujar la flor y la evocación: eran manos. Verán que las flores tienen a menudo cinco pétalos y es bien la representación de la mano lo que permite al feto tocar primero su cuerpo y poder poco a poco sentir la cáscara corporal que lo rodea.
II. — Los dibujos, sus temas a través de las etapas del proceso bajo Oído Electrónico
Vamos a ir un poco más lejos en este estudio y retomar los temas de partida. Hay temáticas, evocaciones simbólicas, siempre las mismas, que son en número de:
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7 para el Retorno Sónico Musical
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10 para la escucha intrauterina
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7 para la llamada al nacimiento
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5 para el prelenguaje
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5 para el lenguaje
Muy esquemáticamente, voy a intentar representarles estos pasajes. Son siempre los mismos. Eso va a ayudarles a detectarlos muy rápidamente cuando deban estudiar un dibujo.
Retorno Sónico Musical (RSM) — 7 temas
Durante las primeras sesiones bajo Oído Electrónico, la gente dibuja cosas banales, pero muy a menudo encontramos (esquema XII):
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una cara y sobre todo el ojo (XII-a) — es el ojo el que aparece sistemáticamente, el sujeto está, pues, en la fase de visión. Es el esquema más frecuente.
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la casa en una pequeña esquina de la hoja (XII-b)
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imágenes geométricas (XII-c) — cada vez que el sujeto debe proyectar algo y tiene miedo de ser captado por su proyección, que tiene miedo de su interpretación, que tiene miedo de sí mismo, se securiza siempre haciendo dibujos geométricos. Encontrarán por lo demás de cuando en cuando, en el curso de las otras etapas, algunas figuras geométricas que aparecen en particular cuando hay un tiempo muerto y el sujeto necesita ser securizado para ir más lejos.
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una llamada progresiva hacia la cavidad (XII-e)
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el barco (XII-f) — cabría esperar que eso signifique la salida, pero ahora pienso al contrario que es la entrada. Se halla un tema de agua allí donde está el barco. Saben que el barco debería ser un tema de nacimiento según la interpretación psicoanalítica. Se piensa que es la visión primera del niño al salir de su madre: ve la boca, las narinas y el septum medio; es una interpretación de Dolto, creo que es verdadera…
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un dibujo ambivalente (XII-g): dos árboles, no sé aún por qué, pero se les encuentra.
He aquí, pues, las siete temáticas que se hallan en centenares de dibujos en RSM realizados en función del genio de cada cual, de su estilo de pluma, de sus posibilidades. Estos mismos temas serán, de hecho, evocaciones simbólicas.
Memorización intrauterina (MF / VM filtrada) — 10 temas
En cuanto entramos en la fase de memorización intrauterina (esquema XIII), los grandes temas que aparecen son en número de diez:
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imágenes fetales o cavidades de bordes a menudo rojos (XIII-a)
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cordones umbilicales (XIII-b) — el niño se sirve a menudo del rojo. También hay a menudo imágenes fetales incorporadas en cavidades.
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de nuevo el barco (XIII-c) con toda la dinámica del agua que ustedes ya conocen: el submarino, el sujeto en el agua, es flagrante.
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la «simbólica de la madre»: es la casa (XIII-d-1, XIII-d-2). Según las casas, pueden estar bien cerradas, con una puerta bien cerrada. Si se pide a un adulto que viene a vernos hacer una casa, si dibuja tal casa cerrada, se sabe en qué estadio está.
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la noción del árbol (XIII-e-1 a e-4) puede aparecer con temáticas muy interesantes, en VM: o bien es un árbol aún muy integrado a la madre, o bien se siente ya una fuerza que se manifiesta. Es ya una división corporal: son las neuronas que crecen como si hubiera una suerte de toma de conciencia del sistema nervioso en profundidad. Cabe ver también un árbol en el que se advierte un porvenir truncado. Es, pues, dramático, ya que se trata de un niño que va a permanecer todo el tiempo en relación con su madre. Otro caso en el que no hay devenir: incluso el tronco se halla cortado. Cuando tenemos tales esquemas, estamos inquietos por el sujeto, y todo nuestro trabajo consiste en redinamizarlo. Es el tipo del suicida.
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una figura geométrica de securización (XIII-f): un sujeto que ha «soltado» tal dibujo va, en un momento dado, a securizarse dibujando entonces una figura geométrica, es el esquema de securización, es banal.
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la invasión total de la hoja con aparición del color (XIII-g) ya más sostenida. Tienen siempre cavidades con un espacio medio y coloración alrededor.
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un dibujo muy grande con coloración roja (XIII-h). En cuanto hay rojo, la agresividad se manifiesta. Estos dibujos no son raros. Se ve al sujeto que entra en imágenes que han sido vividas en un plano conflictivo en el interior de la caverna uterina. Hay aparición de la sangre.
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los rostros (XIII-i)
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los «diversos» (XIII-j) — novena y décima temática. Cabe ver cualquier cosa, pero el fondo está coloreado, el blanco desaparece cada vez más. Son manifestaciones arcaicas fetales con formas redondeadas.
Si lo vivido es feliz, se ven colores dulces, los dibujos son muy luminosos. Si el negro es dominante y si el dibujo está luego tachado, se sabe que el sujeto no le gusta lo que ha hecho. Muy a menudo los pacientes realizan dibujos muy hermosos y los rasgan. Hay que estar allí para impedirles hacerlo, o entonces los destruyen y comienzan a desplazarse: es el signo de que hay una angustia enorme. El sujeto ha emitido algo demasiado fuerte, demasiado doloroso, y se retrae.
Parto Sónico (AS) — 7 temas
En la dinámica del nacimiento (esquema XIV), hay los siguientes temas:
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el primero, el más fuerte, es el arco iris (XIV-a). Es un dibujo de nacimiento. Recuerden que el arco iris en la Escritura es verdaderamente el nacimiento. Noé sale en un momento con su arco iris: es la salida. Es de hecho la difracción de la luz.
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la casa abierta (XIV-b). Ya no está cerrada, todo está abierto, se ve allí el día y el camino muestra que la puerta está abierta.
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las batallas, los cañonazos, la explosión del volcán (XIV-c): es el deseo de salida.
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el camino que sube o baja (XIV-d) con los árboles al lado que muestran el sentido de la subida o de la bajada.
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dos colinas, un sol al fondo o en el medio y un árbol (XIV-e): de hecho, es el pecho de la madre de un cuerpo visto en horizontal, es el cordón umbilical y el feto. Es verdaderamente el nacimiento.
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el puente (XIV-f) — otra temática que he añadido y que no he cifrado: cuando el niño quiere entrar en diálogo con otro distinto de la madre, toma el puente. Se sale de la madre para ir hacia el padre pasando por el puente.
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los largos hilos, los grandes fideos (XIV-g) — durante el AS, vemos también dibujos que son muy a menudo suertes de largos hilos, grandes fideos; de hecho, se trata de una suerte de cordón umbilical aumentado al máximo. Notarán cuántos adultos dibujan eso, genialmente por lo demás, pues no es fácil.
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el barco con las nubes y un sol que aparece (XIV-h).
He aquí, pues, las temáticas del parto sónico.
Prelenguaje — 5 temas
He intentado simplificar la temática de esta etapa en una sola estructura, que es la del árbol (esquema XV). Es, pues, a menudo encontrada. Hay árboles con un tronco derecho o un tronco más complejo cuando la energía es muy fuerte (XV-a). Hay una primera imagen y luego una segunda que es más elaborada; después se ven aparecer «los agujeros en el cielo» cuya evocación recuerdan. Es la primera manifestación de la sensibilidad superficial cutánea, por tanto el fascículo espino-talámico y tálamo-cortical que va a mostrarnos la contrarreacción mediante el fascículo piramidal. Energías considerables pueden expresarse; las raíces son más o menos gruesas y se puede ver de cuando en cuando un contorno que está simplemente señalado por una línea de puntos o la aparición de hojas. Los especialistas del dibujo del árbol, como Stora, tienen muchas dificultades para interpretar este elemento: ella dice que esto tiene un valor más o menos patológico. No lo creo. Es el momento en que el sujeto tiene una sensibilidad cutánea muy desarrollada, es el momento en que su tacto se vuelve extraordinario, pasa al estallido de sí mismo hasta una dimensión prácticamente cósmica, a una percepción enorme, y las hojas, a mi juicio, no deben ser interpretadas como un fenómeno obsesivo. Es una toma de contacto con el entorno, con la naturaleza. Eso reemplaza los «pequeños agujeros en el cielo», que son los frutos. Verán que los frutos están siempre sobre una, dos o tres líneas. De hecho, son los relictos de las líneas laterales del pez. Son también lugares de gran sensibilidad cutánea a nivel de la piel. No hay nada en la espalda, pero existen puntos muy sensibles en la cara anterior del cuerpo distribuidos sobre «líneas de fuerza».
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en fase de prelenguaje, hay también un deseo ascensional, muy a menudo una imagen de resorte, de querer devenir, aparece (XV-b).
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cuando el sujeto se ha entregado a través de diferentes clases de dibujos, lo verán una vez más atravesar una fase de representaciones geométricas (XV-c). Eso es significativo: es un momento en que el sujeto retoma su aliento tras haberse entregado demasiado fuerte: tiene tal vez miedo y busca estabilizarse, securizarse. Podría muy bien hacer toneladas de cifras. Sería inquietante si permaneciera siempre en ese estadio. Se le deja evolucionar.
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en fase de prelenguaje, cabe también encontrar dibujos que representan algo apaciguado: el sol por todas partes, el mar… y una dinámica representada por un objeto volante (XV-d); pienso que, desde el punto de vista de la interpretación, cabe decir que el sujeto está dispuesto a entrar en el lenguaje.
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otro tema puede indicar que la etapa del prelenguaje ha podido ser mal vivida… Saben que el lenguaje va a obligarnos a crecer. El niño nos señala entonces sus pesadillas, sus problemas. Un niño no desea crecer. Está tomado por el lenguaje porque no puede hacer de otro modo, y si habla, crece. Va a rechazarlo. Hará enormes pesadillas con monstruos que quieren devorarlo, un hombre que quiere matarlo… En los dibujos se halla la misma simbólica. Así ven de cuando en cuando a un niño que tiene el cuello cortado o algo peligroso (XV-e-1, XV-e-2). Muy a menudo, alguien es agarrado por la garganta: la imagen del padre que agarra al niño por la garganta: es el lenguaje (XV-e-3).
Se ve cuántas personas que no saben hablar, que hablan con una voz de garganta, están atascadas: están tomadas por el lenguaje. La palabra tiene sobre tales sujetos un impacto muy fuerte. Cada vez les agarra por el cuello… Ahora bien, alguien que es dueño de la palabra puede arrojar cada una de las sílabas fuera de sí como cartas de juego sobre una mesa. Se sirve de las palabras para decir lo que piensa. Mientras que estas imágenes muestran que el sujeto piensa en función de la palabra que se le ha dicho. Es muy diferente. He aquí, pues, los temas de la fase prelingüística, que son en número de cinco.
Lenguaje — 5 temas
En cuanto llegamos al lenguaje (esquema XVI), encontramos algo más elaborado, mas son los mismos temas los que reaparecen.
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un árbol, fuerte, robusto, casi sin raíces aunque estén presentes (XVI-a). La corona está muy extendida, muy abierta.
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muy a menudo también es un vaso (XVI-b). Se va cada vez más hacia una dinámica de energía.
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esta imagen, que es la dimensión más grande, la más extendida de la madre, pero la madre llevada al máximo: la iglesia (XVI-c). Todos formamos parte de la asamblea de los Hombres, lo que significa la palabra «iglesia», y se ve muy bien la simbólica.
El campanario de la iglesia se interpreta a menudo como una imagen fálica. Pienso personalmente que el campanario es un cordón umbilical que va no ya hacia la madre sino hacia el cielo, una suerte de llamada hacia lo alto. Y allí pienso que estamos en presencia de una dinámica ascensional que hace que el hombre en conciencia ya no esté apegado a la madre sino apegado directamente a su Creador, es allí algo muy distinto…
Lo que es interesante cuando se mira cómo está construida una iglesia es pensar que el peristilo puede ser simbólicamente la representación de una imagen uterina. En las iglesias antiguas, había la entrada, el peristilo reservado a los no bautizados, después la iglesia con su corpus —es un corpus crístico. Eso corresponde a la entrada, la parte vaginal y la parte uterina con la imagen del corpus interior, del cuerpo, y está el tabernáculo.
Otro rasgo interesante: se dice que el campanario debe estar fuera, como el cordón umbilical, y que no puede penetrar en el interior de la iglesia sino por el sonido: el campanario se pone a resonar y hace resonar la iglesia, pero no está conectado con ella.
Se trata de una imagen simbólica de un alto grado y que puede reemplazar fácilmente la imagen fálica propuesta por algunos analistas. De hecho, el campanario es algo que alimenta en sonido y que devuelve al sonido su valor dinámico.
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En esta etapa de lenguaje, se pueden encontrar líneas de fuerza (XVI-d): cuanto más elaborado es un lenguaje, más toma el árbol una forma vertical con una corona que va hacia el cielo: es la cruz. A veces el árbol está roto, y si se mira bien, para los hebraístas es un nun ן, es la letra en hebreo que significa «el hombre universal», es también «el que dice no». Eso significa no, pero si se pone nun mem ם, se tiene la representación del hombre universal entrando en la materia, y es la denominación, de ahí el nombre con una «n».
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Durante esta etapa, también está a menudo la representación de imágenes como la madre, o alguien que se va a través de un dédalo pasando por las colinas (la madre) y la imagen solar (XVI-e). De partida, mientras el sol está bajo, es la cabeza de la madre, después, cuando se desengancha en el cielo, es la imagen del padre la que aparece, y a partir de entonces se puede decir que el sujeto va hacia el lenguaje, hacia la comunicación con el otro. (XVI-f)
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En fase terminal de la pedagogía auditiva, se puede encontrar un mar tranquilo, un cielo con el sol, o bien alguien que se va hacia el cielo dejando el mar y la tierra; se ven siempre los dos pezones de la madre, el pájaro y, de cuando en cuando, una mariposa y la imagen solar (XVI-g).
He aquí, pues, los principales temas de los dibujos que se encuentran en el recorrido a través de los diferentes procesos auditivos. Les he presentado los temas por orden de importancia. Ahora, y todos estamos aquí para hacerlo, habría que efectuar el cálculo estadístico de cada uno de los temas en cada una de las etapas. Es sobre esta propuesta que terminaré esta exposición.
ESQUEMAS

Esquema I — Un objeto: el punto de partida de la dialéctica objeto/cuerpo.

Esquema II — Elementos del sistema nervioso necesarios para los integradores vestibular, visual y coclear (tálamo, núcleos geniculados, núcleo rojo, núcleo dentado, cerebelo, oliva bulbar, núcleos del puente, núcleos de Flesching y de Gowers).

Esquema III — Integrador vestibular: fascículos rubro-espinales y espinales-vestibulares, contrarreacción del cuerpo hacia el vestíbulo.

Esquema IV — Integrador visual: fascículo tecto-espinal, proyección sobre el área occipital-óptica. El ojo toma el vestíbulo a su servicio en el nacimiento.

Esquema V — Integrador coclear: circuito córtico-ponto-cerebelo-dento-tálamo-cortical, fascículos de Turk-Meinert, ponto-cerebelosos, cerebelo-dento-talámicos.

Esquema VI — Integrador coclear completo: circunvoluciones, cisuras de Rolando y Silvio, proyección del fascículo piramidal, fibras sensitivas sobre las áreas corticales.

Esquema VII — Síntesis: Objeto (forma/color/volumen/nombre) → Cuerpo en devenir (embrio-feto, infans, joven, adolescente, adulto) → Vestíbulo + Cóclea → Engramación/Reproducción (icónica, signo, artes) → Símbolo, por evocación del «vivido con» el objeto.

Esquemas VIII y IX — Evocación simbólica del árbol (progresión embrio-fetal, dinámica estructurante vs aparato fotográfico) y de la cavidad (esfera útero-cabeza, casa-fortaleza, iglesia que canta, tierra, cosmos vacío; caverna que resuena y mito de la caverna de Platón).

Esquema X — Evolución del dibujo del árbol: del «pequeño hongo» embrionario (con cordón umbilical) al árbol robusto de corona extendida del estadio Lenguaje.

Esquema XI — Evolución del dibujo de la casa: de la imagen redonda fetal a la casa abierta (ventanas, puerta, camino que sale, flores de cinco pétalos = manos).

Esquema XII — Temas de los dibujos en Retorno Sónico Musical (RSM): (a) ojo/cara, (b) casa de esquina, (c) geometría de securización, (d) segunda geometría, (e) cavidad, (f) barco, (g) doble árbol.


Esquema XIII — Temas de los dibujos en Memorización intrauterina (Música Filtrada, Voz Materna filtrada): (a) imágenes fetales / cavidades de bordes rojos, (b) cordones umbilicales, (c) barco en el agua / submarino, (d-1, d-2) casas cerradas o en murallas, (e-1 a e-4) árboles-neuronas con o sin tronco cortado (signo suicida), (f) figura geométrica de securización, (g) invasión coloreada de la hoja, (h) dibujo grande y rojo (agresividad), (i) rostros, (j) diversos (formas arcaicas redondeadas).

Esquema XIV — Temas de los dibujos en Parto Sónico: (a) arco iris, (b) casa abierta con camino, (c) explosión / volcán, (d) camino que sube o baja con árboles, (e) colinas + sol + árbol = pecho de la madre, (f) puente (paso hacia el padre), (g) cordón-fideo, (h) barco-sol-nubes.


Esquema XV — Temas de los dibujos en Prelenguaje: (a) árbol robusto con corona extendida y frutos/hojas sobre líneas laterales («agujeros en el cielo»), (b) resorte/dinámica ascensional, (c) geometría de securización, (d) dinámica apaciguada (mar, sol, objeto volante), (e-1 a e-3) motivos de cuello cortado / agarrado por la garganta / imagen del padre que agarra al niño por la garganta (rechazo del lenguaje).

Esquema XVI — Temas de los dibujos en Lenguaje: (a) árbol fuerte de corona extendida, (b) vaso (energía), (c) iglesia-campanario (cordón umbilical hacia el cielo, apegado al Creador), (d) líneas de fuerza / cruz / letra nun hebrea, (e) dédalo, (f) colinas-sol-cabeza materna y luego paterna, (g) mar tranquilo / sol / pájaro / mariposa (fase terminal).
Algunas abreviaturas
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RSM — Retorno sónico musical
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MF — Música filtrada
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VM — Voz materna filtrada
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AS — Parto sónico
Bibliografía
A.A. Tomatis
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- L’oreille et le langage. París, Le Seuil.
-
- Éducation et dyslexie. París, E.S.F.
-
- La libération d’Œdipe. París, E.S.F.
-
- Vers l’écoute humaine. Tomo 1 y 2, París, E.S.F.
-
- L’oreille et la vie. Colección Réponse-Santé, París, Laffont.
-
- La nuit utérine. París, Stock.
-
- L’oreille et la voix. Colección Réponse-Santé, París, Laffont.
Fuente: A.A. Tomatis, «Son et Symbolique du Dessin», ponencia en el Seminario de la Red TOMATIS celebrado los días 2-3 de marzo de 1984 en la Isla de Bendor (Var, Francia), organizado por el Centre du Langage de Marseille. Tirada de cincuenta y seis páginas, depósito en la Société des Gens de Lettres de France n.º J 2053 del 20.09.86. Documento digitalizado proveniente de los archivos personales de Christophe Besson.